Con 'ambiente berlinés'

Asistentes al festival bailan en el espacio Warm Dancefloor, ayer. / Javier Carrión / AGM
Asistentes al festival bailan en el espacio Warm Dancefloor, ayer. / Javier Carrión / AGM

Los espacios dedicados a los djs también triunfan y sorprenden entre unos asistentes atraídos mayoritariamente por la música indie

NATALIA BENITO Murcia

Para algunos de los festivaleros más tempraneros, como Antonio, el escenario Warm Dancefloor era «el mejor sitio en el que se puede estar». Por la mañana, disfrutó de los conciertos gratuitos del centro de Murcia y, por la tarde, el totanero no quiso perderse la sesión de sus paisanos The Hijole, que, arropados por decenas de personas, animaron el inicio de la segunda jornada del festival.

La zona, situada nada más entrar, muy cerca del Auditorio Regional, era un buen espacio para descansar en compañía de buena música. Algunos grupos de amigos cogían fuerzas sentados en la hierba: «Hemos venido buscando la sombra, pero nos está encantando la música», afirmó Charlie, fiel siempre a la cita con el SOS, WAM y Warm Up, mientras disfrutaba de los temas que pinchó Julio Ródenas. Decenas de jóvenes luciendo gafas de sol -ayer volvió el cielo azul a la ciudad-, camisas estampadas y algún que otro disfraz, como el de los valencianos Carlos y Salva, vestidos de Epi y Blas «¡porque somos unos modernos!», que celebraban su despedida de solteros, improvisaron algún que otro baile al son de clásicos himnos indie, techno y pop. No corearon los éxitos, había que reservar la voz para Vetusta Morla, Miss Caffeina, La M.O.D.A. o Noel Gallagher.

Con la pista de baile llena, Baiuca ponía su banda sonora: techno house mezclado con folclore gallego. Después pasarían Terri, Catnapp 'Live', Carrie Palmer, Pablo Radiola, Brumel y Supernoveau, para completar 11 horas de música. Los cordobeses Benito y David disfrutaron tanto del ambiente en su primer Warm Up que piensan comprar los abonos para la edición de 2020 «en cuanto salgan a la venta».

En el nuevo escenario Esc_, una 'vía de escape' solo para consumidores de Redbull, la fiesta continuó a ritmo de electrónica. La sala, situada en el edificio anexo del Auditorio, era un espacio oscuro con techo bajo y luces rojas. «Es lo más diferente del festival, tiene un ambiente muy berlinés. Me gusta mucho», aseguró Cristóbal. Para Enrique era «el lugar donde todo fluye. Yo vengo a dejarme llevar». El público, sorprendido por la sala, destacó también las facilidades para pedir en la barra: «Ha sido una idea acertada incluir este nuevo espacio», opinaron. Por la zona Esc_ pasaron Urbanoteque, Sau Poler, San Proper, veterano de las cabinas de Ámsterdam; Tama Sumo, Alienata y el house de Ladrillovitz, con el que el público despidió dos intensos días de música y fiesta.