Rafael Navarro-Valls: «Pienso que Joaquín fue feliz»

Rafael y Joaquín Navarro-Valls, con el Papa Juan Pablo II, durante una visita al Vaticano. / R. N-V.
Rafael y Joaquín Navarro-Valls, con el Papa Juan Pablo II, durante una visita al Vaticano. / R. N-V.

La Fundación Cajamurcia acoge este miércoles, a las 20 horas, la presentación del libro sobre el médico y periodista cartagenero que fue durante 23 años portavoz del Vaticano

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

Joaquín Navarro-Valls (Cartagena, 1936-Roma, 2017) fue uno de los españoles más respetados del siglo XX. No es una exageración, sino un hecho constatable en el libro 'Navarro-Valls. El portavoz' (Rialp, 2019), volumen editado por su hermano Rafael, actual presidente de las Academias Jurídicas Iberomericanas [«aquellas que van desde Río Grande a Tierra de Fuego, treinta academias reales de jurisprudencia, que dan bastante trabajo, pero lo hace uno con ilusión»], vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, catedrático y articulista en prensa escrita «de vez en cuando». Un homenaje, sin duda merecidísimo, donde se recogen «veinte testimonios para la historia».

«Probablemente el mar era el gran protagonista de nuestra juventud. Tal vez ayudó en la fragua de nuestro carácter». Era un comunicador nato y, según Lombardi, su gestión «seguirá siendo única en la historia de las comunicaciones»

El Aula de Cultura de la Fundación Cajamurcia acogerá el miércoles 12 (20 h.) la presentación de este volumen que recuerda a quien fuera portavoz de la Santa Sede durante 22 años en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Un gran personaje de la comunicación internacional. Un gran amigo de Karol Wojtyla, con quien recorrió más de un millón de kilómetros. Español universal, Joaquín Navarro-Valls era médico psiquiatra, y fue corresponsal de 'ABC' en Roma y Medio Oriente, presidente del Consejo Asesor de la Universidad Campus Biomédico de Roma y profesor de la Pontificia Universidad de Santa Cruz.

«El Santo Padre tenía en él gran confianza. Le pedía opinión con frecuencia» Cardenal Dziwisz, Arzobispo de Cracovia

-Usted ha disfrutado enormemente, como nos cuenta, con la edición y preparación de este libro. En él encontramos, como dice, testimonios de «amigos de los dos lados» de la Oficina de Prensa, personas que trataron a su hermano cuando fue portavoz del Papa, nada más y nada menos que 22 años. ¿Podía imaginar que era tan respetado?

-Una labor tan extensa en el tiempo le permitió tratar con todo tipo de personalidades, unas políticas, otras de los media y naturalmente del Vaticano: desde Clinton a Gorvachov, desde Fidel Castro a Al Gore, pasando por los directores de los principales periódicos del mundo ('Washington Post', 'Frankfurter Allgemein', 'Corriere della Sera', etc). Cuando murió -hace casi dos años- yo mismo me sorprendí de los innumerables obituarios y artículos sobre su persona publicados en la prensa mundial, en las televisiones, en la red. Los testimonios de personalidades europeas y americanas recogidos en el libro que he coordinado son solamente una muestra de lo muy respetado y querido que era.

«Fue un amigo generoso, un hermano. Un hombre que debía arriesgar» Luigi Accattoli, periodista de La Repubblica y Corriere

-Esta obra es «un deber de gratitud» hacia su hermano. ¿Qué es lo que más admiraba de él, y qué tipo de enseñanzas le transmitió?

-El rasgo más destacable de su personalidad era la valentía. Y la lealtad a las personas y a sus convicciones. Con San Juan Pablo II y Benedicto XVI -los dos papas con los que trabajó- era impresionante comprobar la lealtad inteligente con la que los trataba. Como Joaquín no tenía ningún interés en hacer «carriera» en el Vaticano (de hecho, cuando se retiró como portavoz volvió a una Universidad dedicada especialmente a la medicina, carrera que había cursado brillantemente) no tenía miedo a hablar con respeto, pero con claridad, acerca de cómo debían tratarse mediáticamente los acontecimientos en los que el Papa era protagonista. Para ello pidió siempre «línea directa» con el Papa, especialmente con Juan Pablo II : comía o cenaba con él con frecuencia, le acompañaba en duras excursiones a la montaña, el Papa le contaba todo y le dejaba total libertad en el modo de transmitirlo.

-¿Cómo fueron los primeros años de sus vidas en Cartagena? ¿Cómo influyó en su carácter la infancia y la adolescencia en la Región?

-Probablemente el mar era el gran protagonista en nuestra juventud. La pesca submarina, la navegación en torno a Cabo de Palos y el Mar Menor nos atraía mucho. Tal vez ayudó en la fragua de nuestro carácter: la caza del mero (un día arponeamos y sacamos con no poco esfuerzo uno de 25 kilos), del pulpo, rayas, morenas, etc. Por entonces no existían las reservas marinas. Sin embargo, hay que ser justos: los verdaderos pescadores y marinos de la familia son mis hermanos Juan Carlos -abogado del grupo Heineken y exdiputado del PP por Murcia- y Javier -exdirectivo de Cajamurcia-.

«Representa a una estrella de la comunicación, brillante e inolvidable» Federico Lombardi, Dir. Oficina de Prensa Santa Sede

-A Joaquín le parecía «trabajar con un santo», cuando habla de su relación con Juan Pablo II. «Notaba a un hombre enamorado de Dios». Ambos se entendían con la mirada. ¿Trabajar junto a Juan Pablo II, dada su sensibilidad hacia la comunicación, fue como un regalo?

-Él solía decir que «Dios le pediría cuentas por haber estado cerca de San Juan Pablo II». Aunque no se atrevía a llamarse amigo suyo (decía que para que haya amistad se necesita una cierta igualdad), yo creo que eran verdaderos amigos. Cuando murió mi padre, llamó el Papa a casa y fui testigo de la conversación entre el Papa y Joaquín -que estaba con nosotros-: uno transmitiendo su pesar y otro recibiendo el pésame. La conversación empezó con el Papa diciendo: «¿Cómo está la 'mamma'?» (refiriéndose a nuestra madre). Era, efectivamente, la más necesitada en ese momento.

-Greg Burke [periodista de EE UU, exdirector de la Oficina de Prensa y exportavoz de la Santa Sede] dijo que «Joaquín Navarro-Valls encarnó lo que Ernest Hemingway definió como coraje, elegancia bajo presión». En parte, según insiste, quizá el legado de Joaquín sea «haber contribuido a que un portador de la verdad comunicara mejor y llegara a más personas».

-El Padre Federico Lombardi [fue director de programas de Radio Vaticano],que lo sucedió como director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ha hecho notar que «su autoridad, eficacia y la calidad universalmente reconocida de su trabajo , nos hacen pensar espontáneamente en su gestión como una época que probablemente seguirá siendo única en la historia de las comunicaciones del Vaticano». Me parece que quiere decir lo que usted sugiere: que ayudó de modo notable a que los mensajes del Papa fueran mejor entendidos. Se le encomendó una difícil tarea y perseveró en ella hasta el final.

«Su vieja alma de periodista le ayudaba a entender lo que estaba bien o no» Ezio Mauro, Director La Stampa y La Repubblica

-George Weigel, el principal biógrafo de Juan Pablo II, dice de su hermano que era «un laico católico intelectualmente sofisticado, bien formado en la enseñanza de la Iglesia, intelectualmente comprometido con su explicación teológica y comprometido con ella como una forma de vida que conducía a la felicidad y, en última instancia, a la santidad». ¿Fue Joaquín un hombre feliz en el trabajo?

-No hay mejor modo para ser feliz que hacer el trabajo a conciencia. Por encima de las dificultades que hubo de afrontar durante casi 23 años, pienso que Joaquín fue feliz. De todas formas volar un millón de kilómetros, equivalentes a dar 50 veces la vuelta al globo, manejar cientos de periodistas de todo el mundo y mantener el tipo, a veces debió resultarle duro. Pero su fortaleza prevaleció sobre las dificultades.

-«Hombre irónico y nunca trivial, de aspecto tímido pero con una curiosidad intelectual poco común». «Un hombre de mente abierta y de una modernidad extrema en su modo de ver y de pensar». Convencido de que en el mundo no puede haber fronteras, señala Sergio Marchionne, presidente de Ferrari. Los valores de humanidad de Joaquín prevalecerán, o deberían, ¿no es así?

-Marchionne, que fue presidente de Fiat y Ferrari, sabe de lo que habla. La curiosidad intelectual y la mentalidad abierta son cualidades muy estimadas hoy y lo serán siempre. ¿En qué medida las asumió Joaquín, de modo que pueda ser un ejemplo? Tal vez un hermano no sea la persona más apropiada para valorarlo. Pero pienso que los colegas que tuvo cerca coinciden con Sergio.

«Fue el director de mayor éxito de la Oficina de Prensa de la Santa Sede» George Weigel, Biógrafo de Juan Pablo II

-Rossana Alloni [responsable de Cirugía del Hospital Policlínico Universitario Campus Biomédico de Roma] aprendió de él sobre la relación médico-paciente, el concepto de «persona». Fue solidario hasta el final, cuando quiso donar sus órganos. ¿Por qué hoy valores como el de la solidaridad despiertan también reticencias?

-Probablemente porque no suele vivirse a fondo. Sin embargo, España es uno de los países más solidarios del mundo. No es raro que Joaquín -que nunca olvidó sus orígenes- tuviera continuos gestos de solidaridad.

-¿Ha pensado reunir todos sus artículos publicados en prensa?

-Creo que se hará algo mejor: publicar su memorias, que dejó prácticamente escritas. Sus muchas facetas: médico, periodista, jefe de la asociación de corresponsales extranjeros en Italia, jefe de la sala de prensa de la Santa Sede, portavoz de dos papas, presidente del Consejo Asesor de una de las universidades más prestigiosas de Italia (el Campus Biomédico), etc ., hacen que esas memorias tengan especial interés.

«Hombre carismático, con una gran fuerza moral y de pensamiento» Sergio Marchionne, Presidente de Ferrari

-¿Qué momento de su vida recuerda con viveza junto a su hermano?

-Probablemente la entrevista que me concedió el Santo Padre, en su biblioteca privada, con él como testigo. Le dije entonces al Papa que yo era simplemente «Navarro-Valls, il cattivo» (el malo) y Joaquín «il buono». Aunque el Papa insistió en que «ambedue sono buoni»( los dos son buenos) , la realidad es que Joaquín era un fuera de serie, que supo estar a la altura de los acontecimientos que le tocaron vivir. [La sala de los periodistas acreditados en la Santa Sede ha pasado a llevar su nombre, «una cosa importante», según Rafael, que honra la memoria de «un murciano y un cartagenero que nunca pensó trabajar para dos Papas»].