Puebla: «El secreto de la viñeta está en quitar rigidez y dejar una reflexión»

Puebla, en el jardín de su casa, con su libro. / P. Sánchez / AGM
Puebla, en el jardín de su casa, con su libro. / P. Sánchez / AGM

El dibujante cartagenero presenta esta tarde su cuarto libro, 'No está todo reído', con 150 ilustraciones publicadas en 'La Verdad' y 'ABC'

RUBÉN SERRANO Cartagena

Papel y bolígrafo siempre a mano, por si una idea le viene a la cabeza. Hay que tomar apuntes constantemente hasta dar con la tecla. A José Manuel Puebla (Cartagena, 1970) le gusta reinventarse y 'cocinar' sus viñetas a fuego lento: no le gusta caer en la rutina y por eso trata de estar enganchado a la actualidad, sin olvidarse de las historias humanas. Las publica en los diarios 'ABC' y 'La Verdad' y algunas se han hecho virales en las redes sociales por su alto contenido emotivo. Dibujos sencillos pero muy profundos, y otros picantes y desternillantes, para poner a raya a los políticos, sin olvidar lo cortés. Esta tarde, a las 20.30 horas en la tapería Casa Tomás (Plaza de Juan XXIII, Cartagena), el humorista gráfico presenta 'No está todo reído', su cuarto libro, en el que recopila una selección de 150 ilustraciones.

LA PRESENTACIÓN

Lugar
Tapería Casa Tomás (Plaza de Juan XXIII). Cartagena. A las 20.30 horas.
Intervenciones
Gregorio Mármol, delegado de 'La Verdad' en Cartagena; Rosa Palo, articulista del mismo diario; y el autor.

- 'No está todo reído' es ya su cuarto libro. ¿Qué novedad puede encontrar el lector en relación con sus obras anteriores?

-Aquí dejo fuera los nombres propios, como los políticos, que ya tienen su relevancia en el día a día, y me centro en historias de la calle, en la gente anónima. El anterior libro, 'Si no fuera por estos raticos', también iba a en ese sentido y tuvo muy buena acogida. Son ese tipo de viñetas, de historias, con las que te sientes más identificado. Trato temas de todo tipo con el fin de poner a los ciudadanos frente al espejo, y también reflexiones y valores que me preocupan, como los educativos y sociales. Mostrar ese compromiso ciudadano, sin olvidar a los políticos para que se pongan a la faena.

- Hay una recopilación de 150 viñetas. ¿Ha seguido algún criterio para seleccionarlas?

-No me gusta dividir los libros por secciones marcadas, no tienen un orden primordial: en una página puedes ver una viñeta de economía y en la siguiente otra de tema social que me preocupa, que nos sacude a todos. Por ejemplo, en este sentido, una de las que he seleccionado es la del niño Gabriel, 'El Pescaíto'. Tal cual lo viví lo transmití, y de esa manera reflejas una emoción con la que se identifica la gente. Dibujé a dos guardias civiles abrazados, llorando, tras su muerte. El sentimiento se hace imagen. En el libro, el lector puede encontrar desde ilustraciones críticas hasta emotivas, que no buscan la risa.

- ¿Cuál es el secreto para no hacer repetitivos los dibujos y las ideas?

-En realidad, la línea a seguir siempre es la misma: afronto la actualidad, leo la prensa, escucho la radio y las tertulias, muchas veces para saber por dónde no tengo que enfocar el tema, y después tomo la decisión de dibujar centrándome en la actualidad o en un tema que me preocupa. Algunos los dejo madurar, porque son temas que no caducan o porque es necesario que pasen unos días para que la gente esté bien informada. No necesariamente tengo que ceñirme a la inmediatez.

- ¿Y el equilibrio? No es sencillo que sea chistosa y, a la vez, políticamente correcta.

-Lleva un proceso de aprendizaje. El lector no busca el insulto ni la facilidad. Cada humorista gráfico tiene su estilo. En mi caso, a cada viñeta le doy una pátina neuronal. Si se la quitas y dejas la crítica sarcástica dura, durísima, que está a un paso de ser insulto, ya es humor que se hace para fastidiar. Con la experiencia eres más fino. Antonio Fraguas 'Forges' dijo una vez que el dibujante debería estar en la concordia: poder decir ciertas cosas pero dejársela 'botando' a la gente. Si tú insultas y atacas, se tensa todo. El humor debe quitar esa rigidez y dejar una reflexión, un interrogante. Ese es el humor más eficaz.

- ¿Cuánto tiempo le lleva hacer una viñeta?

-Es muy complicado. No debo tener mucho talento cuando le dedico tantas horas a esto. Me paso todo el día pensando, aunque de manera excepcional me viene una idea por la noche y la apunto en el papel. Algunas maduran y otras las descarto. La parte física puede llevar más de tres horas, sin contar todo el proceso mental. Al final, estás todo el día liado.

 

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