Conversaciones con los libreros de hoy

Vicente Velasco, propietario de la librería cartagenera La Montaña Mágica, junto a Diego Sánchez Aguilar. / antonio gil / agm
Vicente Velasco, propietario de la librería cartagenera La Montaña Mágica, junto a Diego Sánchez Aguilar. / antonio gil / agm

La venta 'on line' y las nuevas tecnologías han cambiado el oficio, pero el principal problema del sector sigue siendo que «se lee poco», afirman los profesionales a las puertas del Día del Libro

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

El oficio de librero al que desde antaño cine y literatura han dotado de un carácter bohemio y soñador dista mucho de la profesión que hoy ejercen quienes se dedican a la venta de libros. Entrar en una librería sigue siendo, en la actualidad, una invitación a descubrir un mundo plagado de aventuras, más o menos heroicas o más o menos inventadas, pero cada vez se visitan menos. «Se lee poco», sentencian quienes pasan los días detrás de un mostrador testigo del devenir de miles de historias.

El próximo martes se celebra el Día Internacional del Libro, una jornada festiva que, cada vez más, es también una fecha para la reivindicación. Solo el 58,8% de los murcianos leen libros en su tiempo libre, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2018, que realiza la Federación de Gremios de Editores de España, lo que sitúa a la Región en el puesto número seis por la cola en cuanto a porcentaje de lectores por comunidades. Un resultado que, sin embargo, choca con el porcentaje de compra de libros, que en Murcia es de los más altos de España, en quinta posición con un 51,8%, solo detrás de Madrid (56,7%), País Vasco (54,8%), La Rioja (53,5%) y Baleares (52,2%). «Se compran libros, pero no se leen», responde Vicente Velasco, propietario de la librería cartagenera La Montaña Mágica. «El libro -explica- se adquiere mucho como objeto de regalo».

Según este mismo barómetro, los jóvenes de entre 25 y 35 años son los que menos leen, y dentro del grupo de población adulta más lectora, quienes más lo hacen son los situados entre los 14 y los 24 años, aunque es precisamente en esta franja, aseguran los libreros murcianos, donde más jóvenes con hábito lector aparcan la lectura. Algunos vuelven años después si en edades tempranas han sido lectores asiduos.

La literatura infantil, creen los libreros, es la que está salvando el sector, amenazado principalmente por la falta de lectores, pero también por la venta 'on line'. El 'ebook', aseguran, «no es un enemigo». Como producto, dicen, «ha fracasado».

«Hay que buscar eventos que atraigan al público»

Basta con un pequeño ejercicio de observación para reconocer, afirma Vicente Velasco, propietario de la librería cartagenera La Montaña Mágica, a un verdadero lector de quien realmente no lo es. Y él, en los tres años que lleva abierta su particular 'biblioteca' ha tenido tiempo más que suficiente para constatar que, en la Región, «hay muy poco hábito lector». Cita como ejemplo a algunos padres que acuden a su librería: «Vienen con sus hijos porque quieren que los pequeños lean, pero se nota que ellos no cogen un solo libro, y que, por tanto, en casa no se lee», advierte.

No se lee, al menos no lo suficiente, mantiene, pero su librería no es la única que ha abierto las puertas en la ciudad en los últimos años. Eso sí, con un modelo de negocio distinto al que antaño caracterizó al oficio. «Desde que pensé en abrirla, tuve claro que tenía que ser un lugar donde pasaran cosas, porque si tengo que esperar a que el cliente entre por la puerta, no podría funcionar», reconoce Velasco, para quien el trabajo de librero es hoy «el doble o el triple» que años atrás, porque, a las tareas que acompañan la venta de libros, tiene que sumar las de un gestor cultural.

Desde su apertura, La Montaña Mágica es escenario de presentaciones de libros, encuentros con autores, recitales y otras actividades relacionadas con la literatura, como, por ejemplo, la promoción de un certamen de poesía joven que ayer entregó el galardón de su tercera edición a Elena Trinidad Gómez por 'Afecto de lejano alcance', dentro de las actividades programadas con motivo del Día del Libro, adelantadas a las jornada de ayer. «Hay que buscar eventos que atraigan al público», añade Velasco.

La fórmula no solo beneficia a los libreros, también a los autores, a quienes les permite, dice el escritor, autor de 'Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino' y 'Factbook', su último libro, Diego Sánchez Aguilar, «crear lazos y comunidad con los lectores y también con otros autores. Da mayor visibilidad a nuestros libros y a nuestro trabajo, y hace que la gente se interese por ellos», comenta.

Para Sánchez Aguilar, «la tendencia es a leer menos, porque la literatura parece que requiere esfuerzo y cada vez hay una mayor oferta de ocio más cómoda, como, por ejemplo, las series de televisión», afirma el autor, que cree que la «labor más importante de un librero es intentar que su negocio no sea solo un escaparate de 'best-seller' impuestos por la industria, sino un espacio para todo tipo de editoriales y literatura».

Para Velasco, el mayor enemigo de las librerías es la venta 'on line', y en concreto, Amazon, «al que los libreros -dice- hemos denominado 'Voldemort', como el 'malo' de Harry Potter»: «Ha creado un hábito de compra extraño», señala. En el horizonte, el audiolibro, «que puede ser un aliciente, pero todavía hay que ver cómo funciona».

«Se ha perdido el contacto físico con el libro»

Manuel Martínez está a punto de traspasar su librería Álamo en Lorca. Ya la tiene apalabrada con unos jóvenes que, señala el veterano librero, «tienen pensado atraer a la gente con cuentacuentos, presentaciones y un sistema de ventas diferente». Él se jubila. Al frente de este espacio rodeado de letras, regentado junto a su mujer, Juana, ha estado 20 años, en los que además de dar salida a una gran cantidad de títulos, ha impulsado la publicación de cuatro libros bajo el sello editorial Edi-Álamo. Todos, autores locales que en su librería, señala Martínez, siempre han encontrado un hueco.

El escritor lorquino Francisco José Motos, junto a Juana, propietaria con Manuel Martínez de la librería Álamo, en Lorca.
El escritor lorquino Francisco José Motos, junto a Juana, propietaria con Manuel Martínez de la librería Álamo, en Lorca. / JAIME INSA / AGM

El mundo editorial, apunta en este sentido el escritor lorquino Francisco José Motos, «es bastante complicado», por lo que «el apoyo de los libreros es fundamental». Él lo encontró hace tiempo en la librería Álamo, en cuyo escaparate han ocupado un sitio destacado varios de sus títulos. «Salvo que seas un 'best-seller', las cadenas están vedadas a autores más pequeños, y es muy difícil vender ejemplares. Aquí recomiendan mis libros, y el público puede conocerlos», relata Motos, para quien, actualmente, «hay muchos autores, pero lectores no tantos».

«Se lee demasiado poco», cree, «y no se está promocionando la lectura. En el terreno educativo, echo en falta un plan de apoyo para que los auores puedan estar cerca de los niños, que son la base», lamenta Motos, autor, entre otros, de los títulos 'El abismo en la frontera' y 'Las llaves del paraíso'.

«Antes -afirma Martínez-, los profesores recomendaban libros, y cuando los chavales venían a comprarlos aprovechaban para ojear otros. Ahora, los compran por internet. Se ha perdido el contacto físico con el libro y eso no ayuda a que la gente venga a las librerías», sostiene el propietario de Álamo, quien sitúa en el inicio de la reciente crisis económica el declive del sector. «Hace diez años el libro se vendía solo, pero los jóvenes han dejado de leer, han perdido el hábito» y «son los autores quienes tienen que ir a institutos y librerías a promocionarse», añade.

La celebración, sin embargo, de una nueva edición de la Feria del Libro de Murcia hace unos meses, tras una década ausente, y la realización de «encuentros puntuales» en torno a la literatura, son «un rayo de esperanza» para Francisco José Motos que, «de alguna manera, indican que las administraciones están volviendo a apoyar la lectura».

«Que los niños lean es una labor de los padres»

«Que los niños lean -afirman convencidas Ana Sánchez y Marisa López Soria- es una labor de los padres». Si ellos leen y acompañan a sus hijos en la lectura, los pequeños mostrarán interés, aseguran. Pero también es «importante el apoyo en el entorno educativo», donde, cree López Soria, «se está apostando mucho por las nuevas tecnologías y no tanto por el fomento de la lectura».

Ana Sánchez, de Educania (Murcia), y la escritora Marisa López Soria.
Ana Sánchez, de Educania (Murcia), y la escritora Marisa López Soria. / ALFONSO DURÁN / AGM

La literatura infantil y juvenil ocupa un lugar destacado en la librería murciana Educania, a cuyo frente figura Ana Sánchez y en cuyas estanterías descansan varios títulos de la escritora Marisa López Soria junto con un amplio listado de títulos para niños y álbumes ilustrados. El libro infantil y juvenil es, asegura Sánchez, el que «está salvando el sector» y en torno al que están surgiendo «cada vez más editoriales», a pesar de que las pantallas, móviles y 'tablets' fundamentalmente, «ayudan poco a crear un hábito de lectura entre los más jóvenes» y, sobre todo, añade López Soria, «no transmiten valores».

Ellas, tanto Sánchez como López Soria, apuestan por el libro en papel: «Es mucho más rico». En el álbum ilustrado, por ejemplo, sostiene la primera, el 'ebook' «no tiene espacio, al menos por ahora». Lejos de ser un competidor, cree, el libro electrónico es un «complemento» que no a convence a todos los públicos, porque «no llega de la misma manera». Tampoco, opina la responsable de Educania, ha sido un revulsivo para la lectura en los años que han transcurrido desde su irrupción en el mercado. «En España se lee muy poco y el 'ebook' no está haciendo que la gente lea más».

Para ella, el problema en cuanto a la falta de lectores es «que no hay tiempo para leer». «Se estudia para tener un trabajo, no para conocer; se impone la cultura del poseer y no la del ser», añade López Soria, para quien «somos los adultos quienes algo estamos haciendo mal».

Es cierto, apunta Sánchez, que «en la adolescencia, el niño lector tiene un parón, pero luego retoma la lectura»; no ocurre así si no leen desde edades tempranas. «Si no están enganchados desde pequeños, luego es muy difícil que lleguen a estarlo», comenta López Soria, autora en constante contacto con los más pequeños a través de numerosos talleres de escritura y literatura. Ella lo tiene claro: «Los niños son el futuro, habría que apostar por ellos y poner todas nuestas energías en la educación, porque ahora mismo se lo estamos poniendo muy difícil».

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