Gonçalo M. Tavares: «Es muy difícil leer y escribir en el siglo XXI por culpa de internet»

Gonçalo M. Tavares. /EFE
Gonçalo M. Tavares. / EFE

El autor de novelas como 'Jerusalem' afirma en Cartagena que no le gusta perder el tiempo

VIRGINIA VADILLO / EFE

El escritor, poeta y dramaturgo Gonçalo M. Tavares, uno de los autores más destacados de las letras portuguesas, cree que «es muy difícil leer y escribir en el siglo XXI por culpa de internet» y, en especial, de las redes sociales, que él descarta por completo usar porque, a su juicio, impiden la «concentración».

El autor de novelas como 'Jerusalem', 'Un viaje a la India' o 'Una niña está perdida en el siglo XX' pasó esta semana por la sección literaria del festival La Mar de Músicas, que tiene a Portugal como país invitado. En su opinión, «internet es un invento absolutamente extraordinario» que «ha revolucionado la vida de las personas, el conocimiento, todo», y que ofrece «infinitas posibilidades de acceder al conocimiento», pero que sin embargo, es una fuente inagotable con la que perder el tiempo. «Para mí, lo primero es la filosofía. Y la idea esencial de la filosofía es que vamos a morir. Ahora que sabemos que vamos a morir, ¿cómo vamos a utilizar el tiempo que tenemos? Cuando pienso en las redes sociales, tengo claro que no quiero utilizar mi tiempo así».

Por eso, conserva «un espacio del siglo XIX para escribir», sin esas tecnologías, porque considera que «no se puede hacer una obra estando siempre conectados». Tavares, que nació en Luanda (Angola) en 1970 y creció en Aveiro (Portugal), ha recibido reconocimiento mundial por sus obras eclécticas, en las que géneros y estilos se mezclan y comparten espacios, un reconocimiento que define como «sorprendente» ya que la mayoría de sus libros son «muy particulares» y en muchos casos alejadas de la novela.

Muchos de ellos han sido traducidos y publicados en medio centenar de países lo que, en su opinión, «significa que hay sellos editoriales que no piensan solo en las ventas» y también lectores con gran «flexibilidad mental» y abiertos a hacer una lectura «activa» que se adapta a nuevos estilos. Su compatriota José Saramago creía que ese reconocimiento debería ir mucho más allá y vaticinó que algún día ganará el Premio Nobel de Literatura, que él mismo obtuvo en 1998. «Saramago ha dicho cosas muy fuertes, extraordinarias, de mi trabajo, y me siento muy honrado. Sí, es un gran peso que él dijera que merezco un Nobel, pero estoy muy tranquilo, no pienso en premios porque no es mi trabajo. Mi trabajo, mi oficio y mi necesidad es escribir, y eso es lo que depende de mí. Lo que no depende de mí, no me interesa».

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