Un estallido de color y garra

El artista italiano Devin de Bianchi, que representa a la libélula, en su sorprendente ejercicio de equilibrismo. / circo del sol
El artista italiano Devin de Bianchi, que representa a la libélula, en su sorprendente ejercicio de equilibrismo. / circo del sol

'La Verdad' acompaña a los artistas de la mítica compañía canadiense en una jornada de duro entrenamiento 'Ovo', la nueva apuesta del Circo del Sol, recalará en Murcia del 16 al 20 de enero

Alicia Negre
ALICIA NEGRE

Arranca la música y un estallido de color y garra invade el escenario. Contorsionistas, escaladores, payasos y trapecistas se despliegan sobre las tablas, haciendo gala de un sorprendente talento y el asombro comienza a adueñarse del graderío. Es el espectáculo con mayúsculas. El Circo del Sol fascina estos días en la localidad francesa de Montpellier con 'Ovo', la última apuesta de la mítica compañía canadiense -y posiblemente una de las más familiares- que recalará en el Palacio de los Deportes de Murcia del 16 al 20 de enero.

La metáfora de un extraño que llega a una desconocida comunidad de insectos cargado con un huevo -ovo en portugués- ha servido, en esta ocasión, al Circo del Sol para tejer una «historia de inclusión» que hace un guiño a las políticas medioambientales y lanza un mensaje de tolerancia. Sobre el escenario, un auténtico despliegue de alegría, colorido e imponente técnica capaz de dejar boquiaquierto al público.

Este nuevo espectáculo de la compañía, que ha sido adaptado para ser representado 'indoor' tras concebirse inicialmente para carpa, arranca fuerte, con un ejercicio de malabaristas -pequeñas hormigas- con una pasmosa coordinación. La obra, sin embargo, va 'in crescendo'. Al elegante y sugestivo ejercicio aéreo de una pareja de acróbatas -las mariposas-, le siguen otros igual de asombrosos, como el equilibrismo de uno de los artistas -una araña- sobre un fino cable o el contorsionismo de una joven -otra araña- que logra posturas imposibles. Una retahíla de ejercicios circenses salpicados con las bromas del escarabajo Master Flipo, la mosca y la mariquita, que harán las delicias de los más pequeños.

«Este espectáculo es como un libro de niños», dice el artista Gerry Regitschnig. «Lo abres y te invade»

Un trabajo virtuosista

Tras la fuerza y el empuje con que el Circo del Sol llena el escenario, se esconde la organización metódica de la compañía y el trabajo virtuosista de sus artistas. 'La Verdad' acompaña al equipo de la compañía canadiense en una jornada de duro entrenamiento en el sur de Francia. El italiano Devin de Bianchi ha sido uno de los últimos en incorporarse a un grupo de artistas cuya edad media oscila entre los 25 y los 27 años.

Antes de meterse en la piel de la libélula, con un maravilloso ejercicio de equilibrismo, este joven pasó por un periodo de prueba, de cinco semanas, en la central del Circo del Sol, en Montreal. «He trabajado muy duro», confiesa. De Bianchi tiene el espectáculo en la sangre y una larga experiencia pese a su juventud. «Empecé a ensayar con siete años y con diez ya hacía mi número», relata.

La artista Aruna Bataa, de Mongolia, también se crió entre bambalinas, una circunstancia que, explica, les ayuda a sobrellevar una vida alejada de sus familiares. «Yo no sé cómo es una vida normal», confiesa. «Crecí en un circo y esta es mi vida». Con solo seis años, Aruna ya comenzó a preparar su cuerpo para unos ejercicios de contorsionismo a los que el público no da crédito. «Una hora antes del acto comienzo a prepararme», revela esta joven, para la que 'Ovo' es su tercer espectáculo con la compañía canadiense.

Entre bambalinas, alrededor de un centenar de empleados -50 artistas, 25 técnicos y otros 25 fisioterapeutas, cocineros, expertos en comunicación...- perfilan los detalles para que, una vez que se levante el telón, se imponga la perfección. Este grupo humano vive prácticamente en movimiento. Cada semana estrena 'Ovo' en una nueva ciudad y, tras varios días de funciones, empaqueta nuevamente todo su material y emprende el camino hacia un nuevo destino.

23 camiones viajan con ellos

En cada nuevo desplazamiento, el Circo del Sol lleva consigo todo lo que puede serle necesario, ya que buscar nuevos proveedores en cada zona sería muy complicado. En la aventura les acompañan hasta 23 camiones con todo el material que precisan para su espectáculo, incluido un imponente departamento de vestuario y maquillaje que cuenta con sus propias lavadoras y secadoras. Al frente, la santanderina Mar González, que, junto con otros cuatro trabajadores -y algunos ayudantes locales-, se encarga de mantener perfectos los trajes ideados por la diseñadora canadiense Liz Vandal. «Cada traje está hecho a medida del artista», explica, «y el mantenimiento es una parte muy importante».

Cada detalle está medido en una obra que destaca por su colorido y vitalidad. El austríaco Gerry Regitschnig, afincado en Bilbao desde hace una década, ya lleva casi dos años integrado en 'Ovo' y tiene claro que la obra hará disfrutar a más de uno. Él representa a Master Flipo, uno de los particulares 'payasos' de este espectáculo que tendrá en Murcia hasta ocho funciones. «'Ovo' es como un libro de niños», explica. «Lo abres y te invade».

«Es una historia de inclusión»

«'Ovo' es una historia de inclusión». Tim Bennett, el director artístico de esta nueva obra del Circo del Sol, desvela el misterio sobre el trasfondo del espectáculo. «Cuenta la historia de un mundo de insectos al que llega un extraño extranjero y al principio lo rechazan porque es diferente», relata este profesional, que cuenta con una dilatada experiencia -entre otros como director del musical 'El Rey León'-. «A medida que lo conocen descubren que es mucho más parecido a ellos de lo que creían».

Heather Reilly, 'company manager' de la obra, explica, por su parte, que la creación de 'Ovo' supuso un trabajo de más de dos años. «Los artistas comenzaron a trabajar en el espectáculo un año antes», desvela.

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