José Carrión: «He encontrado paz espiritual sin creer en ningún ser superior»

José Carrión, catedrático de Botánica de la UMU y autor del poemario 'Hipocampo'./
José Carrión, catedrático de Botánica de la UMU y autor del poemario 'Hipocampo'.

El catedrático de la UMU, divulgador científico y colaborador de 'La Verdad' presenta hoy en el Hemiciclo de Letras de la UMU su primer poemario, 'Hipocampo'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Supongo que hago poemas porque soy malo para el teatro», dice José Carrión (Jumilla, 1962), catedrático de Botánica de la UMU, divulgador científico y colaborador de la sección de Opinión de 'La Verdad'. Carrión, que tiene por bandera su propio mandamiento nuevo -«vive jugándotela»-, y que disfruta apasionadamente de la existencia sin atenerse a convencionalismos, ha editado en Lulu su primer poemario, 'Hipocampo', que hoy presenta, rodeado de allegados que recitarán sus versos, a las 19.00 horas en el Hemiciclo de Letras de la UMU. El autor, que lo mismo observa con curiosidad de niño la belleza sin tregua que el absurdo irritante, sabe que un día nos sorprenderá la muerte a su modo y aquí o allá: en un lejanísimo desierto, en el Callejón del Gato o durmiendo sobre un saco de manzanas, con permiso de Raymond Carver.

Para escribir 'Hipocampo', Carrión se ha adentrado en sus propios infiernos, y dolores más íntimos, con el anhelo de regresar triunfante de ellos. Y lo ha hecho para poder «soportarme como animal moral», y también «para dignificarme como ser humano» y «para que brinque algún destello errático de sentido en esta incertidumbre cacofónica que supone seguir con vida en un mundo que siempre me pareció extraño, externo, ensordecedor».

Qué
José Carrión presenta, junto a compañeros y amigos, su poemario 'Hipocampo', que incluirá un recital de sus versos.
Dónde y cuándo
Hemiciclo de Letras. Campus de la Merced de la UMU. Hoy, a las 19.00 horas.

La clave de esta aventura poética que ha concluido con la publicación de 'Hipocampo' -ni él mismo sabe si será también su último poemario-, radica «en la búsqueda del ser primordial que me habitó antes de que se produjera sobre mí lo que el sabio Claudio Naranjo denomina 'oscurecimiento óntico', lo que viene a ser la adquisición del carácter como fenómeno adaptativo y, en cierto sentido, como neurosis». En este contexto, explica Carrión, «la poesía desviste la personalidad para mostrar capas más y más profundas y, en el camino, descubrir muchos intérpretes, pues el tiempo, el cambio y el movimiento son entidades indisolubles».

«Escribiendo 'Hipocampo'he pensado en sufridores y también en luchadores, porque yo soy muy peleón»

En 'Hipocampo' -ese pez cuya cabeza recuerda a la del caballo-, se lee esta descripción de cómo se ha sentido el autor durante su escritura: «...como un hipocampo que nada lentamente / desde el limbo a su corteza / para limpiar el rastro de sí mismo / y sus lesiones».

Inquieto estudioso de la naturaleza y de los seres vivos, e incluso inertes, que la habitan, Carrión se refiere a la especie humana como «una entidad biológica, pero fantástica, con un cerebro tan capaz como averiado, tan unitario como roto, como un paisaje complejo, fragmentado». Esto da lugar a que «en algunas personas, los fragmentos se separen por fisuras superficiales; y en otros, por grietas que toman la profundidad del abismo y hacen las conexiones insalvables, como en las disociaciones de la estructura de la personalidad que tan bien ilustran la psicología, la literatura y el cine».

Así es que en la búsqueda de un «paisaje identitario propio», Carrión se ha encontrado con la poesía y ha construido, como un modo de salvación, un respiro y una disección de su pasado, este poemario que, entre otras cosas, es «un capricho de hombre maduro que ha trabajado mucho y ha tenido reconocimiento en su campo de acción habitual, la ciencia». No quiere engañar a nadie: «Declaro no haber estudiado literatura ni haber hecho jamás un taller de poesía, que bien me habría venido». «No soy un poeta -precisa-, ni tengo intención de serlo en ninguna de las taxonomías de la literatura o de la mercadotecnia profesionales. No envidio ni compito con nadie que se dedique a estas cosas, también lo declaro». Y, del mismo modo que no espera «ningún aplauso ni premio por esta publicación», reconoce que «sin el entusiasmo de algunas lectoras cuya opinión aprecio, jamás me habría atrevido a desnudarme de una forma tan absoluta». Un entusiasmo despertado por versos como los recogidos en el poema 'Downwards': «...la nieve cae / y yo siento que se caen los ángeles blancos desde arriba / como cuando la ternura / se quedaba velando cada tristeza, / no como cuando la nieve cae / porque los días se van cayendo / como en un otoño que lucha /por la llegada de la noche».

-¿De qué le ha salvado escribir 'Hipocampo'?

-Probablemente, de hacer una lectura de mi pasado que no era conveniente, de reinterpretar los hechos para hacerlos más soportables, más tolerables; y puede que también de alguna que otra sesión de psicoterapia, con lo cual me ha hecho ahorrar dinero [risas]. Como la memoria es una mentirosa muy particular, escribir te permite hacer una narrativa de tus propias circunstancias más tolerables e incluso más benevolente contigo mismo, seguramente.

-¿Borraría mucho de su pasado?

-Sí, sin duda: algunos sufrimientos innecesarios.

Paz

-¿Qué ha podido experimentar 'confesándose' en estos versos?

-Cada poema ha surgido de un foco emocional diferente, pero, en general, sobre todo lo que he encontrado escribiéndolo es paz. Yo solo me he confesado dos veces en mi vida, una cuando tomé la Primera Comunión, y la otra por equivocación. Esta confesión ha sido muy fructífera: escribiendo poesía he encontrado paz espiritual sin necesidad de creer en ningún ser superior. Una paz que también encuentro en la contemplación de la naturaleza, de sus pequeños detalles: los sonidos, los olores, algún rasgo de una planta, de un insecto, de una piedra...; la poesía me ha permitido descargarme de muchas cosas.

-¿Qué nivel de exigencia se ha marcado para escribir estos poemas?

-Escribo con mucha libertad. Escribo como soy y creo que tengo mi propio estilo. Tanto mis artículos científicos como las columnas que escribo en 'La Verdad' son densos y a menudo escritos utilizando recursos metafóricos. Cuento mis contigencias, mis historias, y lo hago lo mejor que sé, honestamente. No me obsesiona resultar brillante o impactar. A veces soy barroco, es verdad, pero es porque mi escritura y mis versos me reflejan.

-¿Ha pensado en algún tipo de lector mientras creaba el poemario?

-Sí, he pensado en gente que ha pasado alguna que otra penuria psicológica, o que ha tenido problemas de salud o con su familia o amigos, o desilusiones sociales o sufrimientos económicos. He pensado en sufridores y también en luchadores, porque yo soy muy peleón.

Temas

Umu
 

Fotos

Vídeos