Antonio Marín Albalate: «O te ríes de todo o a ver cómo se aguanta ya tanta estupidez»

Antonio Marín Albalate, ayer en el Casino de Los Dolores (Cartagena). / josé maría rodríguez / agm
Antonio Marín Albalate, ayer en el Casino de Los Dolores (Cartagena). / josé maría rodríguez / agm

El poeta cartagenero publica los poemarios 'Contra el aplauso de un puñado de idiotas' y 'Bienvenidos al infierno'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«O te ríes de todo o a ver cómo se aguanta ya tanta estupidez», dice Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955), poeta y agitador cultural, amigo de músicos, bohemios y seres perdidos en este mundo ancho y ajeno, según Ciro Alegría. Podría parecer que nada le importa nada, que su reino ya no es ni de este mundo, ni de ningún otro, pero el caso es que está atento a todo, al estruendo de las bombas y al parpadeo de unos ojos negros. Observa, se deja empapar, y no pasa en vano por las calles, los destierros, los barrios periféricos, los garitos, los faros que iluminan los cadáveres de los ahogados, y las huellas que los más jóvenes van dejando en la arena de los parques, junto a desperdicios y besos. «Oigo la velocidad de las calles, / el aullido del animal del agua», escribe en el poema 'Bajo la lluvia', uno de los que ha incluido en 'Contra el aplauso de un puñado de idiotas', su poemario recién publicado por Ediciones Vitruvio. Y no es el único nuevo libro del poeta que ha visto la luz estos días, porque ahí anda ya también dando sus primeros pasos entre los lectores 'Bienvenidos al infierno', que le ha editado su amigo Vicente Velasco, poeta y propietario en Cartagena de la librería La Montaña Mágica.

Le está dando Marín Albalate 'trabajo' a sus muchos amigos, que de pronto se encuentran con dos nuevos libros que leer, entre ellos el profesor de la UMU y crítico literario de 'La Verdad', José Belmonte, a quien le ha dedicado otro de los poemas de 'Contra el aplauso de...'. Estos son sus versos: «Me contemplo en el espejo de Larra / para ver cómo me queda su pistola; / si eso, llamad luego a la policía...». Qué obsesión tiene el poeta con la policía, que vuelve a ser protagonista en 'A veces sucede': «Para despistar a la policía, / un camello pasa por el ojo de una aguja / y desaparece con la mercancía». Dos poemarios muy críticos. Incluso ácidos. No recomendables para espíritus sensibles pasados de rosca, almas en pena, penita, pena; altas damas de la alta sociedad tomando el té con guantes en tazas de Limoges, guardianes de la moral, enfermos de estrechez mental y otros coñazos varios. En 'Cambio de tiempo', lo más suave que se lee es que «El Vaticano es la pesadilla / de Los Niños Perdidos» y que «Campanilla yace violada al pie / del árbol del ahorcado».

«No querría dormir al personal. Ya lo dijo 'Michi' Panero: 'Lo peor que hay en esta vida es ser coñazo'»

Atento a todo, sí. Lo mismo al largo sollozo de los peces que a las pateras desnortadas, lo mismo a cualquier eco de un verso de Bukowski que de pronto lo visite, que «a esa taza de café / donde bebo mi tiempo». Y muy atento a «Samuel Beckett por bandera», consciente de que vamos «rumbo a peor cada día» y sintiendo que, quizás con más frecuencia de la deseable, su cabeza «es un volcán». Poemas que arden como 'Blue Bananas', en el que habitan madrugadas en las que se hace indispensable «comer mortadela / con ajos crudos, exquisito manjar», para a continuación «zambullirse en el más cerdo de los sueños». Y hasta ahí puedo leer. Quiere Marín Albalate que les diga que Blue Bananas es un grupo de pop-rock de Cartagena que hace versiones de grupos como The Beatles, Rolling Stones, Travelin'Wilburys, REM, U2..., que está formado por Diego Barahona, José Antonio García, Josemi Saura y Tete García.

«Nada va a cambiar mientras no se produzca la aniquilación del capitalismo salvaje»

Defensa propia

En 'Matar' reina sin corona la ley de la selva: «Hay que matar a toda esa gentuza / que nos acosó en la infancia». Ahí se ve la influencia de su adorado Leopoldo María Panero, quien dijo: «Cuando un hombre no te deja vivir, matarle es un acto en / defensa propia». Cosas que se dicen. «Vivir es esto: un puñado de tierra en los ojos, y el día que nunca amanece», indica Marín Albalate, para quien hay algo que prefiere ni imaginarse siquiera: vivir sin amigos. «Sin amigos yo no podría estar. Creo en la amistad sin condiciones, y daría la vida por ellos», afirma este enamorado de la palabra 'diciembre', porque cuando la pronuncia le viene «como un hilo con raíces de nieve y marihuana, el humo helado y brillante de una voz que un día besé enamorado».

-¿Qué tendríamos que hacer?

-Las fronteras habría que quitarlas todas. Y, si eso fuese posible, que no lo es, acabar con la codicia del ser humano, que ha hecho de este mundo el más infame de los planetas. Guerras, atentados terroristas en nombre de sus putos dioses, religiones que castran y asesinan, hambre, injusticia, víctimas, verdugos... Nada va a cambiar mientras no se produzca la extinción de todas las dictaduras y la aniquilación del capitalismo salvaje.

«Sin amigos yo no podría estar. Creo en la amistad sin condiciones, y daría la vida por ellos»

-¿Y usted por qué es poeta?

-Dudo que lo sea. Ser poeta debe ser una actitud. ¿Y cómo yo, un puto oficinista, puedo llegar a serlo? ¿Por las noches, quizá, mirando mujeres imposibles en barras de bar...? Qué sé yo... Lo que no querría ser por nada del mundo es uno de esos que van de poetas y que duermen al personal. Ya lo dijo 'Michi' Panero: «Lo peor que hay en esta vida es ser coñazo».

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