Historia de una pasión por la arqueología en la Región

La catedrática de Arqueología de la UMU Ana María Muñoz fotografiando el 'Cipo' de Coimbra (Jumilla). /Archivo J. M. García Cano
La catedrática de Arqueología de la UMU Ana María Muñoz fotografiando el 'Cipo' de Coimbra (Jumilla). / Archivo J. M. García Cano

La valiosísima aportación de Ana María Muñoz a la investigación es reconocida por sus discípulos de la Universidad de Murcia

Hace unos días recibimos la triste noticia del fallecimiento, en su casa de Madrid, de mi querida maestra, la doctora Muñoz Amilibia, creadora de la Escuela de Arqueología de Murcia. Nacida en San Sebastián (1932), su formación humanística le viene de la Universidad de Barcelona, donde tuvo la suerte de aprender con una serie de excelentes profesores que le proporcionaron una sólida cultura. Habría que reseñar, entre otros, a los doctores Luis Pericot, Almagro Basch, Vivens Vives, Joan Reglá, Alberto del Castillo y fundamentalmente su maestro Maluquer de Motes. Se doctora con Premio Extraordinario en 1965, con la tesis 'La cultura neolítica catalana de los sepulcros de fosa'. A partir de este momento se especializará en el mundo neolítico, donde llegará a ser un referente a nivel europeo. En este sentido, conviene destacar que, con más de 80 años de edad, le seguían proponiendo que participara en Congresos Internacionales sobre la cultura del Neolítico. Incluso llegó a comentarme, refiriéndose a la última invitación que recibió, hace pocos años, que ya no estaba con ánimo de tomar un tren a Lisboa sola y a su edad; pese a todo finalmente lo hizo. Fue su último homenaje, pero me alegra saber que regresó del mismo muy contenta y en buena forma al ver que las nuevas generaciones tenían en consideración sus conocimientos.

Becada por el CSIC en Roma, con estancias continuadas en el Istituti di Studi Liguri en Albenga y Ventimiglia, aportó a la investigación trascendentes estudios, referentes a diversos yacimientos arqueológicos tanto en España como en el extranjero, como la cueva de los Murciélagos en Zuheros (Córdoba), la caverna de Pipistrelli y la Grotta del Olivo, ambas en Italia, Letzetxiki (Guipúzcoa), la Grotte de Le Cloux (Francia), Ullastret, santuario de Gabii (Roma), Cerro del Minguillar (Baena) o sus colaboraciones veraniegas con José Miguel de Barandiarán, uno de los padres de la antropología, en el País Vasco.

En 1974 obtiene por oposición la cátedra de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Murcia. Es interesante resaltar que a la vez obtuvo también la cátedra de Historia Antigua de la Universidad de La Laguna y que en Barcelona le ofertaban seguir como profesora de Historia Antigua. Sin embargo, la Dra. Muñoz eligió venir a Murcia. Nunca el patrimonio histórico-arqueológico de nuestra Región, nuestra Universidad y por ende toda la sociedad murciana le podrá agradecer esta trascendental decisión, que tanto nos benefició. Fue la primera mujer catedrática de Arqueología en España, hecho que ha empezado a valorarse tardíamente y logro que ella jamás esgrimió.

Sus acciones sirvieron «para salvaguardar el rico patrimonio regional muy amenazado y en situación de abandono»

«Nos sorprendía que su nombre fuera casi mágico a la hora de abrir puertas»

Se incorpora a la Universidad de Murcia en la primavera de 1975 y permanece en ella hasta 1990, momento en el que, por razones familiares, se traslada a vivir a Madrid. Allí ocupará la cátedra de Prehistoria de la Universidad Nacional de Educación a Distancia donde se jubilará en 2002, aunque continuará como profesora emérita hasta 2009.

'La Jefa'

La labor de doña Ana o 'La Jefa', como la llamábamos cariñosamente sus discípulos, ha sido inmensa, imposible de compendiar en unas líneas, ya que excede con mucho a lo que otros profesores, docentes, investigadores o profesionales de cualquier materia, serían capaces de realizar a lo largo de su vida. Trabajando con encomio y determinación, pero sin descuidar la relación alumno-profesor dentro y fuera del aula, Ana María Muñoz empezó a poner las bases de lo que hoy es la Escuela de Arqueología en Murcia desde todos los aspectos que puedan pensarse o esgrimirse. Desligó el Seminario de Arqueología del Departamento de Historia del Arte, recuperando una buena cantidad de libros que formaron el germen del futuro Departamento de Arqueología, también creado por ella en 1979. En 1978 implantó la especialidad de Historia Antigua y Arqueología, cuya primera promoción se licenció en 1980.

Con este espíritu de formación integral puso en práctica las conocidas 'reuniones de los miércoles', idea que traía de Barcelona. Se trataba de una cita semanal entre los alumnos vinculados al seminario y el profesorado del mismo. Por lo general, los docentes disertaban sobre un tema candente o acerca de los resultados de las campañas de investigación arqueológica del verano. A partir de 1979 nos incorporamos como ponentes los 'discípulos' que salíamos becados a ampliar estudios en otras instituciones, invitados por la propia Dra. Muñoz para exponer a compañeros y profesores nuestras experiencias. Habría que citar por ejemplo el Curso Internacional de Arqueología de Ampurias, el de la ciudad romana de Clunia o de las cuevas paleolíticas del Juyo o Berroberria, o las colaboraciones con la Dra. Aubet Semmler, Vicente Lull o con el Dr. Schubart, director del Instituto Arqueológico Alemán.

1. Comida homenaje a la profesora Muñoz Amilibia. | 2. Equipo de excavación en el yacimiento de Coimbra, en el Barranco Ancho, en julio de 1981. | 3. La catedrática de Arqueología de la UMU Ana María Muñoz fotografiando el 'Cipo' de Coimbra (Jumilla).. / Archivo J. M. García Cano

Otro aspecto reseñable que desarrollará fue la gestión de la Arqueología, mediante la potenciación del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Murcia. Servicio del que fue también directora, como apoyo a las excavaciones de campo y para las intervenciones de urgencia, carta arqueológica de la provincia por municipios, etc. Este centro fue muy útil debido a que, en 1984, cuando se produjeron las transferencias en materia de Arqueología a la Comunidad Autónoma, existía un personal preparado y especializado para acometer las nuevas tareas técnico-administrativas.

Faltaba una última faceta vital para tener buenos arqueólogos en nuestra Región, el trabajo de campo. Desde el primer momento de su llegada a Murcia, impulsó un ambicioso programa de excavaciones sistemáticas que comprendían desde la edad del bronce hasta el mundo medieval islámico, pero también y es otra de las grandes aportaciones de la Dra. Muñoz, las prospecciones y excavaciones de urgencia. Dirigidas estas últimas fundamentalmente a la salvaguarda del rico patrimonio arqueológico regional muy amenazado y en situación de abandono, por parte de las administraciones competentes de la época. A lo largo de todos aquellos años de duro trabajo, pero también de ostensibles resultados se fue forjando lo que hoy es la Escuela de Arqueología de Murcia, cuyo sostén básico fue la dedicación absoluta de la profesora Ana María Muñoz, interesándose siempre por la resolución de éste o aquel problema, abriendo sus puertas para que nuestra formación fuese la mejor y mandándonos a trabajar con especialistas de prestigio en yacimientos como Berroberria con el Dr. Barandiarán, Clunia con el profesor Palol Salellas, Ampurias con el Dr. Sanmartí, Cigarralejo con D. Emeterio Cuadrado, Fuente Álamo con el Dr. Schubart y un largo etc. También conviene citar las innumerables epístolas que rubricó, tanto dirigidas a investigadores, a bibliotecas extranjeras, a directores de museos... con el fin de que alguno de sus alumnos fuese aceptado, o se les facilitara el acceso a dichas instituciones, por estar realizando algún trabajo de investigación.

Nos sorprendía que conociese a todo el mundo y que su nombre fuese casi mágico a la hora de abrir puertas. He de decir que consiguió impresionarme, sobre todo, cuando en una ocasión, hablando con ella me recomendó que fuera a ver a los profesores Henri Metzger o a Brian Shefton, reputados especialistas de cerámicas griegas. No podía ni sospechar que, también en esta materia, estaba totalmente al día.

Descubrimientos

No podemos obviar sus propias investigaciones en nuestra Región. Desde la muralla árabe de Murcia, cuyas excavaciones inició en 1975, recién aterrizada en la capital del Segura, con un grupito de alumnos de lo que luego sería la primera promoción de la especialidad. Pero sobre todo son sus brillantes trabajos en el Cabezo del Plomo (Mazarrón), un poblado tipo Millares de comienzos del calcolítico, y en Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla), el gran conjunto ibérico del altiplano Jumilla-Yecla, donde en 1981 descubrió y publicó de manera espléndida el denominado Cipo de los Jinetes, único pilar-estela completo de los documentados en la España ibérica. Al final los frutos fueron llegando y muestra de ello son las más de 30 tesis de licenciatura y doctorales que dirigió y que dan prueba de los amplísimos conocimientos de Ana Muñoz. Citaré sólo las tesis doctorales sobre yacimientos murcianos: Miguel Martínez Andreu (Magdaleniense), Sacramento Jiménez Lorente (Calcolítico), Manuela Ayala Juan (Argar), Milagros Ros Sala (Bronce Final), Pedro Lillo Carpio y José Miguel García Cano (Ibérico), José Pérez Ballester y Sebastián Ramallo Asensio (Roma) y Julio Navarro Palazón (Islámico). Como dice Sebastián Ramallo, «la amplitud, diversidad y complejidad de los temas abordados en ningún momento supusieron obstáculos para ella, gracias a su amplia formación humanista y científica unido a su talante receptivo y abierto, que le permitía discutir y plantear cualquier tema, siempre con observaciones certeras y adecuadas». Hoy buena parte de las plantillas de los museos arqueológicos municipales o regionales, los técnicos del Servicio de Patrimonio de la Comunidad, profesionales de la Arqueología y profesores de la Universidad de Murcia empezando por sus dos catedráticos de Arqueología, Ramallo Asensio y Noguera Celdrán, fueron sus alumnos.

Yugoslavia

Para finalizar me gustaría citar una de las múltiples anécdotas que de Muñoz podríamos contar muchos de sus discípulos. Corría el año 1971, pocos años antes se había descubierto el gran yacimiento neolítico de Lepensky Vir (Serbia), con una antigüedad de casi 6000 años a.C. y con los primeros testimonios de 'arte' escultórico. La Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas marcó Belgrado para la celebración del congreso y poder presentar las últimas noticias del citado yacimiento a la comunidad científica mundial. La Dra. Muñoz quería ir pero tenía por delante múltiples problemas, el primero la inexistencia de relaciones diplomáticas entre la España del general Franco y la Yugoslavia de Tito, había que ir a París a conseguir el visado yugoslavo, pero antes había que justificar muy bien el por qué una señora soltera quería pasaporte para visitar Yugoslavia...tras muchas idas y venidas el tesón de la Dra. Muñoz consiguió todos los papeles y pudo ir hasta Belgrado en ferry y en el Seat 1500 de su familia. A partir de este congreso sabía todo sobre Lepenski Vir y sus alumnos nos beneficiamos de ello.

No quería terminar sin mencionar su gran generosidad, que le llevó, entre otras muchas cosas, a donar su magnífica biblioteca nada menos que al Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo, en Mula, donde ahora puede consultarse un ingente material bibliográfico de primer orden y difícil de conseguir, dada la antigüedad de algunas ediciones. La mayoría de los libros están subrayados en lápiz y con interesantes notas y reflexiones en sus márgenes, realizados por nuestra maestra, mientras se los leía. Algunos incluso, con fichas a mano con el resumen del mismo. ¡Los leyó todos en profundidad!

Doña Ana, así la llamábamos, descansa con sus padres y hermana en San Sebastián, pero su espíritu permanece en todos nosotros, la gratitud no tiene caducidad y siempre le estaremos honrados y agradecidos.

Nunca olvidaremos a nuestra 'Jefa', descanse en paz.