El Pele: «Nadie me dice lo que tengo que hacer, ni dejo que manden en mí»

Manuel Moreno Maya 'El Pele'. / rafa gutiérrez
Manuel Moreno Maya 'El Pele'. / rafa gutiérrez

Compartiendo cartel con Remedios Amaya, actúa esta noche en el Teatro Circo Murcia dentro de la XXVI Cumbre Flamenca

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Te sientes triste, a veces pasa. Como si el otoño se negase a deshabitarte. Vale, tranquilidad, no es irreversible y, además, la fórmula para atacar la tristeza como más le duele, con alegría, está al alcance de la mano: escuchar a El Pele -apodo que le puso Manuel Benítez 'El Cordobés' a Manuel Moreno Maya (Córdoba, 1954)- cantar 'Vengo del Moro'. La interpreta como nadie arropado por la guitarra de Vicente Amigo y con ese torrente de voz suya que atraviesa montañas. Qué razón tiene Agustín Gómez: «El Pele es todo un animal flamenco en su estado más natural». Hoy, compartiendo cartel con Remedios Amaya, actuará, dentro de la XXVI Cumbre Flamenca cuya dirección artística está en las buenas manos de Antonio Parra, en el Teatro Circo Murcia (TCM).

Tome nota

Actuación
El Pele y Remedios Amaya. XXVI Cumbre Flamenca.
Dónde y cuándo
Teatro Circo Murcia (TCM), a las 21.00 horas.
Entradas
15, 22 y 25 E.

-¿Y si no hubiese sido usted cantaor?

-No tengo ni la menor idea de a qué me habría dedicado. La vida me la hubiese ganado trabajando en otra cosa, pero sin cantar no sería feliz.

«Voy a dar la vida en el escenario [del Teatro Circo Murcia], porque yo no vendo humo, ni fachada. Yo soy de verdad»

-¿El Pele qué aporta al flamenco?

-¡Hombre, eso que lo digan los demás!

-Dígamelo usted con la mano en el corazón.

-Ahí está mi frescura, y la sabiduría que te da llevar cantando 50 años. Y, con la mano en el corazón se le digo, creo que he creado un estilo nuevo de cantar por soleá, y un estilo nuevo de cantar por alegrías. Y eso ya es algo, ¿no? Porque si todos los cantaores que han pasado por la Historia hubiesen aportado un estilo nuevo de cantar, el flamenco sería más rico de lo que ya es. Yo estoy contento por cosas como que en Cádiz me han puesto una calle, algo que no han hecho en mi ciudad, Córdoba, así es la vida. Y creo que eso significa algo: que en Cádiz son agradecidos y que aman su cultura y su cante.

-El tango dice que veinte años no es nada, pero no creo que se pueda negar que llevar medio siglo en los escenarios es un récord.

-Lo que no es fácil es estar ahí, en el candelero, ese medio siglo. Llevo 50 años cantando con la misma filosofía: no dar un paso atrás ni para tomar impulso, y no dejar de dar la vida en cada actuación. Yo creo que tengo la cabeza muy bien amueblada, porque a mí no se me han subido los pájaros a la cabeza ni cuando fui telonero de David Bowie [en 1990]. Fui el primer flamenco que cantó para 80.000 personas en el Palacio de los Deportes de Barcelona, la noche de Bowie, y para mí es una satisfacción llevar haciendo tanto tiempo todo lo que puedo por nuestro flamenco. Y no solo ha contado conmigo Bowie, también Prince, Tina Turner...

-¿Por qué no le gusta que le llamen maestro?

-Porque maestro solo es Dios. Yo me considero un buen aficionado que no deja de estudiar, eso sí, porque yo, hoy, a las ocho menos cuarto de la mañana ya estaba en el ordenador. Antes no teníamos esas oportunidades de escuchar a las grandes figuras del cante, teníamos que salir a buscar a los viejecitos para escucharles. Hoy, la gente lo tiene muy fácil: aprietan un botón y ahí los tienen a todos. Yo iba en busca de los viejos para aprender: de Caracol, de Mairena, de Terremoto... Hoy, tú quieres, por ejemplo, escuchar sus cantes, y lo único que tienes que hacer es darle a un botón y ya está: ¡Ahí los tienes!

-¿Vive El Pele como quiere?

-Sí. Yo vivo como quiero, nadie me dice lo que tengo que hacer, ni dejo que manden en mí. Vivo en el campo, y eso es una maravilla. Cuando buenamente pude me compré un 'cacho' tierra aquí, en la sierra de Córdoba, al lado de un arroyito, y aquí vivo con mi caballito y mis perros y respirando aire puro sin tener que soportar el ruido de los coches.

-¿Existe el duende?

-No, yo no creo en los duendes. Cuando consigo hacer una soleá que suena a Pele, no es gracias a ningún duende. Lo que sí conviene estar es inspirado, no tener problemas en tu casa y que tus nietecillos te den besos. El estado anímico del que canta, toca o baila es muy importante. Si tienes problemas, los duendes se van a tomar viento; pero si estás lleno de vida te comes el mundo. Yo no comparto eso que dicen algunos de que se canta mejor si estás sufriendo, o triste... ¡qué va! Eso es un bulo, una tontería de esas que dicen los 'flamencólicos'. ¿Cómo vas a cantar mejor cuando tienes un problema? ¡Cantarás mejor cuando tienes la olla llena, a toda tu familia sana y alegría en tu casa! ¿Cómo vas a cantar mejor si estás triste y sin un duro en el bolsillo? ¡Eso es mentira! ¡Bobadas!

-¿En qué momento se encuentra?

-Ahora estoy en la mejor época de mi vida. Tras unos años muy duros por la enfermedad tan desagradable por la que he pasado [todo comenzó tras serle detectado un pólipo rectal], me he quedado con lo bueno, con lo positivo, porque he hecho cosas en mi vida que no me agrada mucho recordar: yo también me he emborrachado y me he jugado la vida con las drogas y ahora entiendo que eso no lleva a nada, y que si no te quieres a ti mismo no puedes querer a los demás. Pero también se aprende de los errores para no cometerlos otra vez. Pasé un trago amargo, pero Dios, que es el que nos da la vida y nos la quita, me dejó seguir aquí. Si no fuera por Dios, yo no estaría aquí, viviendo un gran momento anímicamente y como cantaor. Yo le quiero dar un mensaje a todos los jóvenes que están como muy locos, quiero decidles que echen el freno un poco y que se alejen del mundo negro de las drogas, que no se beban la vida de un solo trago, que no hagan tonterías que luego terminan pagándodo caro.

Rosalía

-¿Tiene usted decididos los cantes que va a interpretar en Murcia?

-Yo no tengo previsto nada, yo lo único que sé es que voy a salir a dar mi corazón. Y que cantaré, lo mismo desde el clasicismo y la pureza que desde la innovación, para el buen aficionado y también para el joven quese esté incorporando ahora al flamenco. Desde aquí invito a toda la afición a que vengan [hoy al TCM], porque estoy seguro de que se lo van a pasar fenomenalmente, van a aprender y se van a olvidar de los problemas y de la monotonía. Y, ya le digo, yo voy a dar la vida en el escenario, porque no vendo humo, ni fachada. Yo soy de verdad.

-¿A usted qué le parece Rosalía?

-Yo no quiero entrar ahí, eso son cosas de las casas discográficas. Cada uno puede hacer la música que quiera, pero que no le llame flamenco a lo que no lo es. Y Rosalía no es flamenca. La casa discográfica apostó por ella, se ha gastado una millonada y ya está. Yo me alegro porque es bueno para la música, pero no quiero opinar más sobre esta chica.