Elisa Levi retrata el sexo, las drogas y la tristeza de la juventud

La escritora Elisa Levi./
La escritora Elisa Levi.

La autora madrileña se estrena en la novela con el relato generacional 'Por qué lloran las ciudades'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Una mujer de 28 años, Ada, viaja de urgencia a Tokio para hacerse cargo del cadáver y del testamento de Denis, más que su mejor amigo, un hermano, que se ha suicidado tras un desengaño amoroso. Un momento tan dramático le sirve a la escritora Elisa Levi (Madrid, 1994) como hilo conductor de su primera novela, 'Por qué lloran las ciudades' (Temas de Hoy), un duro relato generacional sobre la dificultad de adaptarse a la vida de la juventud, una etapa de la vida que, tras su exuberante apariencia, esconde todos los demonios del interior de los seres humanos.

Durante todo el viaje hacia Japón, Ada, que ve su vida a través de una cámara, como si fuera un personaje de cine, muestra al lector su ansiedad, que se resume en un tic (pasar su dedo pulgar por las yemas de los otros dedos, como si contara algo). La familia, la amistad, las drogas, el sexo y la homosexualidad son algunos de los asuntos sobre los que pivota el libro de Levi, reflexiones pesimistas que también reflejan las dudas y la incomprensión que genera el mundo contemporáneo.

«Mi generación es más abierta con el sexo», apunta Levi, cuya protagonista, adicta a los lexatines, «tiene un gran problema con el placer». «En muchos momentos, las relaciones sexuales le dan sentido, no tiene que pensarlas demasiado, y le ayudan a encontrarse», apunta Levi, autora de varios poemarios y que se estrena en la narrativa con esta dura novela en la que se ponen en tela de juicio las instituciones tradicionales, que aparecen sustituidas por las nuevas. Por ejemplo, la familia respecto a los amigos.

«La mayoría de la gente que conozco no está con sus padres, está en otros países o viviendo solos, y cuando nos encontramos en esta situación, los amigos se transforman en nuestra verdadera familia. Siempre hay personas cercanas a las que queremos más que a nuestros familiares», asegura la autora. Porque además, en ocasiones, la familia se convierte en un infierno que todos, padres, hijos y hermanos, han colaborado en crear. En la novela, se atisban los abusos sexuales y se subrayan las problemáticas relaciones entre una madre que no acepta cómo vive su hija y una hija que no hace ningún esfuerzo para que su madre y sus hermanas la entiendan.

En 'Por qué lloran las ciudades' Levi entra sin miedo a tratar el suicidio, «un asunto que todavía sigue siendo un tabú y que se escapa a la sociedad», señala. «No me parece algo propio ni de valientes ni de cobardes. Creo que no se debe juzgar a quien se suicida cuando no se saben las causas. Y a lo mejor no debe ser algo a lo que se le busquen tantas explicaciones. Es un acto objetivo, sin juicios de valor», asegura. Así precisamente quiere Levi que se lea su libro, sin juicios de valor hacia los personajes, sólo conociendo su historia.

A crear esta atmósfera de incomunicación general colabora la ciudad elegida para situar la novela, Tokio, una capital «futurista, fría y a veces también cálida», en la que se subraya la dificultad de Ada para transmitir sus sentimientos. Una Ada con la que se identifica la escritora Elisa Levi, que escribe de sí misma (en tercera persona): «Ha peleado con su cuerpo, ha tomado Prozac, ha bebido y ha fumado (...) Le gustaría haber sido amante de Isabel I, pero nació en la época que no era y a cambio ha escrito sobre su generación».

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