Las Culpass: «El patriarcado es lo peor, los hombres no»

Martaé y Alexandra, en el 'photocall' de su tienda, instalada junto al estadio de la Condomina. / Enrique Martínez Bueso
Martaé y Alexandra, en el 'photocall' de su tienda, instalada junto al estadio de la Condomina. / Enrique Martínez Bueso

La murcianas Martaé Martínez y Alexandra Cánovas han convertido a su empresa en una marca de ropa-con-actitud: feminista, revolucionaria y bastante punk

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

Sus camisetas de 'Feminist Fighter' (Luchadora Feminista), con un sujetador dibujado en el frontal o con la palabra Clítoris; sus parches con una gran V de Vagina, con la frase Feminismo o Barbarie o con 'All culpables are beautiful'; su joyería industrializada o sus ya célebres pistoleras marca de la casa han convertido a Las Culpass, la empresa murciana formada por Martaé Martínez (1987) y Alexandra Cánovas (1988), en una marca de ropa-con-actitud. Con actitud feminista, desde luego, pero también revolucionaria y bastante punk. Irreverencia, diversión, originalidad y reivindicación son algunas de las innegociables señas de identidad de una marca que ha ido ganando adeptos y prestigio y que tiene su sede en los límites del murciano barrio de Santa Eulalia.

«Somos una marca de ropa reivindicativa y moda feminista labrada bajo los valores de autogestión, producción ética, 'upclycing', 'slow fashion' y compromiso social. Con el feminismo como 'leitmotiv' y la idea de que llegue a todas partes, trabajamos en ediciones limitadas desde nuestro pequeño estudio y 'showroom' en Murcia. Nos inspiramos en una cultura irreverente e irónica para diseñar camisetas feministas, ropa y complementos unisex. Te ofrecemos una marca con la que decir lo que piensas; un modo de sublevarte a través de las prendas más cotidianas; una camiseta, un bolso, pistolera o riñonera para rechazar los estereotipos de género establecidos», se autodefinen.

-Empezamos. ¿A la revolución por la moda?

-Martaé. Nos gustaban las dos cosas.

-Alexandra. Sí, nos gustaba la ropa desde que éramos crías. Hacer nuestras cosas y tunearlas. No fue algo pensado, sino que fue saliendo de forma natural.

«Es ropa con mensaje porque queríamos comunicar algo. Todo el mundo se viste e intenta decir cosas con ello. Bueno, también hay gente que no quiere decir nada» Martaé Martínez, Diseñadora

«Es difícil ganarse la vida contra Inditex y la moda barata. Es difícil ser autónomas y poder vivir de esto, pero tenemos claro que lo hacemos todo de forma autogestionada» Martaé Martínez, Diseñadora

-En este mundo capitalista, ¿el sistema no lo asume todo?

-M. Estamos lejos de una revolución global, pero hay distintas luchas. Fíjate en la cultura vegana o incluso en la moda sostenible. Hay pequeñas luchas en las que la gente se implica.

-A. Nosotras, como empresa, aunque seamos una marca feminista llevamos muchas otras acciones. De hecho cualquier cosa que hacemos como empresa intentamos que sea algo consciente, y de acuerdo con nuestros principios, dentro de los principios de lo sostenible.

-Han conseguido que quien lleve su ropa lleve algo más que una estética.

-M. Esa era nuestra idea, y lo que nos ha ayudado a desmarcarnos del resto de firmas. Es ropa con mensaje porque queríamos comunicar algo. Todo el mundo se viste e intenta decir cosas con ello. Bueno, también hay gente que no quiere decir nada [risas]. Pero vamos, que alguien que se pone una camiseta que pone 'V de vagina', está creando conversación y un debate.

«Aún es muy importante para nosotras el 'hazlo tú misma' y la autogestión en todos los ámbitos de nuestra vida» Alexandra Cánovas, Diseñadora

«Queremos ropa y complementos que pasen el tiempo con nosotras. No somos una marca que siga las tendencias» Alexandra Cánovas, Diseñadora

«Sí, avanzamos, pero a la misma vez el sistema se adormece y se blanquea todo un poco» Alexandra Cánovas, Diseñadora

-¿El feminismo es la idea primigenia, el origen de Las Culpass?

-A. Cuando empezamos el proyecto no sabíamos muy bien qué estábamos haciendo. Sabíamos que queríamos expresar algo concreto pero solo teníamos veintidós años. A los dos o tres años sí puede ser que ya tuviéramos un proyecto a largo plazo.

-M. Cuando al principio hicimos nuestra declaración de valores ni siquiera estaba incluida la palabra feminismo. Era lo que pensábamos, pero no lo habíamos identificado así, sin embargo, sí sabíamos que queríamos estar en un mundo que rechazara esa clase de estereotipos de género. Queríamos salirnos de lo normativo en los cuerpos y en los géneros.

-Se trataba más bien de realizar acciones, ¿no?

-M. Sí. No nos gustaba lo que veíamos y básicamente queríamos hacer moda punk. Pero ni siquiera utilizábamos el apellido feminista.

-¿Y ha cuajado bien?

-A. Cuando comenzamos estaba claro que había una semilla. Todas nuestras amigas también lo tenían claro. En el 2010 había una necesidad de reventar por todas partes.

-M. Las redes han alentado además mucho este movimiento, que no ha hecho más que crecer. Era algo que estaba ahí y se ha propagado de forma natural.

-Son bastante punk: insolentes, irreverentes, independientes, transgresoras...

-A. Ahora ya somos más mayores pero, efectivamente, la esencia está ahí. Todavía es muy importante para nosotras el 'hazlo tú misma' y la autogestión en todos los ámbitos de nuestra vida.

-Hemos mejorado en estos temas, en igualdad.

-A. Sí, pero el sistema lo asume todo. Avanzamos, pero a la misma vez se adormece y se blanquea todo un poco.

-M. Vamos dos pasos para adelante y uno para atrás, pero vamos, que es lo importante.

-¿Son de ir a festivales indies?

-M. Sí, pero no grandes festivales como el Sónar o el Primavera Sound, preferimos otros más cercanos, como el Ruidismo [en Bullas].

-A. El año pasado nos invitaron a desfilar en el Mad Cool, pero fue algo excepcional. Somos más de festivales pequeños.

-¿Un concierto que nunca olvidarán?

-A. Pues uno de los primeros a los que fui, que era con el grupo cartagenero Kante Pinrélico. Era la santísima trinidad del afterpunk. Ellos junto a Carniceros del Norte y Eyaculación Posmortem. Recuerdo que el baterista de los Pinrélico terminó con las manos llenas de sangre de estar tantas horas tocando. Me acuerdo perfectamente y se me quedó grabado. Fue en el Garaje Beat.

-M. Yo me quedo con Gogol Bordello, en la sala La Riviera de Madrid.

-¿Cuándo surgió la idea de estar juntas?

-A. Desde el bachillerato de Artes en el IES Floridablanca. Terminamos en el 2006. Y luego estudiamos, Marta, diseño de joyas, y yo, diseño de moda. En el último curso le propuse que me hiciera los complementos para mi colección de hombre y desde entonces estamos juntas. Siempre nos hemos entendido muy bien estéticamente.

-¿Se han llevado muchas bofetadas de realidad?

-M. Sí, pero más que estéticamente por cómo funciona la parte de negocio de este mundo. Es difícil ganarse la vida contra Inditex y la moda barata. Es difícil ser autónomas y poder vivir de esto, pero tenemos claro que lo hacemos todo de forma autónoma y autogestionada.

-A. Podríamos haber pedido un préstamo de 50.000 euros y podríamos haber montado otro tipo de empresa, pero no somos así. Vamos poco a poco y nuestro trabajo en gran parte es bajo demanda. Desde 2015 estamos como empresa. La realidad es que las marcas pequeñas lo tienen más complicado.

-Han creado productos atemporales e icónicos como sus emblemáticas pistoleras y riñoneras.

-A. Eso lo teníamos clarísimo desde el principio. Queremos ropa y complementos que pasen el tiempo con nosotras. La idea de la marca es hacer cosas que te vayan a gustar siempre, no solo una temporada. No somos una marca que siga las tendencias.

-M. Tenemos referencias del momento porque vivimos en el día de hoy, pero no es nuestra intención.

-¿Hay machismo en el mundo de la moda?

-M. Siiiiií. Las revistas de moda están asociadas a moda y belleza y artículos chorra. Son páginas de vestidos y cosméticos para lucir mejor. Todo son roles sobre cómo debe ser la mujer y qué le debe gustar

-A. No hay variedad. O eres así o te deprimes por no seguir el canon. Siempre se cae en los mismos tópicos. Nos gusta la moda pero no hay una representación plural.

-¿Sus mujeres no siguen un modelo?

-A. Bueno, son mujeres con brazos, piernas y cabezas [risas].

-M. Esto es para quien se lo quiera poner. No podemos ni etiquetar la ropa para hombre o mujer. Todo el mundo lo puede llevar todo. No nos limitamos a nadie. No queremos modelos sino personas corrientes. No creamos ilusiones ni expectativas.

Frontera

-Ahora tienen espacio a la calle, cerca del barrio de Santa Eulalia. ¿Cómo ven Murcia?

-A. Ahora está muy bien. Hay mercadillos y todo tipo de eventos en sitios como el Ocio, Fail Studio, Espacio Incógnita, Broken Finger o Discos Precolombino, y nosotras hemos abierto para hacerlos también. Siempre hay rutas para recorrer y hacer cosas. Nosotras lo abrimos aquí porque está justo debajo de nuestra casa y, desde luego, nuestro público no está en Platería. El espacio estaba fatal y lo tuvimos que arreglar mucho, pero nos encanta nuestra zona. Por cierto, no estamos en el barrio de Santa Eulalia. Somos la frontera para cruzar al barrio de La Fama. Nos gusta estar aquí. Al no ser una zona en extremo comercial si cerramos dos días nadie se entera.

-Martaé y Alexandra, ¿los hombres somos un poco lo peor?

-A. El patriarcado es lo peor. Los hombres no.

-M. Tienen que dejar de mirarse al ombligo y reconocer los hechos y cómo ha transcurrido la historia.

-A. Si es igual que cuando algunas mujeres dicen 'ni machismo ni feminismo: igualdad'. Es absurdo ese 'ninini'.

-M. Cuando te pones las gafas moradas, cuando abres los ojos, ya no hay marcha atrás.