James Ellroy: «Franco estuvo con Hitler en la Legión Condor, es un monstruo»

James Ellroy. /Efe
James Ellroy. / Efe

El autor de 'La Dalia Negra' y 'L.A. Confidential' publica 'Esta tormenta', una novela policiaca con el comunismo y el fascismo como trasfondo. El 27 de septiembre estará presentándola en Murcia

ÁLVARO SOTOMadrid

Todas las novelas de James Ellroy (1948) transcurren en Los Ángeles, la ciudad en la que nació, y en los años de la Segunda Guerra Mundial y las décadas siguientes. «Podría pasar el resto de mi vida contando lo que ocurrió allí», asegura el autor de 'La Dalia Negra' y 'L.A. Confidential', que presenta 'Esta tormenta' (Literatura Random House), la segunda parte de una nueva tetralogía que comenzó con 'Perfidia'. El 'Perro Diabólico' (apodo que se puso él mismo) de las letras norteamericanas, creador de una obra compleja y extensa, cree que sus novelas «no son para todos los públicos» y reconoce que se le valora más en Europa que en Estados Unidos. El próximo viernes 27 de septiembre presentará su nuea novela en la Biblioteca Regional de Murcia.

–Mexicanos, japoneses, judíos, negros... ¿Cómo convivían las razas en Los Ángeles en 1942?

–Mal. Había conflictos. Cuando a los japoneses se les fue la olla en Asia, en Los Ángeles creció una gran animadversión contra ellos. En el centro de Los Ángeles, los barrios japonés y chino eran vecinos. Pero los blancos americanos no se llevaban mal con los japoneses hasta el ataque de Pearl Harbour.

–En 1942, los angelinos pensaban que podía ocurrir un Pearl Harbour en la ciudad y en su novela se entregan al sexo. ¿Piensa usted, como alguno de sus personajes, que el sexo es una vía para escapar de la fatalidad?

–Voy a contarte un chiste. Un tipo dice: 'Quiero encontrar a la persona que inventó el sexo y preguntarle en qué está trabajando ahora'. Ellos se entregan al oportunismo. Estamos hablando de un grupo de policías. Los policías de entonces y los de ahora son libidinosos, hay mucho alcoholismo entre los agentes de policía, mucha promiscuidad, más que entre los actores. Los policías aprovechan la oportunidad que sale.

«La gente es realmente compleja y puede llegar a creer en las cosas más descabelladas» James Ellroy

–Personajes como el sargento Dudley Smith son odiosos. ¿Usted puede sentir empatía hacia ellos?

–Sí y no. Obviamente, yo no haría nada de lo que hacen y sí los critico. Además, son racistas. Pero ¿quién es el mejor amigo de Smith? Es un japonés homosexual, Ashida. También son capaces de ser generosos y abiertos, de aceptar a la gente. Las cosas no son simples, la política no es simple. En este libro tenemos a monstruos fascistas y comunistas, tenemos la Liga Nazi Negra, afroamericanos a los que les gustaba Hitler. La gente es realmente compleja y puede llegar a creer en las cosas más descabelladas.

–¿Cuál es su relación con los policías reales?

–Tres veces me han detenido en Los Ángeles y no me trataron muy bien, pero qué vas a hacer, ¿pelearte con ellos? Siempre me piden que diga cosas malas de la policía, pero no voy a hacerlo.

–En 'Esta tormenta' aparece el general Franco como un líder en la distancia para los grupos ultraderechistas mexicanos y norteamericanos. ¿Ha investigado sobre él?

–Sé que fue un católico riguroso, creyente, moralista. Pero estaba con Adolf Hitler en la Legión Condor, así que era un monstruo. En Estados Unidos no es conocido y si alguna vez, por asomo, alguien pensara en él, se diría que estuvo del lado de la cristiandad. Y es que toda acción tiene una reacción de la misma intensidad y opuesta. ¿Qué tienen en común comunistas y fascistas? El totalitarismo. No tienes derechos, se quedan con tu dinero, no hay libertad de prensa, vamos a construir carreteras y daros urinarios gratis, yo qué sé. Pero la izquierda y la derecha de entonces, una vez llegaban al poder, se dedicaban a matar a la gente. No distingo entre uno y otro y nunca me atrajeron ni uno ni otro. Hitler y Stalin son la misma mierda.

–Usted escribe novela negra, pero a la vez, sus libros son novelas románticas, periodismo y tratados psicológicos y sociológicos.

–Hermano, todo es planificación. Yo hago una estructura previa, hay años de preparación mental, cientos de páginas de notas y también el deseo profundo en mi interior de querer escribir una novela gigantesca, brutal, perfecta. Todo es coral porque todo está minuciosamente pensado. Llevo escribiendo libros 40 años. Conozco el oficio y tengo muy buena memoria. Yo nací para estar solo en una habitación y mantener la concentración.

–¿Cómo mezcla personajes de realidad y ficción?

–Sigo mi instinto. Por ejemplo, Orson Wells, nunca me gustó. Ni me gustan sus películas ni me gusta él como persona. Wells está sobrevalorado y en mis libros está perdido.

–La violencia ha marcado su vida desde la infancia. A los diez años descubrió el cadáver de su madre, que había sido asesinada y violada (lo cuenta en 'Mis rincones oscuros'). ¿Lo ha superado?

–No te queda otro remedio. Lo haces. Yo quiero ser feliz y lo soy. Me ocurrió algo malo hace 61 años, pero eso no puede arrastrarme al hoyo. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido leer libros y trabajar duro para ser escritor.