Cuarteto Saravasti : «Casi no ves a los compañeros, pero el ambiente es extraordinario»

Los integrantes del Cuarteto Saravasti, durante un ensayo del concierto de hoy, en el Auditorio Víctor Villegas. /JAVIER CARRIÓN / AGM
Los integrantes del Cuarteto Saravasti, durante un ensayo del concierto de hoy, en el Auditorio Víctor Villegas. / JAVIER CARRIÓN / AGM

El Cuarteto Saravasti interpreta hoy en Murcia 'Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz', de Haydn, en un formato «íntimo» y «especial»

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

«Se estrenó en Cádiz hace más de dos siglos y se interpretaba en toda Europa». 'Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz' de J. Haydn, afirma Gabriel Lauret, es una de las obras más importantes del compositor austriaco y una pieza de gran popularidad en el Viejo Continente. Escrita para su goce en Viernes Santo, se interpreta en tiempos de Pascua. En la Región, varias agrupaciones la han llevado al escenario en distintas ocasiones. El año pasado, el Cuarteto Ilca, siguiendo la versión del maestro José Peris Lacasa en Murcia; y anteriormente, en 2017, el Cuarteto Almus, también sobre la versión de Peris Lacasa, en Caravaca; o más reciente, hace apenas unos días, el Cuarteto de Cámara Sinergia, dirigido por Pablo Roca en la Basílica de la Caridad de Cartagena, como parte del programa de actividades de la agrupación de la Santa Agonía, Vera Cruz y Condena de Jesús. Esta tarde, será el Cuarteto Saravasti, formado por los músicos Diego Sanz (violín), Pedro Sanz (viola), Enrique Vidal (violonchelo) y el propio Lauret (violín), quien dé vida a la partitura de Haydn sobre las tablas del Auditorio Víctor Villegas de Murcia.

El conjunto repite la actuación que, con igual formato al que presentan hoy -una puesta en escena especial que invita al recogimiento-, realizaron en la capital en 2016. Es difícil, reconoce Lauret, trasladar una obra como la de Haydn, escrita para su interpretación en el templo, a un auditorio, alejado del contexto religioso que porta la pieza y para el que fue concebida. La solemnidad que acompaña la homilía de Viernes Santo no viaja con la obra a cualquier escenario, de ahí que su propuesta, la que el Cuarteto Saravasti defienda esta tarde, sea «especial».

Conviene saber

Qué
'Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz', de J. Haydn, por el Cuarteto Saravasti.
Dónde y cuándo
En el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, esta tarde, a las 20.00 horas.
Entradas
12 y 6 euros.

La agrupación interpretará 'Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz' prácticamente a oscuras, con la única luz de unas pequeñas bombillas sobre los atriles de los músicos; y arropada por la proyección de una serie de imágenes que acercarán al público importantes obras de arte sobre la crucifixión firmadas por artistas de la talla de Miguel Ángel, Tintoretto, Rubens, Caravaggio, Velázquez, Goya y Murillo, así como del escultor murciano Francisco Salzillo, de quien Saravasti proyectará también algunas obras.

«Al mismo tiempo que escucha la música, [el público] va a ver pinturas y esculturas de grandes maestros. Entendemos que así se respeta el espíritu original de la obra»

«Es una forma muy peculiar -cree Lauret- de que el oyente interactúe con lo que sucede en el escenario. Al mismo tiempo que escucha una música extraordinaria, está viendo pinturas y esculturas de grandes maestros, así como algunas de tradición local que el público puede que reconozca». «Entendemos -añade- que así se rescata el espíritu original de la obra, que no hay que olvidar que fue concebida para interpretarse en Viernes Santo y a las tres de la tarde. En los escritos sobre su estreno, se alude al empleo de unos cortinajes negros y a la muestra de varias obras de arte. Nosotros nos agarramos a esto para intentar hacer algo parecido».

Concentración

La interpretación de 'Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz' arranca con una voz en 'off' que introduce cada uno de los movimientos de la obra, y da inicio a la proyección, con el título 'Un recorrido iconográfico por la Historia del Arte'.

«Es una experiencia muy enriquecedora para el público», sostiene Lauret, para quien la mayor dificultad a la hora de enfrentarse a esta pieza es «mantener la concentración»: «Son siete movimientos muy lentos, con una introducción y una parte final más rápida, pero es el único momento. Cuando hay alternancia en los ritmos es más sencillo mantenerse atento», explica. La escasez de luz es otro reto: «Casi no ves a los compañeros y tienes que intuirlos, pero, por contra, el ambiente es mucho más recogido e íntimo, y para esta obra es extraordinario».

«Hemos tocado esta pieza en muchas ocasiones y siempre encontramos cosas nuevas, diferentes»

«Haydn -considera Lauret- es uno de los mejores compositores, si no el mejor, para cuarteto de cuerda. Hemos tocado esta obra en muchas ocasiones y siempre encontramos cosas nuevas, diferentes. Es algo parecido a lo que le ocurre a un actor cuando vuelve a interpretar una obra que ya ha realizado anteriormente; le da un tono distinto, y no solo porque el director le encargue otras cosas, sino porque se da cuenta de nuevos matices», añade.

La obra que Saravasti pone hoy en escena fue un encargo de la Hermandad de la Santa Cueva de Cádiz al propio Haydn, cuyo estreno se celebró en 1786 en el oratorio gaditano de igual nombre. «Puede resultar un poco sorprendente que desde Cádiz encargaran una obra a Haydn, que en aquella época era el compositor más conocido de Europa. No obstante, hay que tener en cuenta que, por entonces, Cádiz era el puerto de entrada y de salida a las Américas, y se podía permitir el lujo de contactar con un compositor del renombre de Haydn».

Solo un año después de su estreno, en 1787, el compositor austriaco realizó la versión para cuarteto de cuerda que actualmente se interpreta. No es la única. De esta pieza, señala Lauret, se han hecho adaptaciones para orquesta, para orquesta sinfónica, para orquesta con coro, para piano... «Al acabar el concierto siempre hay quien te dice que es una experiencia muy enriquecedora y muy especial», concluye Lauret.