El esparto y el toque manual de campanas pasan a ser Patrimonio Cultural Inmaterial

Varios objetos realizados con esparto en el Centro de Artesanía de la Región. / javier carrión / agm
Varios objetos realizados con esparto en el Centro de Artesanía de la Región. / javier carrión / agm

El Gobierno afirma que tanto la cultura de la atocha como la práctica musical serán objeto de salvaguardia por las administraciones públicas

EFE MURCIA

La cultura del esparto, presente en distintos municipios de la Región, junto con el toque manual de las campanas, fueron declarados ayer por el Gobierno central como Manifestaciones Representativas del Patrimonio Cultural Inmaterial, lo que implica que serán objeto de salvaguardia por las administraciones públicas.

Con esta decisión, apuntaron desde el Gobierno en un comunicado, se pretende «impulsar los valores cultural e identitario, económico, social y ambiental» del esparto. La ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, recordó que se trata de «un elemento milenario de la cultura española» que tradicionalmente ha estado vinculado al sistema agrícola y al trabajo, pero que ha vuelto a florecer en los últimos tiempos gracias a la moda y la cultura artesanal.

Aunque protagonista en muchas zonas de España, el esparto ha sido objeto de transformación para su comercio y producto de artesanía en Murcia, Blanca, Calasparra, Archena, Cieza, Lorca y Águilas, entre otras localidades. Fuera de la Región, también está presente en Jódar, Cabra del Santo Cristo y Úbeda, en Jaén; Cúllar, Benamaurel y Castilléjar en Granada; en Pilas, en Sevilla, e incluso en Madrid.

En cuanto al toque manual de campanas, se trata de «un lenguaje sonoro que ha funcionado a lo largo de los siglos como un medio de comunicación que cumple las funciones sociales de informar, coordinar, delimitar el territorio y proteger», además de la simple llamada a misa.

El Gobierno considera que los toques de campanas han sido los encargados de organizar la vida comunitaria, de delimitar el tiempo y el espacio laboral, diario, festivo y de duelo. «De ahí que exista, tanto en el ámbito religioso como en el civil, un amplio repertorio con una gran diversidad de formas y técnicas que han anunciado incendios, tormentas, rogativas, horas y acontecimientos del ciclo vital, y han regulado diferentes aspectos de la vida festiva, ritual, laboral y cotidiana».

Con esta declaración, el Ejecutivo pretende evitar la pérdida de esta costumbre que ha dejado de ejecutarse en muchos lugares, aunque aún no se ha perdido su conocimiento y muchas torres y campanas se encuentran aún en situación de poder ser recuperadas.

El Gobierno subraya que existe una «laguna documental» respecto a este ámbito patrimonial, ya que apenas un 10 % de las campanas existentes en España están documentadas adecuadamente. Y recuerda que la petición de proteger esta costumbre ha nacido de diversas asociaciones de protección del patrimonio histórico.