«Me apetece acercarme a los actores de la tierra, hay mucho talento aquí»

El realizador murciano Alfonso Albacete, en pleno rodaje. / teresa isasi
El realizador murciano Alfonso Albacete, en pleno rodaje. / teresa isasi

El cineasta murciano, Alfonso Albacete, impartirá un curso de tres días de interpretación frente a cámara en La Estación de Beniaján de la Fundación Cepaim

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

El realizador Alfonso Albacete (Murcia, 1963) ha dirigido a algunos de los nombres más potentes del panorama actoral en España. En 'Más que amor, frenesí' (1996), en trío con David Menkes y Miguel Bardem, fueron Nancho Novo, Cayetana Guillén Cuervo e Ingrid Rubio; en 'Sobreviviré (1999) tuvo delante a Juan Diego Botto, Enma Suárez y Rosana Pastor; en 'Entre vivir y soñar'(2004), el 'casting' incluía a Carmen Maura, Thierry Lhermitte, Àlex Brendemühl y Marta Etura; en 'Mentiras y gordas' (2009) prestaron su impronta Ana de Armas, Mario Casas, Miriam Giovanelli y Yon González, y en 'Solo química' (2015) sacó lo mejor de Ana Carlota Fernández, Alejo Sauras y Rodrigo Guirao. Albacete, con una filmografía dominada por la comedia desenfrenada, en un alabable intento de reflejar la incontinencia social -aunque a veces con una valoración muy desigual por parte de la crítica-, visitará Murcia los próximos 22, 23 y 24 de marzo para impartir un curso, 'Actores frente a cámara', en el Centro de Arte y Desarrollo Comunitario La Estación de Beniaján, un proyecto dirigido por Juan Nicolás y auspiciado por la Fundación Cepaim.

Recién llegado de Jaén, donde el cineasta murciano asistió el pasado sábado a la octava Muestra de Cine Español Inédito, donde fue homenajeada Cayetana Guillén Cuervo, protagonista de su cinta 'Atómica', cuenta a 'La Verdad' que ya está con ganas de que llegue octubre para el rodaje de su siguiente película, la octava en su filmografía, «que será una comedia, de la que no puedo contar mucho hasta que no sea definitivo», pero que, según ha trascendido, estará basada en la obra de teatro 'ClímaX!', que ha versionado junto a su autor, Alejandro Melero. «Hacer cine en España -comenta- es cada vez más difícil, pero desde 'Más que amor, frenesí' hasta ahora he realizado una carrera en la que me he sentido muy bien, y eso es importante, porque mi ilusión era hacer cine, y he dedicado mi vida a ello». Albacete, también guionista y autor de la novela 'Todo se mueve' (Penguin Random House Grupo), reconoce que desde 'Sobreviviré', uno de sus mayores éxitos, «ha llovido mucho, y hemos llorado mucho también. Justo escuchaba ayer decir a Pedro Almodóvar que el momento actual del cine no es realmente bueno, y que los que creamos tenemos que pensar de una manera positiva, y seguir haciéndo películas, pensar que la cartelera está maravillosa aunque sea mentira, y creer que la próxima película va a ser recibida por todo el mundo de una manera brutal». Hay historias que contar, reflexiona el realizador, dos veces nominado al Goya, en las categorías de mejor dirección novel ('Más que amor, frenesí') y mejor canción original ('L'as tu vue?', compuesta junto con Juan Bardem en 2013). «También hay mucho talento en España, y todavía queda mucho por decir y por hacer en el cine», insiste.

Con La Estación de Beniaján ya había colaborado en talleres audiovisuales, «siempre con un trasfondo social». De hecho, en esta ocasión, en el curso intensivo de tres días que dará a actores (inscripciones abiertas en crees@cepaim.org), todas las escenas abordarán la gestión de la diversidad a partir de sus películas. «Yo soy un loco de la dirección de actores, a mí me encanta trabajar con ellos, y creo que puede aportar mucho esa experiencia, por eso hemos enfocado este curso a actores y actrices de Murcia, porque hay un talento enorme aquí, y como yo soy de la tierra me apetece acercarme a ellos. Es verdad que hay aquí una escuela de interpretación, una asociación como la Unión de Actores... y veo que aquí está todo volcado al teatro, pero la interpretación de cine es diferente, y por eso voy a contribuir a acercarles a la cámara». Sigue pensando que la Región tiene un potencial extraordinario para atraer rodajes, «porque tiene de todo, y una luz y un tiempo espectacular, como pocos en el mundo, y creo que se hacen pocos rodajes aquí y hay que incentivar eso, porque ese potencial tiene que ser conocido también fuera».

«Después de 'Sobreviviré' ha llovido mucho, y hemos llorado mucho también»

«Tengo ojo para elegir a actores, sobre todo a actrices, que luego han seguido sus carreras, como Natalia de Molina, que tiene talento a flor de piel»

«Aquí en Murcia siempre me tratan muy bien; la pena es que no se ruede más»

Aunque su vida transcurre entre actores, reconoce a 'La Verdad' que nunca llegó a pensar en interpretar un papel en una obra teatral, cinematográfica, radiofónica o televisiva, si bien sí recibió clases de interpretación «para entenderlos y poder dirigirlos, para sentirme parte de ellos, y entender cómo hablan y se mueven».

El director de 'Atómica' lamenta que cada vez haya menos lugares para la exhibición de películas, y se alegra de que, sin embargo, cada vez haya más ciclos de cine en España. «Porque si se cierran salas, lo que está claro es que no se puede ver el cine tal y como se concibe, en esos 'palacios de los sueños', y eso sí es una pena. Yo recuerdo la maravillosa acogida que me dieron en los cines ZigZag [cerraron en 2013 para dar paso a un gimnasio] cuando fui con Carmen Maura por la película 'Entre vivir y soñar'. Lo recuerdo con mucho cariño, como cada uno de los estrenos de mis películas en Murcia, desde 'Más que amor, frenesí', que fui con Bibiana Fernández, y 'Atómica' con Cayetana Guillén Cuervo y María Esteve. Aquí siempre me tratan muy bien, y nos ponen hasta arriba de comer, cosa que es fenomenal. La pena es que no se ruede más en Murcia, porque eso supondría darle trabajo al talento local». Aunque su nuevo largo no se localiza en la Región, Albacete dice que le encantaría desarrollar aquí otros proyectos.

«Tanto tiempo calladas»

Natalia de Molina fue una de las actrices con las que ha rodado el murciano en su carrera, antes de saltar al estrellato y ser reconocida con dos premios Goya como mejor actriz revelación ('Vivir es fácil con los ojos cerrados', 2013) y como mejor interpretación femenina protagonista ('Techo y comida', 2015). «Tengo ojo para elegir a actores, sobre todo actrices jóvenes, que luego han seguido con sus carreras. Trabajar con Natalia de Molina fue maravilloso, porque tiene el talento a flor de piel. Y también estoy contento de haber hecho una película con Mario Casas, que está demostrando que es un muy buen actor. Y Carmen Maura y Emma Suárez son de esas actrices de las que puedes aprender muchísimo, porque lo saben todo de cine. En mis películas siempre tienen mucha importancia las mujeres, porque son películas sobre mujeres, y en este momento es importante darles la voz a estas mujeres que tienen tanto que decir y que han estado tanto tiempo calladas».

El curso que impartirá en Murcia, gracias a la Fundación Cepaim, consta de clases prácticas ante la cámara. «Yo no soy profesor, sino un director, que se va a encontrar con unos actores, y que vamos a hacer secuencias con ellos para que aprendan a través de ese trabajo cómo es el trabajo que hacemos en cine, con un equipo de cámara, de iluminación y de sonido. Vamos a jugar a hacer cine, porque al fin y al cabo, los actores tienen que seguir siendo esos niños que juegan todo el tiempo». De Alfonso Albacete contó Carmen Maura tras el rodaje de 'Entre vivir y soñar', que se había reído bastante, que era un tipo ante el que «a veces me daba un poco de corte su mirada de admiración». Así es. No esconde el cineasta que es fan de muchos de sus protagonistas.