'La desnudez', del coreógrafo Daniel Abreu, llenará de poesía el Párraga

Daniel Abreu y la bailarina Dácil González. / MARCOS GPUNTO
Daniel Abreu y la bailarina Dácil González. / MARCOS GPUNTO

El Mejor Espectáculo de Danza de los últimos Premios Max se podrá ver el 19 de enero con el tinerfeño también en el papel protagonista

LA VERDAD

El tinerfeño Daniel Abreu firma la coreografía de 'La desnudez', gran triunfadora en la última edición de los Premios Max (Mejor Intérprete Masculino de Danza, Mejor Espectáculo de Danza y Mejor Coreografía), que llega al Centro Párraga el 19 de enero (a las 21 horas). El Premio Nacional de Danza 2014) interpreta, además, junto a Dácil González y el músico Hugo Portas, esta pieza con la que Abreu está de gira por España.

Es el resultado de dos años de trabajo e investigación, según el reconocido coreógrafo. «Comenzamos -reconoce Abreu- sin nombre ni camino, dos años con la tierra en barbecho para encontrar más belleza en los pasos de baile, los palos, en las bolsas de basura y en los instrumentos rotos. Construíamos y destruíamos. Jugábamos con el tiempo como meta, y esto nos llevaba a plantear la obra desde distintas miradas. El material coreográfico en 'La desnudez' se mueve entre el amor y la muerte. Y es que este trabajo va de eso, de sugerir un paseo en lo polar. Un hombre y una mujer que se mueven y van tocando todo lo que alcanzan. Y al mismo tiempo van construyendo algo líquido, acorde con la sociedad moderna».

El espectáculo es una propuesta poética sobre el saber quererse, sin juicios; dos personas en escena (el propio Daniel Abreu y la bailarina Dácil González), apuntan una idea de polaridad y un viaje desde la muerte al amor, acompañados en este viaje por la música en directo de Hugo Portas. En la obra, según informa la compañía, no solo se disfruta de la coreografía, sino de bellas escenas fotográficas y de una densidad dramática que invita al espectador a leerla desde muchos puntos de vista. «La obra habla de intimidad, ese lugar donde ya no existen las preguntas. La belleza en la desnudez de lo que hay; en esta pareja se da lo sublime de una mano que toca e intercambia calor y sudor, y a veces quiere mal. Se habla del ejercicio de construir el amor y sostenerlo, como el simple acto de la respiración. Podría leerse la obra de atrás hacia delante, donde aparece el viaje y el sentido de una unión sentimental. Una obra que va del negro al blanco, de un espacio cubierto a un espacio abierto», afirma.

 

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