Lalo G. Morales: «En esta novela trato de mostrar mi verdad»

Lalo G. Morales con su novela, 'El dedo en la cúpula'. / j.m. rODRÍGUEZ
Lalo G. Morales con su novela, 'El dedo en la cúpula'. / j.m. rODRÍGUEZ

El escritor cartagenero crea una trama llena de misterio y sátira, a raíz de un extraño suicidio en un parlamento, en su debut literario con 'El dedo en la cúpula'

GEMA MORENO

Un hombre ahorcado cuelga de la cúpula de un parlamento autonómico y los parlamentarios salen despavoridos por los pasillos entre gritos y sofocos. Así arranca la primera novela del cartagenero Lalo G. Morales: 'El dedo en la cúpula'. «Un día acudió a mi mente, casi por sorpresa, esta imagen tan visual y actuó como punta de la madeja de la idea que tenía yo en mente».

Este funcionario de la Asamblea Regional, gran aficionado a la lectura, no concebía en su vida el propósito de publicar una novela. Sin embargo, a partir de esta particular idea y una serie de pensamientos que rondaban en su mente desde hacía años, se fue forjando la bola de nieve que terminaría arrojándolo inevitablemente hacia el terreno de la narrativa. «Desde que empecé a trabajar en la Administración noté un ambiente extraño, un mundo demasiado gris para mi naturaleza y en el que me dejé llevar por la inercia del trabajo cómodo y seguro. Para desahogarme, comencé a escribir historietas humorísticas y satíricas. Sin embargo, fue cuando ya trabajaba en Cartagena, cuando me encontré con la imagen de la que hablábamos y me sorprendí a mí mismo cuando me vi escribiendo una novela únicamente a partir de ese concepto».

El relato de misterio, se fundamenta en la intriga y el humor para embarcarse en temáticas tan «áridas» como son la política y la Administración pública. La trama tiene como protagonista a un licenciado en Derecho que retoma su vocación periodística investigando el extraño suicidio. «He escrito esta novela, especialmente por mi conciencia, por mi deber hacia lo público».

«Desde que empecé a trabajar en la Administración noté un ambiente extraño, un mundo demasiado gris para mi naturaleza»

Morales ha dedicado gran parte de su vida a trabajar en esta institución, en un principio como auxiliar administrativo en la antigua Diputación Provincial de Murcia y más tarde, en la Asamblea regional, donde continúa en la actualidad. «Se puede decir que casi soy fundador del parlamento», comenta entre risas. «Por ello, hablo en la novela sobre esto. Es aquello de lo que sé, sobre lo cotidiano que ha marcado mi mundo durante muchos años».

A lo largo de este tiempo de trabajo, Lalo G. Morales ha ido reuniendo en su cabeza, una serie de reivindicaciones que ha tratado de plasmar, a modo de telón de fondo, en esta pequeña historia: «Llevo treinta y tantos años haciendo lo mismo, y cada vez de una forma distinta, y sin que se resuelvan los problemas. Se ha llegado a hablar de creatividad en la Administración Pública en cosas como la política de impresoras y me da grima». Esto se debe a que, según este escritor, las nuevas tecnologías están convirtiéndose en «un fin en sí mismo» en vez de la herramienta que deberían ser. «El trabajo administrativo es sencillo y su eficacia recae sobre todo en la monotonía, pero nos falta humildad para aceptarlo. Cambiar cada dos por tres de programa o de equipo es marear la perdiz y tirar el dinero».

Activismo

Sin embargo, las preocupaciones que se coronan como reinas de sus insomnios son la «incapacidad de entendimiento entre los políticos» y el poco o nulo activismo ciudadano que se manifiesta en materia política entre los más jóvenes: «La juventud es la que tiene que despertarse y salir de la alienación que corrompe a muchos a través de las pantallas. Creo que está ahí la solución del cambio de los políticos», alega.

«He escrito este libro por mi deber hacia lo público»

Morales considera que, únicamente a través de movimientos liderados por la juventud, como fueron el 15M, se conseguirán cambios. «Mientras la gente no se mueva y los políticos sigan abarcando todo el poder durante un tiempo establecido, no va a cambiar nada. Está feo hablar de violencia, pero hay veces que si no es así, no hay manera». Sin ese cambio de raíz a la vista, las esperanzas del escritor en este ámbito parecen disiparse: «Creo que se va a tender de nuevo al bipartidismo, principalmente por el desengaño que han supuesto los partidos nacidos de 15M. Volvemos a este bipartidismo que teníamos, y que tanto daño ha hecho a España, que estabiliza la economía, sí, pero también la corrupción. Es algo que no podemos negar y que hemos visto claro en la Región, con los mismos presidiendo parlamento y gobierno regional en casi veinticinco años».

Imaginación

La novela policíaca, publicada por Malbec y presentada en mayo pasado, recoge algunas de estas reflexiones y pretende hacer pensar al lector a través de una «lectura pausada». Sin embargo, según el autor, la intriga y el humor que vertebran la obra conseguirán embaucar a cualquiera y entretenerlo de principio a fin, a pesar del carácter político que se escruta en un segundo plano. «Al final yo en esta novela trato de mostrar mi verdad, pero no hay una verdad absoluta. Por lo que el lector cuando la lee forja su propia visión, su propia verdad. Cada persona se identificará con algo y quizás lo que yo he considerado como verdad ellos no lo vean tan así y a la inversa», apunta distendidamente.

El cartagenero no se ha vuelto a encontrar con este tipo de ideas momentáneas, que llegan como un haz de luz, a la mente de uno cuando menos se lo espera. Así que continuará dedicándose por completo a su trabajo en el Parlamento, hasta que otra efímera escena se vuelva a colar en sus pensamientos, aunque según Morales, sin prisa alguna: «Antes de nada soy lector y no tengo unos planes fijos con la literatura».

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