Loles León: «No estoy madura del todo»

La actriz Loles León./EFE
La actriz Loles León. / EFE

Junto al barítono Luis Santana y al pianista Antonio López Serrano, la actriz ofrece en el Villa de Molina el recital poético musical 'Lorquianos'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Cuando caes en las garras del amor, este va a hacer contigo lo que quiera. La cabeza la puedes controlar, pero el corazón es imposible de dominar; cuando se pone en marcha, te lleva a la deriva, como cantaba Bambino», dice Loles León (Barcelona, 1950), gansa genial, estallido permanente, actriz valorada por cineastas de la categoría de Almodóvar, Vicente Aranda y Fernando Trueba, y 'gallina de los huevos de oro' por sus aclamadas intervenciones cómicas en series de televisión, sirva de divertidísimo ejemplo su trabajo dando vida al personaje de María del Carmen Carrascosa en 'La que se avecina' (Telecinco). Este sábado, a las 21.00 horas, acompañada del barítono Luis Santana y del pianista Antonio López Serrano, protagonizará en el Teatro Villa de Molina, a las 21.00 horas, 'Lorquianos', un recital poético musical en homenaje a Federico García Lorca. 'Lorquianos' surgió tras la experiencia vivida por Loles León en 2017 como protagonista de '¡Oh, Cuba. Son flamenco!', un espectáculo, creado especialmente para su disfrute en el granadino Teatro del Generalife, en el que se abordaba la relación de ida y vuelta entre el autor de 'Yerma' y la isla antillana. En el montaje, en el que participaban 23 artistas españoles y cubanos y cuya composición musical creó Antonio Carmona, se incluyeron textos inéditos que el poeta de Fuente Vaqueros dejó en tierras cubanas, así comos versos de sus amigos Nicolás Guillén y Alejo Carpentier y testimonios de compañeros y conocidos.

Loles León, a quien pudo verse en el pasado Festival de Teatro de San Javier en el espectáculo 'Amazonas', a las órdenes de Magüi Mira y demostrando por todo lo alto su sabiduría, también para la tragedia, habla con 'La Verdad' con ese ímpetu suyo que puede hacer que arda Troya, pero también que se frene en seco una injusticia que acontece a su lado. «Yo sé cuál es mi misión en este mundo: complacer al público», asegura. «Y como eso me lo trabajo muy bien y con mucho cariño», añade, «la gente me agradece que le dé felicidad y que le alegre un rato el día, que falta nos hace. No me olvido jamás de que yo trabajo para la gente, no para que me den premios, ni para pasar a la Historia, que ya ves tú lo que me importa eso a mí; yo es que no creo en la Vida Eterna, sino en que te mueres y punto final».

«¡No no!», deja bien claro, «yo quiero dar felicidad aquí y ahora, y también que me hagan feliz a mí, que me lo merezco un poquito porque tengo que decirle, así humildemente, que no soy yo mala persona para nada». ¡Es verdad! «Que yo sé que parece que me como el mundo y que no voy a dejar ni rastro de él, pero luego es que no puedo ver a nadie pasarlo un poquito mal».

«Cuando caes en las garras del amor, este va a hacer contigo lo que quiera. La cabeza la puedes controlar, pero el corazón es imposible de dominar»

«[Los personajes de Lorca] son mujeres que se atreven a desafiar las normas establecidas, como le pasa a la novia de 'Bodas de sangre'

-¿De qué tiene la suerte?

-Afortunadamente, caigo muy bien.

Loles León es un ciclón. Pura energía. «Tengo mis días de bajón, como todo el mundo, pero no me dejo llevar por el desencanto», explica. Se dice: «'¡Loles, venga cariño, para arriba!'. Por supuesto que he tenido momentos, en mi profesión y en vida, en los que me he sentido hundida hasta el fondo, deprimida, triste...; pero jamás he permitido que esos momentos pudiesen conmigo, a lo que me ha ayudado que yo tiendo mucho al entusiasmo, soy entusiasta total. Y ese entusiasmo, que no digo yo que a veces pueda parecer exageradísimo, no estoy dispuesta a perderlo porque es un motor muy potente para la vida.

-¿A qué más no está dispuesta?

-A dejar de lado el sentido del humor; ése viene conmigo a todos lados. En mi caso, ya le digo, el sentido del humor es lo que me hace muchas veces seguir adelante en este mundo. El sentido del humor, al igual que el entusiasmo, también me lo trabajo, sí, sí. A mí no me regalan nada, cariño.

-¿Con qué procura ser paciente?

-Pues lo intento con la inexperiencia y con la inseguridad de los demás, porque es verdad que esa inexperiencia y esa inseguridad nos llevan a veces a hacer cosas que van en contra de nosotros mismos. Además, tengo muy claro que cuesta muchísimo madurar. De hecho, a mí me ha costado muchísimo madurar; incluso, reconozco que no estoy madura del todo. Todavía hago cada cosa..., y me digo: '¡Ay, pero por qué me dejo llevar yo por aquí!'. ¡Pues porque no me entero mucho porque no estoy madura del todo! En la vida tenemos que tropezar, que levantarnos y que decir: '¡Ay, mira, esto ya no me va a pasar porque ya he aprendido la lección!'. Aunque bueno, eso es lo que tú te crees, que la has aprendido la lección; ya, ya, ya veremos a ver qué pasa la próxima vez.

-¿Y entonces qué?

-¡Y yo qué sé, pues que es mejor que estemos despistados y que no tengamos memoria para las malas cosas!

-¿Qué piensa del amor como tragedia que retrata Lorca, de ese amor que incluso puede esclavizarte en lugar de liberarte, amargarte la vida en lugar de hacerte feliz?

-Que ese amor existe y que ese amor lo sentimos, porque el amor también te puede destrozar y hacerte perder la cabeza. No nos vayamos a engañar a estas alturas, el amor te eleva y te destruye, el amor es lo único que no podemos atrapar y domesticar, que no podemos hacer a nuestra imagen y semejanza. Es constructivo, pero también destructivo. El amor te engrandece, sí, y te hace hombre o mujer, pero también te puede hacer una mierda absolutamente.

-¿No podemos defendernos de ese amor del que habla?

-¿Defendernos? Eso no lo sabemos hacer, ¿cómo defenderte cuando caes en las garras del amor? Tienes que dejarte llevar, y que la vida y el tiempo te devuelvan a tu ser. Cuando caes en las garras del amor, éste va a hacer contigo lo que quiera. La cabeza la puedes controlar, pero el corazón es imposible de dominar; cuando se pone en marcha, te lleva a la deriva, como cantaba Bambino.

Belleza, emoción

-¿Qué destaca de las mujeres del universo de García Lorca?

-La resistencia a los convencionalismos, el deseo de libertad...; siempre te pone una Bernarda [Alba] para reprimirte, pero siempre tienes también ahí a una Adela [la hija menor de Bernarda Alba] para negarse a ser reoprimida, aunque en el caso de Adela lo lleve al extremo matándose. Son mujeres que se atreven a desafiar las normas establecidas, como le pasa a la novia de 'Bodas de sangre', que se termina rigiendo por los impulsos de sus corazón, pase lo que pase. A mí me encantaría interpretarlas a todas, de la primera a la última.

-¿Qué destacaría de la poesía del autor de 'Poeta en Nueva York?

-Además de su enorme belleza y de toda la emoción que encierra, que te habla de cosas que te han podido pasar, que te están pasando o que te pasarán. Lorca es un poeta para estar leyéndolo toda la vida.

-Si de usted dependiera, ¿habría que seguir buscando sus restos mortales?

-Si de mí dependiera, dejaría el tema tal y como está. La familia es la primera que no pone el menor empeño en buscarlos, pues dejémosle donde esté. Lo importante es que puedes coger un libro suyo y metértelo dentro de tu corazón. Además, es todavía más poético que no lo encontremos.

-De cuantos recita en 'Lorquianos', ¿cuál es su poema preferido?

-El 'Soneto', en el que habla de su propia muerte. [Recita sus primeros versos:] «Yo sé que mi perfil será tranquilo / en el musgo de un norte sin reflejo. / Mercurio de vigilia, casto espejo / donde se quiebra el pulso de mi estilo».