Patxi Andión: «Hoy los poetas escriben para que se les lea, no para dejar huella»

Patxi Andión. / MIREYA LÓPEZ
Patxi Andión. / MIREYA LÓPEZ

El polifacético actor, sociólogo y profesor presentará el jueves en el festival Deslinde el disco que supone su retorno a la música, 'La hora lobicán'

JAM ALBARRACÍN MURCIA

'La hora lobicán' es aquella en la que el perro se confunde con el lobo, además del título del flamante nuevo disco y del retorno a la escena musical de Patxi Andión, el histórico cantautor vasco aunque nacido en Madrid en 1947, uno de los que mejor supo plasmar en sus canciones las luces y sombras de la sociedad española de los 70. Cincuenta años -ahí queda eso- de una carrera en la que nunca faltaron el compromiso social, cultural y, en su momento, político. El próximo jueves viene a defenderlo a Cartagena (Centro Ramón Alonso Luzzy, 20 horas, entrada libre), dentro de los actos del festival Deslinde y precedido por la presentación del libro de Luis García Gil y Antonio Marín Albalate 'Patxi Andión. La obra', publicado por la Editorial Dalya.

-No se cansa de seguir componiendo, de seguir escribiendo, de seguir contando.

-Bueno, cansarme a veces sí que me canso [ríe]. A mí me costó mucho entender que yo era un profesional de esto y cuando terminé entendiendo que sí lo era, lo dejé un tiempo precisamente porque la profesión me asfixiaba. Y ahora estoy en esa fase en la que no soy un profesional pero se supone que debo comportarme como tal. Eso es lo que hago, después de 50 años de publicar el primer disco. Una cosa un poco peregrina, pero así es.

«El compromiso social es algo ineludible para un artista, como también lo es el compromiso cultural»

-Algunas de sus canciones han pasado a formar parte de la memoria colectiva. Sin embargo, a menudo se trataba de retratos duros o con un fondo poco amable. Pienso en 'La Jacinta', 'Con toda la mar detrás', incluso '20 aniversario'.

-Yo siempre he entendido que la misión de un cantautor es mantener un compromiso cultural y un compromiso social y así lo he hecho. Y en algún tiempo, cuando fue necesario, también mantuve un compromiso político. Cuando uno tiene el compromiso cultural asumido, es decir, el trabajar no con cualquier música, no con cualquier texto, sino el llevar eso a un nivel de cultura, pues le queda el compromiso social. El compromiso social para un artista es ineludible. Yo de lo poco que me siento orgulloso es de haber sacado algunas de esas cosas, de esas sombras, a la luz.

-En unas semanas se cumplirán 40 años de la Constitución. ¿Cómo la valora, cree que debiera retocarse?

-El valor de la Constitución ahí está, durante muchos años ha sido valioso, pero es impensable que lo que valía hace 40 años siga valiendo hoy. Probablemente en el siglo XVIII las sociedades cambiaban en cien años lo que en la actualidad cambia en tres o cuatro. Los cambios son tajantes, son enormes, son siderales. Todo debe ser revisado.

-La música ha cambiado, al menos en cuanto a soportes, formatos, distribución, etc. ¿Mejor, peor?

-Yo creo que toda música es contemporánea, no se puede juzgar de manera aislada. Quizá desde un punto de vista técnico sea mejor o peor; desde un punto de vista de la composición musical, más sencilla o más compleja. Pero toda la música pertenece a su tiempo y cada tiempo tiene su música. El arte no puede desligarse de su tiempo y ahora, a nivel musical, lo que veo responde perfectamente al momento que vive la sociedad rica occidental.

«La música actual responde perfectamente al momento que vive la sociedad rica occidental»

-O sea, mal. Una, dos y tres: lo que usted no quiera 'pa' mi barrio es.

-[Ríe] Ni mal ni bien, es como todo. En lo que afecta a la existencia física del ser humano, la gente vive mucho mejor. Tenemos una sanidad extraordinaria, una alimentación cada vez mejor. Pero paradójica y paralelamente a eso, ese aumento en la calidad de vida ha conllevado el aumento de la cultura del ocio. La cultura de que la vida es para divertirse, para pasarlo bien. En ese sentido creo que la vida actual, comparada con otras épocas, ha perdido poso, trascendencia. Hoy en día los poetas escriben para que se les lea, no para dejar huella. Eso no está mal, pero ha hecho que la cultura sea más ligera, más liviana.

-Signo de los tiempos.

-Y no me refiero a asuntos como los que se cuestionaban el Arcipreste de Hita o el Marqués de Santillana, sino Gabriel Celaya o Antonio Machado, sobre la trascendencia del ser humano. Hoy en día no escuchas una canción, ni lees un poema, ni ves una película preocupada por eso, sino porque el tiempo que el ser humano no pasa en el trabajo lo pase de la manera más divertida posible.