«Aún creo en la gente»

El actor lumbrerense Ginés García Millán recibe hoy en Cartagena el Premio FICC 2018. / ENRIQUE CIDONCHA
El actor lumbrerense Ginés García Millán recibe hoy en Cartagena el Premio FICC 2018. / ENRIQUE CIDONCHA

«Un país que cuida su cine y a sus creadores es mejor», dice el actor lumbrerense, que este sábado recogerá el galardón del certamen cartagenero Ginés García Millán Premio FICC 2018

CARLOS MARTÍNEZ Murcia.

Ginés García Millán (Puerto Lumbreras, 1964) nació y se crió en el hotel familiar viendo pasar a los personajes que le gustaría ser. Desde esa recepción ha hecho un largo camino, incluida una etapa de futbolista, hasta recalar en el cine, el teatro y la televisión, convirtiéndose en un rostro conocido por 'Isabel', 'Velvet' o 'La Catedral del Mar', que no le ha impedido, al mismo tiempo, hacerse con una extensa carrera sobre los escenarios y trabajar con grandes directores nacionales.

A punto de iniciar su viaje hacia Cartagena, donde esta noche recibe el premio de su festival internacional de cine (FICC) -será en El Batel, a las 20.30 horas-, atiende a 'La Verdad' con sinceridad y buena disposición, con ese chorro de voz que fluye hasta el alma.

-Ha trabajado en teatro, cine y televisión, así que la pregunta inevitable es, ¿a quién quiere más, a mamá o a papá?

«Se consiente más el paso del tiempo en los hombres que en las mujeres, y es una tiranía para ellas»

-Hombre, tú quieres a tus padres por el cariño que te dan, no porque sean tus padres. Y yo he recibido el cariño de todas las cosas que hecho, tanto en televisión como en teatro. Lo que ocurre es que considero que el teatro me ha permitido acercarme a personajes en los que yo he podido ser más del actor que era en ese momento. Y la televisión me ha dado esos personajes que me han otorgado popularidad. En cine, quizás, todavía no he tenido personajes que me hayan permitido demostrar el actor que soy.

-¿Cómo ve el panorama creativo audiovisual de hoy?

-Un panorama muy interesante. Pero vamos a ver si el panorama industrial va por el mismo camino. Me refiero a que se está generando mucha industria, y eso debería mejorar las condiciones de la gente que trabaja en ella. Ojalá logremos hacer una industria sólida y pueda dar trabajo a muchísima gente. Yo creo que de eso se trata. Porque la calidad está ahí, hacemos cosas cada vez mejores, y tenemos las condiciones para ir evolucionando. Tenemos que aprovechar estos tiempos para construir una estructura sólida, para que si viene un viento fuerte, no la derribe.

-¿Cree que esa estructura sólida puede ser Movistar +, Netflix o Amazon?

-Yo creo que todo suma. Esas plataformas dan más trabajo para más gente, y eso es bueno. Pero si hay beneficio para la industria, también debe haberlo para sus trabajadores. Hay que cuidar a los guionistas, a los técnicos, a los actores, y eso no se improvisa. Por otro lado, el cine, que es el hermano más débil, hay que cuidarlo. Un país que cuida su cine, a sus creadores, es mejor. Necesitamos ya una ley de cine que pueda fomentar un cine distinto.

-Ha tenido la oportunidad de interpretar a grandes villanos, como Pacheco de 'Isabel' o Grau de 'La Catedral del Mar'; ¿de verdad son más divertidos los malos?

-Cuando están bien escritos, nada es comparable a hacer un buen malo. Esos personajes generan mucha controversia y muchos sentimientos encontrados en el espectador, y a veces nos ponen ante un espejo. Los malos también nos muestran lo que somos capaces de hacer.

-¿Nota que a los actores se les trata mejor en la madurez que a las mujeres?

-Hasta ahora se consiente más el paso del tiempo en los hombres que en las mujeres, y es una tiranía para ellas. Pero la tiranía más grande es que hay menos personajes para mujeres de cierta edad que para hombres; esto se puede mejorar siempre que no coarte la creatividad. Creo que es algo generacional, no solo del cine, que es difícil quitarse de encima.

-Acaba de estrenar 'El pan y la sal' en teatro, tenemos 'Matadero' pululando; ¿algún proyecto cercano más?

-He terminado la colaboración en 'Los asesinatos de Goya' junto a Maribel Verdú, que es una película de Gerardo Herrero que he rodado en Madrid, en Pamplona y en Bruselas. Y estoy con toda la emoción puesta en la gira de teatro 'Espía a una mujer que se mata', una obra realizada a partir del 'Tío Vania' de Chéjov que se estrenó en el Centro Dramático Nacional. Por suerte, ahora las giras son distintas, lo bueno y lo malo es que son solo de fin de semana, y eso te permite rodar el resto de días, y los fines de semana disfrutar de los teatros y las ciudades que visitamos.

-Ha tenido una relación fluída con el director murciano Chumilla Carbajosa, participando en varias de sus películas. ¿Cómo es esa relación?

-Hemos pasado por todo, como una relación de pareja de treinta años. Hemos disfrutado, nos hemos cansado, he dicho que no iba a volver a trabajar, hemos vuelto. Juan ama profundamente lo que hace, y siempre consigue la manera de enredarnos en sus proyectos. Es una pareja que va y viene pero que dura en el tiempo.

Confianza

-En cine ha trabajado con directores dispares: Gracia Querejeta, Jaime Chávarri, Manuel Gómez Pereira, Chus Gutiérrez...; ¿qué es lo que espera de ellos?

-Lo que espera cualquier jugador de fútbol: que crea en tu talento y sepa situarlo en el campo. Cuando un director te da libertad, confía en ti, y sabe el actor que eres, hay mucho trabajo ya hecho.

-¿Su primer recuerdo cinematográfico?

-Recuerdo mucho el cine de verano y de invierno de mi pueblo, que ahora ya no está. Tengo un recuerdo estupendo de estar en una sala oscura, dentro de una historia y ser eso que estás viendo. Mi primera película fue del oeste, no recuerdo cuál, pero de Sergio Leone seguro.

-¿Cuándo supo que quería ser actor?

-Desde muy pequeño; influyó mucho el haber nacido y crecido en un hotel: ver a tanta gente con tantas maneras distintas de ver el mundo. Yo decía: 'Qué maravilla, qué gente más peculiar. Me gustaría ser como aquel, o como el otro'. Así que he elegido el mejor de los oficios, el que me permite ser todos ellos.

-¿Qué queda de aquel hijo de hoteleros?

-Esa curiosidad, y que aún creo en la gente. Eso me acerca mucho al niño que fui. E intento no perder esa ilusión, sobre todo, con los proyectos nuevos. Trato de no perder esa ingenuidad.

-¿Cómo recibió la noticia de ser premiado en la Región, teniendo en cuenta lo raro que es ser profeta en la propia tierra?

-Es raro, pero muy hermoso. Es para sentirse muy agradecido. Este año ha podido ser, y estoy muy contento.

-¿Le ha tentado dirigir o producir?

-Sí, pero hasta ahora no he tenido tiempo. He tenido la suerte de trabajar en proyectos que me han ilusionado. Pero no descarto dirigir, porque me gusta, y lo tendré que hacer.

-¿Qué es más duro, ser futbolista o actor?

-No lo sé. Ser actor puede durar más, y eso es una buena cosa. Puedes hacerte mayor trabajando, y lo que aprendes del mundo, llevarlo a tus personajes.

 

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