Francisco E. Pino: «Vivimos en una sociedad de consumo y creemos que somos eternos»

Francisco E. Pino. /
Francisco E. Pino.

El autor ciezano aborda en 'Obituario', su primera novela, el suicidio asistido y la eutanasia

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Eutanasia, suicidio asistido y muerte son los temas que aborda Francisco E. Pino (Cieza, 1956) en 'Obituario', su primera novela. En ella imagina un futuro «no muy lejano» en el que el actual debate sobre el final de la vida «está ya resuelto y se ha normalizado de forma que existen centros especializados en los que se practica el suicidio». La sociedad, dice, «ha dejado de mirar hacia otro lado», a pesar de que no han desaparecido las voces críticas.

Pino, miembro del grupo literario La Sierpe y el Laúd de Cieza, ofrece una visión distinta de un tema, que califica de «recurrente» y «actual», pero también hilvana una historia «de amor» en la que tienen cabida «la poesía, la compasión, etc.», explica. En 'Obituario', una pareja de jubilados «contemplan, en el último tramo de sus vidas, la posibilidad de un suicidio asistido». Ella, señala Pino, comienza a padecer los síntomas de una grave demencia que le empuja a plantearse este final, y su marido, decide acompañarla. La novela de Pino, su primera ficción narrativa, parte de un trabajo anterior del escritor ciezano titulado 'El océano', que abordaba esta misma temática, pero como obra teatral, género que ha desarrollado en ocho ocasiones con piezas de teatro infantil, comedia y monólogos, entre otros, cuenta a 'La Verdad'.

«Vivimos en una sociedad de consumo, y creemos que somos eternos. No nos gusta pensar en la muerte», sostiene el escritor. Él arrancó esta novela tras preguntarse «cómo sería el final que nos aguarda de aquí a unos años», un tema «tabú» al que «la sociedad no quiere mirar».

«La obra plantea si, mañana, el entorno social será el que presione al individuo para que abandone la vida»

'Obituario' da un paso más: «Hoy, el individuo presiona a la sociedad a adelantar su muerte, pero lo que plantea la novela es si, mañana, el entorno social será el que presione al individuo para que abandone la vida», en base, enumera, a «la escasez de recursos, el enorme costo social y sanitario de ciclos vitales artificialmente prolongados, el envejecimiento de la población...».

Debate difícil

La eutanasia, considera Pino, «no es un debate sencillo, tiene matices peliagudos, pero hay que legislar. El último caso que hemos visto no se puede consentir [la muerte de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple en fase terminal, asistida por su marido]: que una persona que ha hecho un acto de amor ayudando a su mujer al suicidio cuando ya no hay salida tenga que pasar la noche en comisaría...».

«No es un debate fácil», insiste Pino, pero él cree que debe primar «la compasión, la humanidad de sentirnos parte de una misma penuria, y -añade- la libertad de decidir de la persona, aunque en determinados aspectos el derecho al suicidio puede ser relativo, porque, por ejemplo, un chico de veinte años con una depresión profunda también quiere morir...».

Más allá del debate, Pino ha querido dar forma a una «buena novela». «El tema me pareció interesante, me daba mucho juego argumentalmente, y me interesa, pero me interesa más lo que es la novela, la estructura, que genere preguntas; los autores no estamos para dar respuestas, sino para generar preguntas. Dicen que en arte importa todo menos el asunto, a mí el asunto me importa, pero también la calidad».

Para confeccionar esta novela, Pino ha empleado dos años de escritura, un proceso que no le ha resultado «difícil», a pesar de que «si quieres llegar a las últimas consecuencias en determinadas cosas, vives momentos que son duros, pero intento compensarlos con humor». El escritor, tal y como afirma, ha elaborado esta historia «con gusto» y «sin dramas interiores».

'Obituario', publicada por el sello salmantino LC Ediciones, se presentó el pasado día 5de mayo en la biblioteca Padre Salmerón de Cieza. Para después del verano Pino espera llevarla a Salamanca, donde está ubicada la sede de la editorial. «Quienes la han leído me han dicho que les ha gustado. Uno nunca está satisfecho del todo, pero, a mí, con lo que me gustaría que se quedaran los lectores, es con que se trata de una buena novela». Además de la escritura, Pino también abraza la pintura, actividades ambas que intenta compaginar.

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