Hermanados por amor al arte

José María Garres, Miguel Ángel Caparrós, Silvia Viñao y Álvaro Peña, en Arquitectura de Barrio. / J. CARRIÓN
José María Garres, Miguel Ángel Caparrós, Silvia Viñao y Álvaro Peña, en Arquitectura de Barrio. / J. CARRIÓN

Arquitectura de Barrio reúne en una muestra a Álvaro Peña, Miguel A. Caparrós, José María Garres y Silvia Viñao

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

La galería-estudio Arquitectura de Barrio reúne estos días, hasta el 15 de febrero, la 'Apuesta personal' de cuatro artistas de la tierra: Silvia Viñao -autora del cartel de la próxima Cumbre Flamenca de Murcia-, los pintores José María Garres y Álvaro Peña, y el fotógrafo artístico Miguel Ángel Caparrós. Cuatro caracteres y personalidades diferentes, anota la comisaria, Sofía López-Briones, «unidos por su amor al arte y por la confianza que sienten los unos por los otros». La amistad y la admiración mutua son, por tanto, el germen de esta iniciativa que ocupa el espacio de trabajo de los arquitectos Enrique de Andrés y Coral Marín en la calle Julián Calvo, 6, de Murcia, a caballo entre la iglesia de San Nicolás y los restos de la muralla árabe de la calle Sagasta.

El formato de las obras, 80 x80cm, era el único requisito. En lo demás hubo, «total libertad», recalca Álvaro Peña, pintor de trazo vigoroso. Además, cada uno aportó «pequeñas joyas», en un formato menor, que también pueden adquirirse, como el resto de las piezas. «El espacio nos gustaba tanto, porque resulta tan diferente y tan moderno, que no podíamos renunciar a esta oportunidad», subraya Peña. Es la primera vez que los cuatro artistas participan conjuntamente en una iniciativa similar.

El molinense Garres, amigo de José María Párraga, representa «el ara como altar y piedra santa o de sacrificio, y el ara como palabra aragonesa, valenciana, catalana y murciana», recalca, «que significa lo que ocurre en este preciso momento». En su caso ha optado por representar bodegones encima de esa mesa gloriosa, «una comunicación entre lo terrenal y lo divino», dice la comisaria. O «bodegones posibles», como escribió una vez Pedro Alberto Cruz. Silvia Viñao muestra tres collages cosidos con textiles en gran formato, y otros tantos en pequeño formato, fruto de su experimentación personal. «Son obras pensadas para esta exposición, en mi estudio del barrio de Santa Eulalia. Juego con las texturas y estampados de las telas, aunque todos parten de un dibujo, y en lugar de marcar el trazo, va todo cosido». Entre los materiales, lanas, hilos, papeles, hojas, trozos de ramas, botones, óleos, etc.

El fotógrafo Caparrós, que lleva diez años retratando a bailarinas, sorprende con tres retratos, en blanco y negro, invitación a soñar que demuestra su perfección técnica.