Isaac Rosa: «La próxima gran movilización en España será la de los más jóvenes»

El escritor Isaac Rosa. / maika salguero
El escritor Isaac Rosa. / maika salguero

Finalista del Premio Mandarache 2018 por 'Tu futuro empieza aquí', mañana se reunirá en Cartagena con 600 alumnos de Secundaria

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Con una pregunta: «Y tú, pequeña, ¿qué quieres ser de mayor?». Así comienza 'Tu futuro empieza aquí' (Nube de Tinta), la novela gráfica, escrita por Isaac Rosa y dibujada por Mikko, que ha sido elegida como una de las tres finalistas que optan al Premio Mandarache 2019, cuyo singular jurado componen miles de jóvenes de Cartagena, así como, a través de la iniciativa Orillas Mandarache, estudiantes de Cartagena de Indias (Colombia) y de la Cartagena chilena. Y para hablar de 'Tu futuro empieza aquí', y dentro del Proyecto Mandarache -Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2014-, impulsado desde 2004 por la Concejalía de Juventud de la ciudad portuaria, Isaac Rosa (Sevilla, 1974) estará en Cartagena mañana -a las 10.30 horas protagonizará el tradicional encuentro en el Paraninfo de la UPCT con 600 estudiantes de Secundaria- y el jueves. El escritor mantiene una aparente calma muy llamativa, una serenidad de monasterio que llega a contagiarte, aunque esté contándote, no sé, que un nuevo diluvio universal caerá sobre nuestras cabezas como una maceta con geranios.

Y si Carlos, que sabía mucho de miedos, de amenazas y de situaciones en las que le gustaría poder desaparecer era el personaje protagonista de 'El país del miedo', la novela con la que en 2012 fue finalista por vez primera del Mandarache, en esta ocasión los protagonistas de 'Tu futuro empieza aquí' son Lola y su hermano Jorge -que «ha tirado la toalla como tantos jóvenes, los mal llamados 'ninis'»-, quienes no se imaginan «que un gesto inocente pueda acabar convirtiéndose en una sorprendente revuelta y una forma de esperanza». Eh, por cierto, la pequeña a la que se le preguntó por lo que quería ser de mayor respondió: «¡Piloto de excavadoras!».

«Confío en ellos, y les invito a la imaginación y a la rebeldía y a no dar por perdido el futuro»

-¿Cómo vive usted?

-En mitad de esta gran convulsión que nos arrastra, como todo el mundo. Y, como todo el mundo, muy preocupado por todo lo que está pasando; es imposible no vivir hoy con inquietud, con desasosiego e incluso con malestar. No puedo olvidarme de que soy padre de tres hijas -Olivia, Carmela y Elvira, «con las que estar es muy alucinante»-, así es que no solo me preocupa el presente sino también el futuro.

-¿Qué le gustaría transmitirles a los jóvenes lectores con los que se va encontrar en Cartagena?

-Así, en conjunto, un mensaje positivo, optimista, esperanzador, porque es verdad que cuando hablamos de los jóvenes y de su futuro solemos caer todos en lo apocalíptico, en lo más catastrófico. En 'Tu futuro empieza aquí' es cierto que el punto de partida son las dificultades por las que atraviesan los mal llamados 'ninis', que no solo se enfrentan a problemas educativos y al deterioro del mercado laboral, sino a un horizonte más complejo que tiene que ver con las expectativas de futuro; eso es cierto, pero también lo es que el libro quiere transmitir un mensaje esperanzador. Huye de quedarse solo en una crítica o en un lamento ante un estado de cosas y propone apostar por la imaginación, la organización y la voluntad colectivas. Aspira a ser, sobre todo para los lectores más jóvenes, una invitación a la rebeldía, a no quedarse solamente en la queja; hay que organizarse y movilizarse. Estoy convencido de que la próxima gran movilización en España será la de los más jóvenes. Yo sí confío en ellos, y les invito a la imaginación y a la rebeldía y a no dar por perdido el futuro.

«No creo que lo que vaya a mejorar la vida ahora mismo sea que las elecciones generales sean antes o después»

-El 15-M, en 2011, también fue protagonizado fundamentalmente por los jóvenes, y aquí estamos.

-Cuando hablo de los jóvenes, hablo de los más jóvenes todavía. Creo que el 15-M tuvo más un perfil de casi treintañeros, de jóvenes que ya habían salido de la universidad y se encontraban con un mercado laboral que no les acogía, o de jóvenes que estaban trabajando pero en unas condiciones muy precarias. Hablo ahora de jóvenes que ni siquiera han terminado sus estudios...; esa puede ser la próxima chispa que prenda. En España, en toda Europa, hay un fondo de malestar social evidente que se está convirtiendo en una especie de pasto seco al que cualquier chispa puede hacer prender. Lo estamos viendo ahora en Francia, con [las protestas de los] 'chalecos amarillos', que no sabemos dónde van a llegar, que no deja de ser otro chispazo que ha provocado un incendio. Y la próxima chispa que puede prender seriamente en España me gustaría que fuese precisamente la de los más jóvenes, la de aquellos a quienes les están llegando continuamente mensajes negativos que tienen que ver con su falta de futuro, de expectativas; son ellos los que deberían plantarse y rebelarse contra ese panorama.

«Me estoy poniendo un poco a dieta higiénica de redes sociales, tertulias y ciertos medios de comunicación»

-¿Cómo consigue ser optimista?

-Yo soy de naturaleza pesimista, pero me obligo a ser optimista y a no perder la confianza en el ser humano. Tengo la voluntad de ser optimista y, además, en estos últimos años he tenido mucho contacto con los jóvenes, con estudiantes y también con sus profesores, y lo cierto es que nos los veo tan despreocupados, pasivos e individualistas como a veces los caracterizamos. Por el contrario, creo que los más jóvenes son los que tienen menos miedo y también menos que perder, al contrario de los que tenemos más años. Nada más llegar, les hemos dicho que el futuro está muy mal. Y creo que van a dar la sorpresa.

-¿Usted dónde encuentra refugio?

-No soy muy partidario de huir o de esconderte, de buscar refugios individuales para salvarte de todo esto. Creo que hace falta que peleemos entre todos, ya que no nos vamos a salvar de uno en uno. Pero cuando los necesito, tengo mis propios búnkeres donde refugiarme. Mi familia es mi principal refugio. Y reconozco que, aunque suene a tópico, también me aporta alegría la literatura. Por supuesto, no me olvido de los clásicos [Isaac Rosa devora con deleite a Tolstói y a Dostoievski], que no solo nos dan consuelo sino que también nos ayudan muchas veces a pensar sobre lo que nos está pasando.

Cambio de Gobierno

-¿Es partidario de que se convoquen cuanto antes elecciones generales?

-No creo que lo que vaya a mejorar nuestra vida ahora mismo sea que las elecciones sean antes o después. La necesidad de que se produzcan cambios y transformaciones, para mí no pasa ahora mismo de modo especial por el terreno de la política institucional. Las transformaciones que necesitamos son mucho más profundas que el hecho de que se produzca un cambio de Gobierno. Lo que no ayuda nada a resolver los problemas, eso está claro, son la falta de reacción ciudadana, el conformismo, la resignación y el fatalismo con el que se cae en la tentación de asumirlo todo, sea lo que sea.

-¿Qué decisión ha tomado en estos últimos tiempos?

-Me estoy poniendo un poco a dieta de redes sociales, tertulias y ciertos medios de comunicación; se trata de una dieta higiénica porque, por ejemplo, una sobrealimentación de todas esas redes sociales en las que uno se acaba encerrando, y sobre las que parece que gira todo, te acaba distorsionando mucho la mirada y también enfadando mucho. Y a mí no me gusta nada estar enfadado.

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