«He sido muy infiel a mis libros de cabecera»

Javier Castro Flórez, con algunos de los títulos publicados en Newcastle, en su casa rodeada de libros y maquetas. / Nacho García / AGM
Javier Castro Flórez, con algunos de los títulos publicados en Newcastle, en su casa rodeada de libros y maquetas. / Nacho García / AGM

La editorial murciana lanzará cuatro títulos hasta diciembre de 2018: «Si publicamos no es por tontería, sino porque al mundo le falta esa obra»

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

«Yo soy muy dinosaurio. Además, nunca jugué a la Play Station. La última serie que vi antes de 'Breaking bad' fue 'Farmacia de guardia'. Soy de la vieja escuela de leer». Javier Castro Flórez (Plasencia, Cáceres. 1966) es auténtico. Venció la timidez para enamorar. Aquel día decidió pisar la calle con un libro para darse aires de intelectual. De aquella necesidad imperiosa nació un hábito. No sale de casa sin un libro [el día de la entrevista porta 'La hispanibundia: retrato español de familia', de Mauricio Wiesenthal, publicado por Acantilado]. Ni tampoco hay un día de su vida que no haya leído. «Leo todos los días. El día que me casé, el día que me divorcié, el día que murió mi padre... Yo pienso que soy el que soy por los libros. Me he acostado con muchos libros, y he sido muy infiel a mis libros de cabecera porque muchos se colaban por medio...». Newcastle Ediciones, surgido hace solo tres años, lleva editados en Murcia catorce títulos, y antes de diciembre publicará cuatro más. Labor que Javier Castro, exgalerista [y coordinador del Cendeac], realiza con sana vehemencia y en la que no se siente solo; siempre está «del lado de los que no se derrotan», de los que creen en la escritura.

-Un documental sobre el pingüino emperador le impresionó. Pensó en qué se parecen a los editores.

-Sí, así es. El pingüino emperador aguanta en el Polo Sur en invierno, sin necesidad de meterse debajo del agua como los osos, haciendo un círculo en el que se protegen todos. Y esto es como los libros, hay gente que nunca va a leer un libro, pero sin ese círculo exterior de las palabras este mundo sería distinto. El mundo es mejor gracias a los libros. Como sociedad cada vez somos más estúpidos, más injustos, más brutales... Lo que hay que hacer es más filosofía y más libros, porque cuanto más lee uno menos sabe, y sin duda te vuelves menos prepotente. Seríamos una sociedad más inteligente.

-Acaba de lanzar al mercado 'Mamíferos que escriben', de Manuel Moyano, un acercamiento a escritores muy diversos, desde Auster a Borges, de Lorca a Bob Dylan...

-Yo había leído un libro de Moyano publicado en La Fea Burguesía, 'Dietario mágico', un libro genial de crónicas de curanderos de Murcia. ¡Qué puta maravilla! Le propuse publicarle algo, y me contó que tenía unos artículos que salieron en la revista 'El Kraken', donde él habla de sus autores favoritos, en un tono que no es erudito. Hay un azar ahí, muchas veces nos gustan autores por casualidad, los caminos del Señor son inescrutables en el mundo de los libros. Nosotros publicamos libros de viajes, memorias y ensayo literario. Son libros de bolsillo, que valen lo mismo que el cine, que te permiten leer otros libros. A Katy Parra le pedí que escribiera uno sobre su relación con los gatos tras escucharla en un recital poético, y lanzamos 'Memorias de un gato de buena familia', que es maravilloso.

«A lo mejor me equivoco y soy un capullo integral, pero esta Feria del Libro creo que es muy de pueblo»

-¿Es posible llegar muy lejos con algo pequeño y bien articulado?

-Pienso que sí. Hay hueco para los libros, pero cada vez es más pequeño. Yo no quería hacer un proyecto local o regional. Quería hacer algo que situara a la editorial murciana en España. No podía pedirle a autores conocidos que me enviaran 300 páginas de un inédito, pero sí un reportaje, o un texto autobiográfico...

-Las librerías de la gente de hoy son menguantes, ¿porque no se lee o porque no se compran libros?

-Yo creo que hay un componente sociológico. Cada vez hay menos gente con casas en propiedad, y cada vez son más pequeñas. Yo vivo de alquiler. Y la gente presupone que para tener una biblioteca en tu piso hay que tener una cierta estabilidad. Una tía mía a la que operaron de corazón, y que acabó muriendo, dos días antes me preguntó que cuántos libros tenía. Por darle esa ilusión antes de la intervención me fui a casa y medí con un metro cuánto ocupaban en vertical, y me salieron 132 metros, es decir, lo equivalente a un rascacielos. El número no importa. Cada libro es tan interesante y abre tantas cosas.

-Newcastle lanzará cuatro nuevos títulos antes de que acabe el año, ¿puede avanzarnos los autores?

-'Sherlock Holmes y otras historias verdaderas', de José Luis García Martín; 'El vuelo de los vencejos', de Antonio Moreno; 'Cien días sin tener donde ir', de Bruno Galindo, y 'El intruso electrónico (la televisión en el espacio arquitectónico)', de Jorge Gorostiza. Yo he sido un tímido brutal hasta los 20 años, y me interesa la vida de la gente. Ser tímido no es estar aislado en el desinterés, sino que te gustaría saber todo de la gente. El libro de Antonio Moreno es la memoria de su infancia y no es una cosa caramelosa sino seca y dura por su padre autoritario. El de Bruno Galindo narra lo que le pasa a él y a tanta gente, que no tiene dónde ir, esta generación que siendo gente en los cuarenta y tantos no ha conseguido un sitio donde caer muerto por la precariedad. El libro de Jorge Gorostiza es sobre cómo entró la televisión en nuestras vidas y lo que ha cambiado.

-En imprenta está el de José Luis García Martín, siempre en el límite entre la verdad y la invención...

-Es un híbrido entre ensayo literario y cuentos de detectives. Yo no edito ficción. Pero, en realidad, todo es ficción. No hacer ficción y poesía es lo que me permite que los lectores sepan qué se van a encontrar. Son todos como primos hermanos. Como películas basadas en hechos reales.

«Murcia es la única región española donde no existe un decreto de ayudas públicas para la edición»

-¿Qué le pasó en primero de BUP?

-Que me gustó una chavala que estaba en las Josefinas y que tenía dos tetas como dos carretas. Para ligármela pensé que como era muy tímido darme un aire de intelectual iba a molar. ¡Eso hoy horrorizaría! Me compré un libro, 'Tres lecciones de filosofía', de Xavier Zubiri, que no leí, y siempre paseaba delante de ella haciéndome el encontradizo. Cogí el gusto a pasear los libros. ¡Antes salgo a la calle sin calzoncillos que sin libro! Si estoy en las últimas páginas salgo con dos. Tardo 20 minutos en ir de casa al trabajo andando, y leo mucho esperando a gente impuntual.

-En las redes sociales se ha mostrado en contra del modo en que se celebrará en Murcia la Feria del Libro. ¿Por qué no estará Newcastle?

-A lo mejor me equivoco y soy un capullo integral, pero yo creo que es una feria muy de pueblo. La Semana Internacional de las Letras es el contraste, tiene una pinta buenísima. Es que al final esto es como la Guerra de las Galaxias. Hay una Murcia muy perulla y luego otra con gente muy válida, y siempre están en lucha. A veces desde las administraciones se apoyan iniciativas porque simplemente dan votos. No es una feria para los editores y autores, sino para editoriales que van a cazar autores.

-Las portadas de sus libros son de la poeta y diseñadora Cristina Morano [en 2015 inauguró la editorial con 'Hazañas de los malos tiempos'].

-Leer me ha ayudado a darme cuenta de lo poquísimo que sé, entre otras cosas de diseño. Quería editar libros baratos y bonitos, y de eso se encarga Cristina. Cada libro es una historia de amor. El de Antonio Moreno fue un año intercambiando emails, parecía que me lo quería ligar. Si publico un libro no es por tontería, sino porque creo que al mundo le falta ese libro. Aún hay cosas que contar.

-¿Qué apoyos tiene la industria del libro en la Región de Murcia?

-Murcia es de las regiones menos lectoras, para Newcastle es como mucho el 5% de lo que vendemos, pero nos hace ilusión estar aquí, porque hay lectores maravillosos. Murcia es la única comunidad autónoma de España donde no existe un decreto de ayudas a la edición. Aquí se ha pensado que el libro no era importante. De los 14 títulos editados, cinco autores son murcianos, y he vendido cero libros a las bibliotecas murcianas.

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