Doble recompensa

Leonor Watling, durante su concierto este sábado en Cartagena. /Pablo Sánchez / AGM
Leonor Watling, durante su concierto este sábado en Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM

Marlango y Joan As Police Woman ofrecen dos conciertos notables en una nueva cita del 38º Cartagena Jazz Festival

ALBERTO FRUTOSMurcia

La segunda jornada de la 38º edición del Cartagena Jazz Festival aprendió a crecer desde la contradicción y las diferencias. Y es que, exceptuando el nexo común de la voz femenina como motor de búsqueda y encuentro, las propuestas artísticas de Joan As Police Woman y Marlango no podrían estar más alejadas. Y mejor así. Historias de distinta índole y condición unidas al servicio de la melodía. Jugada final al doble o nada. ¿Resultado? Doble recompensa.

La moneda cayendo del lado de la canción desde que Joan Wasser, o lo que es lo mismo, Joan As Police Woman, iniciara la velada con una 'Wonderful' que cumplió a rajatabla con su título. A través de guiños al reggae más juguetón ('Tell Me'), destellos de rock sucio y contundente ('Talk About It Later'), gritos de rabia y frustración sobre este presente esquizofrénico que nos ha tocado vivir ('The Silence'), raciones de pop cinco estrellas ('Damned Devotion', 'The Magic') o, por supuesto, los irresistibles sonidos funkies y soul de tremenda personalidad ( 'Steed (for Jean Genet)', 'Eternal Flame'), la estadounidense terminó construyendo uno de esos conciertos tan indomables como valiosos, tan rotundos como misteriosos, tan lúcidos como arriesgados. Por si quedaba alguna duda, el punto final de su actuación, una revisión de vibrante sensualidad del clásico 'Kiss' de Prince, confirmó la evidencia. Wasser, a sus pies.

A continuación, turno para Marlango, encargados de sustituir en la programación de esta edición al gran Michel Legrand. Una complicadísima tarea que el dúo formado por Leonor Watling y Alejandro Pelayo solventó con celebrada eficacia, derrochando encanto, delicadeza, ternura, romanticismo, sensibilidad y, claro, repertorio. Centrando su mirada en los tres discos en castellano que han publicado hasta el momento, los estupendos 'Un día extraordinario' y 'El porvenir' y un reciente 'Technicolor' que se sitúa como su trabajo más completo e inspirado hasta la fecha, Watling y Pelayo trazaron un recorrido marcado por la belleza transparente y casi cotidiana de canciones como 'El beso robado', 'La luna', 'Alza el vuelo', 'Puede', 'Dime que llegaremos lejos' o una maravillosa 'Gira' que se hizo todavía más grande con el abrazo sonoro del violoncello de Marta Mulero, brillante a lo largo de toda la noche. Junto a ellas, destacaron también la nocturnidad embriagadora que recorre cada esquina de 'El veneno' y 'Dinero', terrenos en los que Watling consigue ser incluso más magnética e hipnótica que de costumbre, la copla de ojos argentinos titulada 'Si yo fuera otra' o el encantador desenlace protagonizado por 'Poco a poco' y 'Lo que sueñas vuela', el cual hizo que abandonáramos el Nuevo Teatro Circo de Cartagena con una sonrisa anclada en el rostro, bailando entre las húmedas aceras y tarareando a la misma cara de la madrugada. Marlango en su mejor momento. Marlango entendido como estado de ánimo.

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