«Intento buscarme siempre en el espejo»

Violeta Nicolás, durante la entrevista con 'La Verdad' en Café Lab. / JAVIER CARRIÓN
Violeta Nicolás, durante la entrevista con 'La Verdad' en Café Lab. / JAVIER CARRIÓN

La murciana está incluida en la próxima antología de poesía feminista en la que participarán más de cien escritoras de América Latina, España y Portugal Violeta Nicolás Poeta y creadora de performances

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

Los nuevos poetas se buscan y se encuentran. Parece cosa trivial, pero la poeta Violeta Nicolás (Murcia, 1984) no lo ha logrado aún. Está ella delante de la tabla de cristal, y no siempre aparece su reflejo. Sobre el espejo negro va uno de sus poemas, que 'La Verdad' reproduce hoy y que aparecerá en noviembre en una antología que tiene como denominador común las experiencias de mujeres. Es un abrazo a la diversidad, una propuesta reflexiva que lanzará la plataforma literaria Liberoamérica, «horizontal y autogestionada», fundada por las argentinas Cecilia Resiale y Lucía Bima y el español Darío Zalgade. Más de cien poetas jóvenes de toda América Latina, Portugal y España conformarán esta obra colectiva -la financiación de esta primera edición es mediante micromecenazgo y está abierta hasta el próximo 17 de septiembre-. Entre todas ellas hay una murciana: doctora en artes escénicas y master oficial en Historia del Drama por la Universidad de Alcalá y licenciada en Bellas Artes por la UMU. La conversación con Violeta Nicolás transcurre en Café Lab (Murcia), bajo un techo de cafeteras en las que se refleja el trasiego de gente que va y viene. Su candidez salta a la vista en cuanto empieza a descubrirnos su mundo. Aunque hay en ella picos de incógnita.

-Uno de sus poemas está escrito en los escalones de la plaza de Europa de Murcia: «Los portales son líneas para desistir de glóbulos blancos/quién soy yo para negarme, no sé nada desde hace duelos». Su obra está desparramada en tres publicaciones ('Digestión idílica', 'Flow' y 'Lapsus Violeta'), antologías, revistas digitales, exposiciones y performances en festivales. Escribe reseñas en 'El Ciervo' y 'Liberoamérica'...

-En el caso de la antología de 'Liberoamérica' de todas las autoras se ha seleccionado un poema o dos. El mío va sobre la experiencia del cuerpo y de mirarse al espejo como algo performativo. En apariencia toda mi obra parece dispersa pero tiene una coherencia temática y de espíritu. Hay una correspondencia entre los distintos medios.

«Me gustaría representar en Murcia la performance con mi hermana Miriam; tiene síndrome de Down, pero me interesa su pulso, su forma de ver el mundo»

-Ahora todo está enfocado a la especialización y a la producción de algo, de una obra concreta. ¿Cómo intenta liberarse de esa carga?

-En realidad, no estoy interesada en promocionarme, para mí eso puede ser una carga. Por eso es más difícil encontrar hueco editorial o que mi obra de arte interese a una galería.

-¿Qué es lo último en lo que ha puesto empeño?

-Una performance con mi hermana, Miriam, que tiene síndrome de Down, en el festival Marte Social de Castellón. Es un proyecto que va sobre la construcción de identidad, trabajamos la presencia, y era ideal para mostrarnos las dos. Me gustaría representarla aquí al público de Murcia. En ella se pone de relieve nuestra relación y nuestros parecidos. Ella tiene 32 años, dos años menos que yo, y es artista, pinta y hace grabados. Me interesa su pulso, su forma de ver, tiene menos prejuicios que otras personas. Se ha superado mucho, es una deportista vocacional.

-¿Qué le interesa?

-Me produce curiosiodad la concepción del conocimiento sensible y sentido no como algo desvinculado de éstos. Experiencia a través de los sentidos. Percepción subjetiva que quiere trascender.

-¿Es una 'superwoman'?

-Soy 'superwoman' porque soy madre, porque tengo una vida doméstica y una vida pública, porque hago vídeos y performances... Me gusta mucho el mundo de la magia y de los gestos. En mis performances y escritura hay algo del gesto de yoga de manos, tradición milenaria que según ciertas teorías tiene efecto terapéutico, y que trata de la circulación sanguínea y de los capilares de las yemas de los dedos. Los superhéroes hacen magia con las manos. Me interesa como lenguaje no verbal. La relación de la religión y la magia, por ejemplo, el gesto de bendecir. Lo utilizan en oratoria los políticos para dar énfasis.

-Uno de sus ámbitos de investigación es el alimento en el arte.

-Respecto a lo del alimento en mi obra, he investigado sobre el tema, y resulta atractivo como elemento muy presente en lo cotidiano, proporciona experiencia sensorial ligada a lo emocional y lo social. Quizá no prestamos atención, pero está presente en el lenguaje y en las expresiones que usamos. También lo que acuñó Peter Kubelka como 'edible metaphor', la metáfora comestible.

-¿Qué es el espejo negro?

-A veces tu imagen no te representa. Tú no eres solo tu imagen, igual que no eres solo tu cuerpo; es la unión de ambas cosas. Ese poema habla de huir de la fragmentación, del doble, de la imagen como ese doble que, en realidad, no eres tú porque eres más que eso. Esa preocupación sobre la identidad forma parte de mis trabajos. Es algo muy actual, a menudo nos quedamos con lo superficial.

-¿Cómo se ve en este momento?

-No me gustan las fotos. Al fin y al cabo hay mucho de construcción social, sobre cómo nos ven los otros. Y no nos podemos librar de las etiquetas aunque queramos. En el espejo no veo a la poeta y a la artista. Intento buscarme siempre, aunque me cuesta. Me busco a través de la ropa, las marcas crean una personalidad y te clasifican, y hacen que nos comuniquemos mediante estereotipos.

-¿Qué le interesa de la experiencia de la maternidad?

-Ayudar a mi hijo, Elías, que tiene tres meses, a que piense por sí mismo. No es justo tratar de imponerle la opinión de sus padres. El vínculo, los primeros meses, es muy fuerte, todavía se siente parte de mí. Me emociona cómo descubre el mundo. ¡Nació con los ojos abiertos!

-Usted se considera discípula de Dionisia García. ¿Qué le enseña?

-La antología 'Atardece despacio' se la dedica a Elías, lo incluyó en la dedicatoria cuando él todavía vivía dentro de mí. Es una institución. Revisa textos que le envías, te aconseja siempre. Es una mujer increíble. Es generosa y abierta. Me ha recomendado lecturas. Aprendemos juntas. Me encanta su poema 'Mar violeta'.

-Ese color le persigue.

-El uso de violeta en la escritura viene por mi interés en la construcción de la identidad, me interesa como sustantivo, la percepción del color o flor, y como nominativo con el que me identifican, llaman y «cosifican».

-¿Qué le gustaría?

-Que hubiera más ayudas para las mujeres jóvenes que quieren ser madres, porque hay mucha precaridad.

-¿Qué libro nos recomendaría?

-Me entusiasmó 'Un hogar fuera de mí', de la poeta argentina Luciana Reif.

 

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