Diego Sánchez Aguilar: «Me da miedo que perdamos lo que nos define como seres humanos y volver al autoritarismo»

Diego Sánchez Aguilar, anoche, en la librería la Montaña Mágica, de Cartagena. / PABLO SÁNCHEZ / agM
Diego Sánchez Aguilar, anoche, en la librería la Montaña Mágica, de Cartagena. / PABLO SÁNCHEZ / agM

El autor cartagenero presenta hoy en Murcia y el lunes en la ciudad portuaria su primera novela, 'Factbook. El libro de los hechos'

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Sobre la portada de la primera novela de Diego Sánchez Aguilar, ganador en 2016 del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España por 'Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino' (Balduque), aparece la silueta de un toro de Osborne. La figura, icono publicitario de las carreteras españolas, es también símbolo popular de la 'marca' España. Y sobre él Sánchez Aguilar (Cartagena, 1974) imagina, ubica y escribe una serie de asesinatos a importantes dirigentes políticos que son el gancho literario de 'Factbook. El libro de los hechos', la obra de Sánchez Aguilar publicada por Candaya que su autor presenta hoy en la librería Colette de Murcia -20.00 horas- y el lunes en Cartagena, en la librería La Montaña Mágica -también a las 20.00 horas-.

En ella aborda «una peculiar distopía que mezcla elementos reales con ficticios» y que invita al lector a reflexionar sobre el presente a través de dos personajes, Rosa y Gustavo, que continuamente se preguntan qué han hecho en sus vidas y qué deben hacer. «Quería que el lector reconociera el mundo en el que vivimos, que se dé cuenta de que formamos parte de una sociedad distópica que es la que tenemos, y de la que, quizá por tenerla tan cerca, no percibimos lo negativo, lo feo o lo horrible». Así, Sánchez Aguilar cuela en su relato «la ley mordaza o que se encarcele a la gente solo por hacer chistes» y los une a «elementos ficticios, como una clínica de criogénesis o una secta que cree que las entidades financieras son extraterrestres».'Factbook', dice, «es una reflexión ética sobre qué hemos hecho y qué hacemos ante acontecimientos sociales muy graves que condicionan la vida de las personas».

A saber

Qué
Presentación de la novela 'Factbook. El libro de los hechos', de Diego Sánchez Aguilar.
Dónde y cuándo
Hoy miércoles, en la librería Colette (calle Cánovas del Castillo) de Murcia, a las 20 horas. El lunes 10 se presentará en Cartagena, en la librería La Montaña Mágica, a las 20 horas.

-¿Demasiado pasivos?

-Sí. Hay una idea de burbuja muy importante en la novela acerca de cómo vivimos aislados en nuestra propia ficción, sobre lo que somos y lo que hacemos. El título es un juego con la palabra Facebook; en las redes sociales nos rodeamos de personas afines a nuestros gustos: políticos, musicales, literarios..., y pensamos que todo el mundo es como nosotros, que piensa igual, cuando la realidad es bastante diferente.

-Dice el texto de presentación de su novela que sus personajes viven en una sociedad paralizada por el miedo, ¿a qué?

-Más que miedo, es una mezcla de miedo y resignación. Desde 2008 ha habido una avalancha brutal de medidas económicas, políticas y sociales que al principio provocaron una reacción muy fuerte, el 15 M. Y parecía que cierta parte de la sociedad estaba dispuesta a no resignarse, pero lo cierto es que la situación ahora es mucho peor que la que originó aquel levantamiento.

-¿Qué ha pasado?

-Se siguieron aprobando más recortes, la protesta se vio superada por los continuos ataques [del Gobierno], y eso hizo que la gente entrara en 'shock', que perdiera su capacidad de reacción y que quedara inmovilizada.

-¿A usted qué le inquieta?

-Una lección que nos ha dado continuamente la historia es que el ser humano es capaz de aguantar muchísimo pensando que siempre se puede ir a peor. Ya se vio durante el nazismo. Cada semana se aprobaba una nueva ley que restringía un poco más los derechos de las personas y la gente las iba aceptando sin grandes rebeliones. Me da miedo que podamos perder lo que nos define como seres humanos y volver a un régimen autoritario.

-¿Que Vox haya entrado con fuerza en la Junta de Andalucía a qué cree que se debe?

-Como novelista creo que me excede dar una opinión, pero como ciudadano creo que se debe a dos factores. El primero, a un discurso muy fuerte dirigido a resucitar y potenciar el nacionalismo español ante la apuesta catalana por la independencia. Durante estos últimos años, Ciudadanos, el PP y ahora Vox, y gran parte de los periódicos, han estado respondiendo a esa propuesta de una forma muy visceral, muy poco racional e inteligente, apelando a los sentimientos. Recuerdo, por ejemplo, el 'a por ellos'; y ahí es donde Vox ha nacido, como un proyecto profundamente nacionalista muy peligroso. El segundo factor serían todas las políticas de recortes y pérdida de soberanía nacional a las que hemos asistido. Los países de la Unión [Europea] apenas tienen margen de acción; en cuanto un país intenta hacer una política que no implique recortes y sacrificios, es rápidamente reprendido y sancionado por la UE, y eso provoca en los ciudadanos una sensación de descontento ante una democracia que ha dejado de serlo y se ha convertido en un gobierno técnico en manos de los bancos.

Beneficios y avaricia

-¿Estamos desorientados como sociedad?

-No sé si alguna vez lo hemos estado [sonríe], lo que ocurre es que nos encontramos ante un cambio de modelo. Hoy todas las decisiones importantes se están tomando desde instancias como el FMI, el Banco Mundial o los 'hombres de negro' de la UE que no han sido elegidas democráticamente por el pueblo, y son las que están haciendo la política. Todo el mundo sabe, y de ahí el ascenso de Vox, y en su momento de Podemos, que las elecciones no sirven de mucho, porque todos los políticos están tomando las decisiones que les interesan a los bancos, y esto me parece peligroso, porque el beneficio económico y financiero es insaciable y la avaricia puede llegar a extremos inhumanos.

-¿Cómo le gustaría que se enfrentaran los lectores a su novela?

-Me interesa que disfruten de ella a nivel literario. Es una novela muy trabajada con voces diferentes que buscan una sonoridad adictiva, pero también me gustaría que el lector se hiciera las mismas preguntas que los personajes.

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