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La artista Dora Catarineu, en una imagen de 2009. MARTÍNEZ BUESO

Dora Catarineu, musa y creadora

Su habilidad, su talento y su audacia constituyen una fuente de inspiración para las sucesivas generaciones

Juan García Sandoval

Director del Museo de Bellas Artes de Murcia

Sábado, 15 de noviembre 2025, 20:30

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Pensar en Dora es cavilar en una artista emancipada que rompió moldes, con la que actualmente se identifica cualquier mujer, desafió sus propias estructuras como primer paso. Su habilidad, talento y audacia constituyen una fuente de inspiración para las sucesivas generaciones. Desafió el sistema de educación clásica con sus estudios en la Escuela de Arquitectos Técnicos de Sevilla y, a la par, sus aprendizajes con el mítico bailaor Enrique el Cojo a principios de la década de los 60. En el mundo del arte establecido, derribó barreras como defensora de un cambio de actitudes, inconformista, desbaratando roles de género, removiendo prejuicios y rompiendo estereotipos de lo femenino. Arte y vida han ido juntos, no exentos de tópicos, la creadora y el personaje han ido juntos, como el día con la luz y la noche, sin dejar de lado a su familia, a sus hijas, Marta y Carlota, su centro de gravedad.

Hace varias décadas de mis primeras coincidencias profesionales; recuerdo que estaba realizando sus murales cerámicos (balcones, bibliotecas,..). Quedé fascinado de la intensidad, de su vitalidad y forma de ser, sin pelos en la lengua; con su arte arremetía sin despeinarse contra la hipocresía reinante. Supo sintetizar mejor que ningún artista de nuestra región una serie de preocupaciones estéticas como sociales, que se han mantenido dentro de una apreciación general, el discurso teórico que acompaña a la obra es la propia Dora. Sus encuentros y sus obras siguen manteniendo esa vigencia. Son un soplo de aire fresco cuando aparecen, una mezcla de fuerza gestual y finura, como en sus obras denominadas 'expresionismo de Escombreras' (años 80). Además, explora el grafiti, la repetición de iconos y un humor crítico en títulos y personajes, con designaciones como 'Por fin llegó la bibliotecaria' (1995) y 'La cola de los petroleros' (2003). Todo ello sin perder el aire cosmopolita de su Cartagena natal que rodeaba su persona.

Dora, pintora, escultora y ceramista, prolija desde sus primeras exposiciones en la década de 1970, de esos inicios se incluye su participación en la Escena Documenta 8, en Kassel, Alemania, en 1987, que hasta la fecha ha sido la única representación de un artista de la Región de Murcia. A esto se suma su participación en Ferias de Arte (NICAF1997, Tokio; Estampa 1995 y 1996, entre otras). Instalaciones emblemáticas, tales como la intervención con doscientos kilos de lombardas, llevando a cabo un alegato en contra de La guerra del Golfo (1990/91, Molinos del Río Segura, 1991), o 'Tócame lo que quieras menos el corazón' (2007, Centro Párraga, Murcia), en la que participaron sesenta y cuatro amigos (varones) que le enviaron una fotografía íntima, en su mayoría son personajes predominantes de la cultura y de la sociedad de la Región. De esta manera se caracterizaba Dora: audaz, aguda, arrolladora, apasionada...

Capturaba lo más íntimo y fugaz de la vida cotidiana, a través de un enfoque arriesgado y profundo

La producción artística de Dora está fundamentada en su capacidad de creación de imágenes, pues capturaba lo más íntimo y fugaz de la vida cotidiana, a través de un enfoque arriesgado y profundo, y en su diversidad. Ha sabido ayudarse de una intuición en la ejecución y un sentido del color asombrosos, cualquiera que fuese la técnica empleada. Ha recibido algunos reconocimientos como una primera aproximación a su obra en la 'Antológica' (2018), en el Muram de Cartagena, donde se examinaron sus etapas artísticas asociadas al informalismo figurativo, desde el más gestual hasta el más matérico, a través de esculturas y pinturas. Entre otras distinciones, se incluyen, el 'Pincel del Año' en Fuente Álamo (2019) y el Premio de Honor de los Premios de la Cultura de Cartagena (2022), que resaltan su legado artístico y dedicación a la cultura. Queda pendiente la relevante exposición que sus hijas estaban preparando con esmero, y la realización de una serie de esculturas públicas que tenía proyectadas, como 'La Charito' para la ciudad de Cartagena. Su legado trasciende el ámbito artístico, desafiando las convenciones de su época (décadas de 1960 a 1990), explorando temáticas que continúan resonando en la contemporaneidad. Sus frases cargadas de intensidad y honestidad han trascendido, convirtiéndola en una voz poderosa e inmortal. Así era Dora y mucho más.

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Dora Catarineu, musa y creadora