La batalla que la 'Mercedes' libró fuera del océano

Paco Roca junto a una recreación del navío de la novela gráfica 'El tesoro del cisne negro. / Paco Roca
Paco Roca junto a una recreación del navío de la novela gráfica 'El tesoro del cisne negro. / Paco Roca

El dibujante Paco Roca y el diplomático Guillermo Corral narran en la novela gráfica 'El tesoro del cisne negro' los obstáculos que el Gobierno español tuvo que superar para recuperar las monedas de la fragata expoliada por Odyssey

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Año 1804. La fragata española 'Nuestra Señora de las Mercedes' se hunde frente a las costas de Cádiz. Ha recibido el cañonazo de una escuadra inglesa y su estructura salta por los aires. Transporta un imponente cargamento de oro y plata, que se pierde bajo el mar. Mueren 237 personas. Doscientos años después, en mayo de 2007, una empresa 'cazatesoros', Odyssey Marine Exploration, localiza el pecio y logra extraer del fondo del océano más de medio millón de monedas acuñadas en época de Carlos III y Carlos IV en los citados metales preciosos.

La legalidad de la operación es cuestionada desde el principio. La empresa americana oculta la identidad del pecio, al que bautiza como 'Cisne negro', pero el Gobierno de España sospecha que el tesoro recuperado por Odyssey y trasladado ya a Estados Unidos pertenece a la 'Mercedes'. Comienza entonces, entre ambas partes, una ardua contienda legal por la titularidad del preciado cargamento que finalizará cinco años después con resultado positivo para el Estado español.

Esta es, a grandes rasgos, la historia del tesoro numismático que desde 2012 cobija el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (Arqua). Una historia con todos «los componentes: el mayor tesoro nunca encontrado bajo el mar, expolio e intrigas políticas», que el ilustrador valenciano Paco Roca (1969) y el diplomático Guillermo Corral (Portugalete, 1971) han convertido en un más que atractivo cómic publicado por la editorial Astiberri.

Lleva por título 'El tesoro del cisne negro', y más allá de la aventura marina que supuso la recuperación del valioso cargamento, narra las batallas que se libraron en despachos y dependencias ministeriales para lograr que los tribunales estadounidenses dieran la razón a las autoridades españolas. Lo cuenta Paco Roca, satisfecho con un trabajo que comenzó a gestarse en 2014, cuando conoció a Corral en Washington y este le propuso 'convertir' la 'Mercedes' en viñetas, pero que se fue alargando porque, entremedias, Roca encadenó otros proyectos.

«No sé si me hubiera metido en esta historia de haber estado solo», recuerda el ilustrador, de los momentos iniciales de la propuesta. Conocía bien el relato de la fragata. Lo había leído en prensa. En su momento, precisa, «tuvo bastante repercusión, pero no fue hasta que conocí a Guillermo cuando pensé que podría ser una historia interesante. Él lo había vivido todo desde dentro y podía contar lo que había sucedido de un modo diferente; eso me interesó mucho».

Advierte Roca de que el trabajo que firma junto a Corral se centra en las tareas llevadas a cabo por funcionarios y diplomáticos desde despachos y dependencias ministeriales para la defensa de la titularidad del pecio y su cargamento ante los tribunales americanos. La idea, dice, «era poner el foco justo en el otro lado. Cómo Odyssey llegó hasta el lugar del hundimiento del barco, cómo bajó el robot y cómo sacó el tesoro, lo cargó en un avión y lo metió en una caja fuerte, sería lo principal en otro tipo de historias de aventuras. Aquí, hemos hecho casi una elipsis sobre todo eso, y nos hemos centrado en otro punto. Queríamos contar cómo funciona un gobierno desde dentro, con todas sus intrigas, con sus momentos de crisis, y cómo hay gente que, después de años trabajando, consigue su propósito sin más reconocimiento que la satisfacción de haberlo logrado, porque, como suele pasar en estas cosas -añade Roca-, las medallas se las pone otra gente».

«Varios millones de euros»

Las más de doscientas páginas que componen 'El tesoro del cisne negro' narran cada uno de los pasos seguidos por las autoridades españolas para, primero confirmar la identidad del pecio y, después, probar y reclamar su pertenencia. Todo ello en un momento clave, para Roca.

El anuncio de Odyssey, recuerda el dibujante valenciano, tiene lugar justo «antes de la crisis», y esto, cree Roca, fue crucial para el posterior desenlace de la historia, ya que, de haberse producido después, «quizá el Gobierno español no hubiera ido a juicio. Recuperar el tesoro costó varios millones de euros», subraya. La empresa fue también «una cuestión personal del entonces ministro de Cultura, el socialista César Antonio Molina, porque las cosas no estaban muy claras y se podía haber perdido el litigio», añade.

No fue así. España alcanzó su propósito, pero no sin vencer una gran cantidad de obstáculos. Las monedas llegaron a Madrid en 2012, y dos años después el Museo Arqueológico Nacional (MAN) inauguró la exposición 'El último viaje de la fragata Mercedes'.

Esta muestra temporal es la que permitió a Roca contemplar de cerca parte del tesoro que da inicio a su novela gráfica. No conoce el Arqua, sede oficial del cargamento marino, y donde hoy se exhibe y narra la historia de la fragata, pero espera hacerlo en breve. «Impresiona, a pesar de que no es algo tan vistoso como puede ser el tesoro de Tutankamón», dice el viñetista de la muestra que pudo recorrer en Madrid. «Con lo que te quedas es con el conjunto. Con el hecho histórico y con toda la gente que murió por un ataque a traición de la Armada inglesa. Ese fue, precisamente, uno de los argumentos que hicieron que España ganara el juicio. El yacimiento de 'Nuestra señora de las Mercedes' es un cementerio al igual que lo es Pearl Harbor», defiende.

También es parte de «todos nosotros, al igual que la Alhambra de Granada o un cuadro de Velázquez». «El valor real de un tesoro como el de la 'Mercedes' es bastante escaso económicamente, se trata de muchas monedas repetidas», y, a su juicio, «su fundición tampoco implica una gran cantidad de oro y plata: lo que vende una empresa como Odyssey, que cotiza en bolsa, es el romanticismo de los cazatesoros».

Cree Roca que su obra y la de Corral sirve «para concienciar acerca de que no se puede comerciar con el patrimonio». Tampoco en el caso del galeón 'San José', el barco español hundido frente a las costas de Cartagena de Indias, en Colombia, un siglo antes que la 'Mercedes', y para cuyo rescate el anterior gobierno colombiano pretendía contratar a una compañía privada a la que después se retribuiría con parte del patrimonio hallado: «No puedes pagar a alguien con parte de un tesoro como este, porque sería como pagarle a quien hace una catedral con un trozo de ella», clama Roca, cuya obra, «aun no siendo una novela de aventuras clásica, en el sentido de la acción, posee ese aroma a tesoro y a hazaña». En parte porque sus entresijos no acaban con la victoria española en los tribunales.

Tras la recuperación de las monedas, el Ministerio de Cultura ha llevado a cabo tres campañas de arqueología subacuática que han permitido documentar y conocer los daños que Odyssey ocasionó en el yacimiento durante su expolio, así como el estado de conservación del mismo, y la extracción de importantes piezas del barco, como cañones, culebrinas, una maja de almirez de oro, y objetos de vajilla, entre otros.

Tintín y Stevenson

Roca espera que su libro, que ya va por la segunda edición, divierta al lector y, al mismo tiempo, le dé la oportunidad de «aprender». Hacerlo, dice, le «ha supuesto un gran esfuerzo» y algo más de un año de 'encierro' en el que «casi no ha tenido vida» fuera de este proyecto ya materializado. Siempre, cuenta, le han «gustado las historias de mar», y esta novela, aunque sin proponérselo, «es también un tributo a todas la aventuras con las que hemos crecido muchos, desde Tintín a las creadas por Stevenson». «Cuando escribo nunca pienso en un público concreto, pienso en mí, pero creo que este libro tiene un espectro muy amplio, y que lo pueden leer desde chavales de diez años, porque -asegura el autor de 'Arrugas' (2007), 'La casa' (2016) y 'Confesiones de un hombre en pijama' (2017), entre otros títulos- tiene muchas capas».

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