Liria, el ídolo vuelve a Pamplona

Liria antes de una faena en la Feria de Pamplona./Reuters
Liria antes de una faena en la Feria de Pamplona. / Reuters

El diestro murciano lidiará esta tarde toros de la ganadería Victoriano del Río junto con El Juli y Ginés Marín dentro de la Feria del Toro de Pamplona

PACO OJADOS

Se le calentó la boca en los micrófonos de Canal Toros, de eso va a hacer un año. Entonces Pepín Liria volvía a una de sus plazas talismán, no para torear, sino para asistir desde el callejón a una de las corridas de su feria del toro, acompañando a una de las grandes figuras actuales, cuya amistad profesa.

Fue entonces, cuando en uno de los descansos entre toro y toro entrevistaron a Pepín Liria, retirado de los ruedos en Murcia el 12 de octubre de 2008, y quien solo interrumpió su jubileo para torear en septiembre de 2012 en la celebración del ciento veinticinco aniversario de su amada Condomina. Y saltó la sorpresa. Liria en ambiente, el de una de las plazas y una de las Ferias que más le ha querido, con la cornada mortal de Iván Fandiño muy reciente y con la raza de torero que siempre ha demostrado el de Cehegín a flor de piel, y con un micrófono delante para realizar una declaración de intenciones que a un día de enfundarse el traje de luces posiblemente le estará pesando. Comentó que como homenaje a sus compañeros caídos en la arena y con el veinticinco aniversario de su alternativa por celebrar era el momento de dar un paso al frente y estar en la plaza de Pamplona este 2018, pero esta vez no como espectador, sino enfundado en el destellante para hacer el paseíllo.

La Casa de Misericordia, organizadora de las corridas de la Feria del Toro, no echó en saco roto las palabras del torero murciano. Y lo llamó. Y éste, torero y hombre de palabra, aceptó. Y Pamplona esta tarde de 12 de julio rinde homenaje a uno de sus últimos ídolos. Porque Pepín Liria es de los toreros de las últimas décadas, junto a Juan José Padilla, que mejor ha entendido la idiosincrasia de una plaza especial, de un público singular y de las peñas, que como pueblo manda, como fue siempre, de toda la vida, en la fiesta de toros.

Pamplona volverá a corear el grito de guerra que quedó apagado en 2008 y que se volvió a escuchar cuando identificaron a Pepín el año pasado de paisano. Pepín acepta el reto y no es menor, pues después de diez años vuelve a una plaza donde es ídolo pero donde también se corren por las mañanas y se lidian por las tardes las cabeceras de las camadas de las ganaderías anunciadas. El toro de Pamplona es mucho toro. Grande. Muy grande. Como la raza de Pepín, que no se ha querido tapar ni echar un paso atrás del compromiso adquirido el año pasado.

Y hoy se volverán a oír en la capital de Navarra, en su plaza monumental, los cánticos: «¡Pe-pín, Pe-pín, Pe-pín!». Liria celebrará con su público de Pamplona sus bodas de plata como matador de alternativa. Un gesto de torero de otra época. Mejor dicho, de todas las épocas. Y es una de sus plazas porque en la feria del toro el león de Cehegín rugió, triunfó y fue herido, que de todo hubo en los 22 paseíllos que realizó durante su etapa en activo, en los que llegó a cortar 12 orejas. Entre 1995 y su adiós en 2008, Pepín nunca faltó a la cita con los Sanfermines. No lo iba a hacer ahora.

Vuelve el ídolo a Pamplona y se pondrá el cartel de no hay localidades. El que no tenga entrada lo podrá ver por televisión, en Canal Toros, en la plataforma de pago de Movistar. Es la corrida de la Feria. La de Victoriano del Río, ganador de los premios ganaderos de la Feria del Toro de 2017. Junto a Liria vuelve a Pamplona El Juli, tras un año de ausencia, y completa el cartel uno de los grandes triunfadores del pasado año, el joven Ginés Marín.

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