El cartagenero José Alcaraz publica 'El mar en las cenizas', accésit del Premio Adonáis 2018

José Alcaraz, ayer en el puerto de Cartagena. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ/AGM
José Alcaraz, ayer en el puerto de Cartagena. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ/AGM

El poeta y editor de Balduque presenta su nueva obra, mañana en Cartagena y el viernes en Murcia

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Érase una vez el poeta y editor José Alcaraz (Cartagena, 1983), justo transcurrida una semana desde la muerte de su abuelo. Estaba en su casa, junto a su madre, y de pronto ambos sintieron cómo les rodeó «un fortísimo olor a incienso, del de verdad, del de las iglesias». No sabían de dónde venía, y el encantamiento duró hasta que sintieron natural «aquel asombro». Recobrada la normalidad, se instaló entre ellos «un silencio como de nudo deshecho que cae, sin más, volviendo sigiloso a su forma primigenia». El poeta ha convertido ese recuerdo en versos, en nueve versos que habitan en su poemario 'El mar en las cenizas', publicado por Ediciones Rialp tras haber conseguido un accésit del Premio Adonáis 2018. Mañana tendrá lugar su presentación en Cartagena -Museo Teatro Romano, a las 20.00 horas y con la colaboración de Juan de Dios García-, y el viernes en Murcia -a las 19.30 horas, en Expo-Libro Diego Marín y con la intervención de Antonio Aguilar-.

'El mar en las cenizas' convenció al jurado del Adonáis por su «voluntad metapoética, llevada a cabo con un uso austero y contenido del lenguaje, que deja espacio a destellos imaginativos y enfoques inquietantes». Y también a visiones sutiles, casi musicales, que te seducen. En una de ellas, surge ante el poeta una nube «con forma de hombre, y luego de islas... adonde llegan aves serenas, aviones purísimos, olas que me traen a mí, y a mí, y a mí, repetidamente, otra vez, hasta la orilla, donde veo una nube con forma de hombre, y luego de islas...».

-¿Por qué 'El mar en las cenizas'?

-Se trata de invertir los papeles. En este libro se esparce el mar en las cenizas y no al revés, se arroja vida contra la muerte. Son dos pulsiones que están presentes en el libro de manera muy natural, creo. Es un verso extraído del libro, de un poema de amor que salpica al resto de la obra. Un heptasílabo, además. Las siete sílabas suelen sonar bien para los títulos.

«Se banalizan causas tan nobles como la libertad, la cultura, el feminismo o hasta el cáncer utilizándolas con fines publicitarios y ególatras»

-¿Qué grietas observa en nuestro presente, qué sensaciones le laten observándolas?

-Observo un exceso de actitud, una afectación del carácter. Un día, Mercedes Trujillo, a la que admiro por su labor durante décadas al frente del Colectivo de Personas Adultas Carmen Conde, me dijo con pena que ya nadie quiere ser voluntario sino activista. Me pareció bastante significativo. Hemos desvirtuado el concepto de voluntad. Hasta el punto de que, a veces, se banalizan causas tan nobles como la libertad, la cultura, el feminismo o hasta el cáncer utilizándolas con fines publicitarios y ególatras. Ahora todo es hacia fuera, y el mundo necesita intimidad.

-¿A qué no hay que temer y qué no importa nada?

-Nos damos demasiada importancia a nosotros mismos. Deberíamos importarnos algo menos y perder el miedo a no tener siempre la razón o, mejor dicho, a que el otro la tenga.

Imprevistos

-Habla en su poemario de esos días que vendrán, y de 'olas usadas donde ya flotaron frutas, jugaron niños, se ahogaron hombres'. ¿Cómo prepararse para recibir a los primeros, cómo comportarse ante el dolor ajeno?

-No sabría qué decir, nunca estamos preparados del todo para los grandes acontecimientos, las desgracias, lo verdaderamente imprevisto. Quizás el arte actual haga demasiadas preguntas y ofrezca pocas respuestas. En todo caso, de entrada siempre el goce ante la dicha y la empatía ante el dolor ajeno. Empatía, comprensión continuada, no compasión mal entendida ante quien no la necesita.

-¿Cuál es su espada de Damocles?

-Es toda una aventura conocerse a uno mismo y salir ileso. De hecho, resulta imposible. Esa es nuestra espada de Damocles, o una de ellas. Qué afilada está y cuántos no quieren ni saber de ella.

«En este libro se arroja vida contra la muerte»

-¿En qué punto está usted?

-Como todos, en el de estar de paso. «Echo raíces en el pasar», digo en un verso. Me gusta que así sea, o no he tenido más remedio que aceptarlo, nunca se sabe.

-¿Saber dar las gracias qué efecto tiene?

-El de llamar a las cosas por su nombre. Picasso decía que quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno. Lo mismo ocurre con el agradecimiento.

-¿Qué última pregunta se ha hecho sobre usted mismo?

-Si, en el fondo, me queda más de adolescente de lo que yo creía. Y qué maravilloso.

-¿Cuándo recurre al grito?

-Solo en defensa propia, pero casi siempre tiendo más a buscar el silencio en contraste con el ruido. Entre la multitud de novelas con diseños llamativos en las mesas de novedades, un buen libro debe llamar la atención por su silencio, decía el editor Jaume Vallcorba. Y yo me atrevería a decir que una persona educada también debe llamar la atención por su silencio.

-¿Qué le llevó a convertir en poema su recuerdo de aquel «fortísimo olor a incienso»?

-A punto estuve de no incluirlo en el libro creyendo que se salía del tono general. Pero sí que encajaba y el jurado del Adonáis me comentó que había sido uno de sus favoritos del poemario durante la deliberación. Lo único que puedo decir es que ese fortísimo olor a incienso no es ningún recurso literario. Ocurrió tal cual lo cuento en el poema. Fue un placer sentirlo y escribirlo con absoluta normalidad.

-¿Por qué escribe en la cama?

-[Risas] No siempre es así, pero debe de ser que tengo algo de antiguo romano. Escribir poesía también tiene mucho de estar tumbado y deleitarse llevándose manjares, o palabras, a la boca.

José Alcaraz, codirector, junto a María del Pilar García, de la editorial Balduque, es experto en recorrer con humildad senderos de recuerdos que dan sentido al pasado y que caldean con emociones y sonrisas el presente. Viajes poéticos a esa magia y alegría que, sin aspavientos, encierra la cotidianidad.

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