Trifón Abad, un primerizo entre los finalistas del premio Setenil

Trifón Abad y Basilio Pujante, durante la entrevista en la Redacción de 'La Verdad'. / MARTÍNEZ BUESO
Trifón Abad y Basilio Pujante, durante la entrevista en la Redacción de 'La Verdad'. / MARTÍNEZ BUESO

Con su ópera prima, de la que Malbec editó 200 ejemplares, sorprende al mundo editorial: «Está bien que los pequeñajos podamos colarnos ahí»

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

'Silencios' y 'Humanos' son las dos partes que componen 'Que la ciudad se acabe de pronto', el primer volumen de cuentos publicado por Trifón Abad (Murcia, 1979), todavía en estado de choque tras saberse entre los diez finalistas de uno de los premios más prestigiosos: el Setenil de Molina de Segura al Mejor Libro de Relatos 2018. Él mismo entregó en mano la candidatura en el Ayuntamiento, donde le recibió el escritor Manuel Moyano, director del galardón. Malbec es la editorial de Cartagena que lanzó una primera edición -200 ejemplares-, en su colección de bolsillo. Entre los nominados, pesos pesados como José Ovejero, Javier Moreno o Pilar Adón. Y ahí está Trifón.

«El género del cuento es el que más me gusta -descubre el autor, con la voz bajita-. Cuando estaba en Madrid miraba las listas de finalistas, iba a la biblioteca a por ellos, los leía y los analizaba. Simplemente llevar el libro y aparecer yo ahora en esa lista es alucinante». Trifón estudió Periodismo en la UCAM y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Complutense. Hizo prácticas en 'La Verdad' de Cartagena. Siempre escribió cuentos. De hecho, ganó el premio Clarín y fue finalista del premio Cosecha Eñe y del CreaMurcia.

«Soy amigo de Facebook de Pedro Ugarte, el escritor ganador del Setenil del año pasado, y me dijo que disfrutara de la nominación, porque esto me servirá para que se me tenga más en cuenta en el mundo de la edición, donde todos sabemos que hay más libros que lectores». Es muy generoso, opina Trifón agradeciendo su inclusión en la fase final del Setenil, «que los pequeñajos podamos meternos por ahí, aunque sea de rebote». Por eso está expectante y disfruta de todo lo que sale. 'Que la ciudad se acabe de pronto' consta de once piezas. Ambientes «oscuros» -«sin llegar a ser terror»- que componen un espeluznante mapa de la condición humana. «Yo soy tímido, no me gusta el autobombo. Ahí tengo un pequeño obstáculo frente al artista literario, muy dado a los saraos y la farándula. Yo soy más técnico, me gusta que se me valore el trabajo que llevan las historias», dice, apelando a su formación académica en literatura. «La he aplicado mucho a los argumentos y a los cierres, son historias cortitas pero llevan mucho trabajo». No obstante, el domingo, estará firmando en la caseta de Malbec en la Feria del Libro de Murcia, de 11 a 13 h.

«Un martes de agosto de 1975 todas las ciudades del país amanecieron con cadáveres de ave en sus parques, tejados y avenidas. No podía verse ni un solo pájaro en el cielo...». Así arranca 'Silenter', uno de sus relatos, que nos coloca en un pequeño pueblo de Nevada, donde durante un tiempo no hubo ruidos. Ni gemidos ni llantos ni ronquidos. Y, sobre todo, el misterio del giro inesperado con el que remata sus argumentos, marca de la casa. La pasión por el lado menos amable del vivir se percibe en su estilo, perfeccionado en los talleres de Fuentetaja en Madrid, de los que ahora es profesor en Murcia. «Quiero que esto sirva para poder formar a los chavales en la pasión por la literatura. Muchas veces leen cosas que no están acordes con su edad ni con sus gustos. Es cuestión educacional».

Apenas ha realizado presentaciones y reconoce estar «desubicado» en el mundo cultural. Ni siquiera ha tenido reseñas. Una obra casi inédita, que ahora con el Setenil se reimprimirá y puede alcanzar otra dimensión.

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