Estrenos de cine que reviven grandes éxitos
'Ahora me ves 3' y 'Todos los lados de la cama', apuestas seguras de la semana
Mientras el Gobierno pedalea en la bici estática y 'La llamada' (2017) a los Javis nos sale comunicando (no me gusta que se acaben comiendo ... las perdices los bufetes matrimonialistas), podemos ver cómo resucitan sagas muertas.
Por eso el musical más exitoso del cine español tras los de Sara Montiel, 'El otro lado de la cama', regresa casi veinte años después de la segunda entrega. En esta ocasión los jóvenes adultos libidinosos se convierten en hombres y mujeres de mediana edad, igual de libidinosos, que han aprendido que hacerse mayor es doctorarse en disimular las inseguridades.
Algunos de esos protagonistas de entonces, ya asentados en la curva de la felicidad, el personal training y el híbrido enchufable, se reencuentran cuando los hijos de dos de ellos deciden casarse, poniendo a bailar (nunca mejor dicho) a toda la familia, que quiere evitarlo. La simpática mezcla de canciones conocidas y coreografías de andar por casa funcionó bien hace una generación, y espero que la de Cristal también la sepa apreciar, porque los que venimos de la cohorte de las últimas letras del alfabeto seguro que llenamos las salas de nostalgia y risas.
'Ahora me ves 3' merecería, por publicidad y taquilla, haber sido la primera de la que hablara en estas modestas (pero brillantes) reseñas, pero reconozco que los personajes protagonistas me producen antipatía por ser unos presuntuosos insufribles, que me hacen ir con los malos (estupendo Michael Caine en las anteriores).
Este segundo revival del viernes lo vuelven a encabezar Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, y Dave Franco, que repiten sus papeles como miembros de Los Cuatro Jinetes, un grupo de magos/ilusionistas/embaucadores con funciones apabullantes que embaucan al espectador. Las escenas de ilusionismo son prestidigitaciones de cámara, el guion tiene más trucos que un nigromante (o que las lesiones de Lamine Yamal), y sólo un brujo podría hacer creíble lo que se cuenta, pero la verdad es que el hechizo funciona y la película es tan divertida como (sin necesidad de hipnosis) olvidable.
Dejamos atrás lo intrascendente y saltamos a lo emocionalmente heavy. En 'Die my love' encontramos a la cada vez más consolidada Jennifer Lawrence, y al huevo sin sal de Robert Pattinson, interpretando a un matrimonio en crisis que se muda al campo. Es esta vivisección de una pareja no sabes si estas viendo una celebración del amor tóxico o un descenso inducido a la locura. Encontramos, con más virulencia, los diálogos matrimoniales de 'Eyes Wide Shut' (1999) sin su concupiscencia, y el desasosiego de una mujer perdida en la nada interior que nos recordará a la de 'Revolutionary Road' (2008). Prohibida para los que ya tienen lista de bodas (felicidades hermana, que te casas mañana), puesto que nos recuerda la dura verdad que nos arroja Sabina: «Porque el amor cuando no muerte mata. Porque amores que matan nunca mueren».
'La larga marcha' es la road movie que sale de la pluma del maestro del terror Stephen King. Un mundo distópico en que un centenar de personas se ven condenados a andar sin descanso hasta que sólo quede uno con vida. La motivación del baile sin fin de 'Danzad, danzad malditos' (1969), la muerte sin bajar la velocidad de 'Speed' (1994), y la filosofía de 'Los juegos del hambre' (2012) deparan un film entretenido.
Por si hemos tenido poco terror con el estilismo de Leire Díaz, llega 'El mejor'. Una estrella del fútbol americano se somete a un retiro brutal con una especie de secta deportiva, en la que se lo harán pasar peor que al Fiscal General el novio de Ayuso.
No es una broma, hay un estreno de miedo que se llama 'Bambi: la venganza'. Un ciervo mutado se dedica a matar gente. La próxima parte se llamará 'Bambi: esta vez es personal'.
Que tengáis una semana de cine.
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