Aarnoutse: «Creo en la magia del encuentro, entre personas y entre músicas»

José Antonio Aarnoutse. / Promocional
José Antonio Aarnoutse. / Promocional

El guitarrista cartagenero ofrece en 'El arte del encuentro' un elegante discurso basado a partes iguales en el flamenco y en las músicas del mundo José Antonio Aarnoutse Guitarrista

JAM ALBARRACÍN MURCIA

Caballero de fina estampa, como el de la canción, José Antonio Aarnoutse es el guitarrista del extraño apellido. Ampliemos: el guitarrista de flamenco, natural de Cartagena, de apellido holandés heredado de su madre. Y precisemos aún más: el preciso guitarrista portuario de singular apellido, profesor del Conservatorio de Cartagena, al que todos buscan cuando quieren añadir unas cromáticas pinceladas flamencas a sus proyectos musicales de distinta filiación estilística.

La guitarra de Aarnoutse la habíamos escuchado arropando la bien dotada voz de la multiventas Rozalén, aportando luz al encuentro entre flamenco y raíz de Manuel Luna o añadiendo contrastes a la bucólica verdad de La Banda del Pepo. Experto conocedor de las numerosas vertientes del flamenco, cuando de crear se trata, José Antonio prefiere no obstante el discurso abierto y personalizado antes que la ejecución purista. Vamos, que le va más la mirada heterodoxa que el rompe-y-rasga.

Entre los meses de mayo de 2016 y noviembre de 2017, José Antonio Aarnoutse registró en los estudios alhameños Primavera en el Atlas, con su propietario y ex L'Ham de Foc Constantino López, su primer trabajo a título propio, 'El arte del encuentro' (2018), por el que obtuvo el premio al mejor álbum de flamenco en los pasados Premios de la Música de la Región de Murcia. Como ocurre con su música, José Antonio es un tipo relajado, elegante y cordial.

-Después de no pocos años colaborando en proyectos de otros artistas (Rozalén, Manuel Luna, Malagüero, La Banda del Pepo), ¿había llegado el momento de presentar su proyecto propio?

-Sí, digamos que tenía material suficiente como para atreverme a juntarlo, a ponerle orden, a contar con los amigos que he ido conociendo durante todo este camino y cerrar algo con entidad.

-¿Cómo se enfrenta José Antonio Aarnoutse al flamenco, sobre todo de cara a la composición? Desde qué presupuestos, con qué expectativas, con qué actitud.

-Lo que procuro en mi trabajo es intentar hacer flamenco sin que suene a flamenco puro o tradicional, prefiero salirme un poco de los cánones establecidos. Utilizo palos del flamenco, armonías en algunos casos, pero lo que hago sobre todo es salir, con la aplicación de otros instrumentos poco habituales como el ney [un instrumento de viento considerado como la voz del alma por los sufíes] o la armónica. Los de mis temas no son los palos al uso, tal como se suelen concebir, ni a nivel de percusión, ni a nivel de armonías, ni de melodías. Intento salir un poco de ese estándar.

-El alma es flamenca pero no tanto las formas.

-Así es. Hay mucho de músicas del mundo, de jazz, de clásico, que en realidad es lo que he ido haciendo estos años.

-Vamos, que es antes un heterodoxo que un purista.

-Es un disco heterodoxo. Hay una soleá, que es un momento con partes que están más dentro de los cánones ('Villa El Molino') o una taranta ('Luna de Barranda'), pero es un porcentaje pequeño. Me gusta que aparezca en algún momento y que se note de qué estamos hablando, pero el resto, la gran mayoría, está jugando con otras músicas.

-Heterodoxia y conocimiento.

-Sí, yo tengo una carrera de flamenco y trabajo de profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio de Cartagena. A mis alumnos no les pongo falsetas, ni piezas mías, porque no es lo que necesitan para aprender a tocar la guitarra de flamenco. Tienen que aprender la base. Lo mío es otra cosa.

-En todo caso, ¿tiene algún palo preferido, con el que se sienta especialmente cómodo o feliz?

-No tengo ninguno. Quizá con el que más cómodo me sienta, pero no tocándolo como palo flamenco propiamente dicho sino para jugar con él, sea con la bulería. Todo se puede tocar por bulerías, da mucho juego. En el disco hay tres bulerías, aunque ninguna estricta. Hay una pieza de guitarra clásica, 'La catedral', el tercer movimiento, que lo he tocado como bulería con tabla india acompañando; 'Camino de La Algameca', que nadie diría que es una bulería pero el compás sobre el que está metido sí lo es. Y hay otro tema, 'Vida y color', que ahí se aprecia bastante más, aunque tampoco es una bulería estricta.

-En los pasados Premios de la Música obtuvo el de mejor disco de flamenco. Sienta bien, supongo.

-Pues sí, porque lo difícil es hacerte visible. Supuso un alegría sobre todo por eso. Bueno, y por ver la alegría que le da a la gente que está a tu alrededor y que te quiere. Casi que da más alegría por esto último.

-Ha trabajado mucho con La Banda del Pepo. Está claro que le interesa la 'world music'.

-Sí, me interesan mucho las músicas del mundo. También estuve cuatro o cinco años con Malagüero y grabé el disco 'Actitudes', y con Manuel Luna. Con el Pepo he grabado los tres. Últimamente investigo mucho también en el folclore murciano, aunque de momento no lo he utilizado en mis composiciones.

-¿La Mar de Músicas ha tenido algo que ver en su formación musical?

-Hombre, he crecido con ella, así que supongo que sí que me habrá influido. He acudido a multitud de conciertos, soy un espectador habitual de La Mar de Músicas.

-Escuchando 'El arte del encuentro', ¿se puede hablar de música relajada, elegante y amable?

-Supongo que sí. El concepto de elegante me gusta, porque yo vengo de la guitarra clásica y procuro cuidar mucho el sonido, intento siempre que sea limpio y desde luego una de mis pretensiones es que sea elegante. No sé si lo consigo o en qué medida lo hago, pero me gusta ese concepto de la elegancia.

-¿Por qué 'El arte del encuentro', algún significado en particular?

-Se refiere al encuentro en sí, entre las personas pero también entre las músicas. Creo en la magia del encuentro.