Milagros López vuelca en 'Llegará el día' su «esperanza vitalista»

La poeta murciana Milagros López, con su obra. / nacho garcía / agm
La poeta murciana Milagros López, con su obra. / nacho garcía / agm

La poeta murciana presenta hoy en la UMU un poemario plagado de metáforas y símbolos en el que busca la luz a modo de redención

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

Milagros López define su escritura como «una lucha por la supervivencia». Así lo dice la poeta murciana en su segundo libro, 'Llegará el día' (Amargord, 2018), que será presentado hoy por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga, y por el editor, José María de la Quintana.

Este poemario, construido con exquisitez y hondura, a la medida de una escritora con un potente universo interior, está dividido en dos partes: 'El umbral impreciso' y 'Llegará el día', donde da cuenta de la pequeñez del ser humano en la vastedad de este universo de emociones indomables. «Por este hueco de luz», escribe la autora de 'A ras del mar' (Torremozas, 2014), «que vacían el índice y el pulgar / se pierde el Mediterráneo / y toda su brisa que / ya alimenta de manera / indeleble mi escritura».

Díez de Revenga, autor del prólogo, encomia el estilo «vehemente y agresivo» de esta autora murciana con noble ambición poética, licenciada en Filología Inglesa por la UMU, presente en distintas antologías y traducida a varios idiomas. 'Llegará el día' es un libro donde queda plasmada la huella de la vida, con sus nervios, sus cicatrices y sus rupturas, con el que Milagros López cumple perfectamente su intención de «adiestrar la rebeldía de la llaga». Hay referencias elogiosas al agua y al mar, y a los lugares donde la poeta parece haberse purificado, como la Manga de Mar Menor: «Mis dos mares respiran / con el mismo pulmón, / a la misma luz que dispersa el ancla, / doble Mediterráneo, cobalto / entre dos orillas. Este / brazo que me sostiene hoy / alimenta el futuro / de una urbe sumergida».

Dice Díez de Revenga, en sus palabras para antes de la lectura, que este poemario está nutrido de espacios vitales (el mar, la luz, el mar, la naturaleza), «y que todos ellos alimentan metáforas y símbolos» que por momentos pueden parecer «una profecía alertadora». Pese al tono «salmódico y sentencioso», juzga el catedrático emérito de la UMU, anida en Milagros López «una esperanza vitalista». Una nueva vida parece, de hecho, anunciarse en algunas de las composiciones, donde habla de huidas, círculos, ausencias, noches de eternas cavilaciones, cauces yermos, ángeles abatidos, inviernos introspectivos, y palabras, siempre bellas, pronunciadas a modo de sanación.

La poesía es también fruto de análisis en este volumen de 94 páginas: «Será voz inconfundible / tras el torpe esqueleto, / universal tras la trama / de caminos y fronteras, / desnuda en el lenguaje / que abrazará continentes». Llegará el día de la quietud, o aquel en que «un desierto de hiel abrazará la tierra»; el día del frío, o el de las sombras, o ese «en que la nada lo engullirá todo»; el día de la ceguera, o el de la desidia, o «el día que vaciará las palabras, secará las fuentes». Milagros López defenderá este viernes, a las 19.30 horas, en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la UMU, este último trabajo en el imagina el día en que hilará con luz y tejerá en sangre nueva su «reencuentro».

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