«Me quedé sin aire a 38 metros bajo el agua. Estoy vivo de milagro»

El fotógrafo y cineasta Tino González Pertusa, en su casa de Murcia, junto a varios proyectores de cine. / Javier Carrión / AGM
El fotógrafo y cineasta Tino González Pertusa, en su casa de Murcia, junto a varios proyectores de cine. / Javier Carrión / AGM

El fotógrafo y cineasta Tino González Pertusa protagoniza mañana un nuevo encuentro del Aula de Cultura de 'La Verdad' en el que hablará del cine 'amateur' y submarino

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Cuenta Tino González Pertusa (Albacete, 1937) que una vez buceó rodeado de más de doscientos tiburones martillo. Fue en el Pacífico, a cincuenta metros de profundidad. Él portaba su cámara, y de aquello guarda no solo un grato recuerdo, sino una imagen nítida que ha reproducido en más de una ocasión en algún que otro proyector. Atraído por el cine desde joven y enamorado después del fondo del mar tras contemplar en 1956 'El mundo del silencio', de Jacques-Yves Cousteau, González Pertusa ha recorrido las costas de un vasto número de países, cuya vida submarina ha filmado y retratado de forma incansable. Muchas veces arriesgando la vida. Como en aquella inmersión con tiburones que compartió con cuatro exploradores más: «¡Salimos dando bendiciones porque estábamos vivos! Si nos llega a morder alguno y nos hace sangre, hubiésemos estado todos despedazados en apenas segundos. Fue una de las experiencias más impresionantes que he vivido», relata el veterano creador, protagonista mañana de un nuevo encuentro en el Aula de Cultura de 'La Verdad'.

'Veinte mil leguas de cine submarino y una película de guerra' es el título del encuentro que mantendrán, a las 19.30 horas, en el salón de actos del Aula de Cultura de la Fundación Cajamurcia de la capital murciana, González Pertusa y el periodista de 'La Verdad' José García Martínez. La cita tiene por objeto ser un homenaje al cine 'amateur' de la Región en la figura de Tino, autor de un amplio catálogo de cintas de ficción y cine documental, gran parte de ellas rodadas bajo el agua.

Qué
'Veinte mil leguas de cine submarino y una película de guerra'. Encuentro con Tino González Pertusa y García Martínez. Aula de Cultura de 'La Verdad'.
Dónde y cuándo
Mañana, a las 19.30 horas, en el salón de actos del Aula de Cultura de la Fundación Cajamurcia (Gran Vía, 23. Murcia). Entrada libre.

«Mis problemas de oído son del buceo. Cincuenta años sometiendo al tímpano a grandes presiones con cada inmersión, quieras o no, pasan factura. El médico me dijo que no tenía nada que ver, pero yo creo que sí, porque de los 15 que buceábamos juntos, once estamos igual», narra González Pertusa rodeado de imágenes que él mismo ha tomado del fondo marino: corales, peces y estrellas de mar, entre otros.

«He estado en barcos de la II Guerra Mundial y he salido con una ametralladora en la mano»

Ha conocido las aguas del Atlántico, del Mediterráneo, del Caribe, del Pacífico... y, confirma, «ningún mar es igual a otro». Cada uno esconde un mundo diferente «que si lo vieras, como lo he hecho yo -incide-, te quedarías embobado».

«Lo más bonito que he podido contemplar han sido unos nudibranquios, que son como unos caracoles sin concha, de ochenta mil colores, Una maravilla. Los encontré buceando en aguas de Indonesia hace años, y me quedé embobado», apunta el realizador, que ha llegado a bajar a 73 metros de profundidad.

En cincuenta años bajo el agua ha podido ser testigo no solo del pulso submarino, sino de la huella que el hombre ha dejado en sus fondos a lo largo de los años. En ese rastro se incluyen cientos de barcos de todas las épocas que han permitido a González Pertusa, reconoce él mismo, «viajar en el tiempo».

«He estado en barcos y aviones de la Segunda Guerra Mundial hundidos cerca de la costa de Japón y he salido con una ametralladora en la mano», relata. También ha podido filmar los restos de «un carguero inglés bombardeado en el Mar Rojo en el año 40 que portaba material de guerra. El barco estuvo perdido hasta que, en la década de los 50, lo encontró Cousteau, pero este no dijo nada. Fue en los 90 cuando unos buceadores deportivos dieron con él y comunicaron el hallazgo. Desde entonces todos los clubes de buceo de la zona van hasta allí. Yo he estado dos veces y el viaje en el tiempo es total. Conforme vas bajando vas viendo el destrozo de la explosión y te echas las manos a la cabeza. En la cubierta, el carguero llevaba una máquina de tren y cuatro vagones, y la máquina salió despedida cuarenta metros. Sales alucinando», cuenta.

Cabo de Palos y La Azohía

En la Región, dice González Pertusa, a punto de no alcanzar la superficie en una ocasión -«me quedé sin aire a 38 metros y salí tragando agua. ¡Estoy vivo de milagro!»-, «he encontrado también muchos barcos y mucha vida submarina, sobre todo en Cabo de Palos y en la costa de La Azohía hasta Cartagena». Realizó su última inmersión hace siete años. La edad ya no le deja ponerse el neopreno para saltar con él desde una zódiac, de lo contrario, confiesa, «estaría en el agua». Pero ello no le aleja de la contaminación del mar: «Basura llevo viendo desde hace mucho tiempo. Ya Cousteau dijo hace 30 años que el Mediterráneo tenía los años contados, y tiene razón. Porque el que sale con su barquito a dar una vuelta en vez de tirar el papel del bocadillo en una bolsa lo echa al mar, pero no solo eso, también las petroleras, en vez de limpiar los depósitos de sus tanques en el puerto lo hacen en el mar», denuncia.

Durante el encuentro de mañana, González Pertusa narrará a García Martínez estas y otras anécdotas que han marcado su vida y trayectoria, así como su quehacer profesional. También se proyectará la película, de diez minutos de duración, '¿Se puede morir dos veces?', que el cineasta rodó en diversos puntos de la Región -entre ellos La Manga, Cartagena y Fuente Álamo- en 1969.

 

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