Eva Yerbabuena: «A mí, ser ama de casa me encanta»

Eva Yerbabuena, en una imagen de 'Apariencias', que hoy presenta en Murcia./
Eva Yerbabuena, en una imagen de 'Apariencias', que hoy presenta en Murcia.

La premiada bailaora y coreógrafa, cuyos aplaudidos espectáculos no rehuyen el riesgo, llega hoy al Teatro Circo Murcia (TCM) con 'Apariencias'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

No solo el mundo flamenco admira a Eva Yerbabuena (Granada, 1970), a quien en 1998 la mismísima y todopoderosa coreógrafa de danza contemporánea Pina Bausch llamó para participar, como artista invitada, en la celebración del XXV aniversario de su compañía. La andaluza compartió cartel con Mikhail Barysshnikov y dejó a España por las nubes, precisamente ella que no quiere, y más desde que fue madre, elevar los pies ni un milímetro del suelo. En posesión de numerosos galardones, incluido por supuesto el Premio Nacional de Danza [en 2001], que reconocen tanto la altísima calidad de sus espectáculos como su talento como bailaora a la que le gusta asomarse al abismo, a estas alturas de su vida lo que quiere la artista «es no dejar de mejorar día a día, y no solo en lo artístico, sino sobre todo en lo personal. Ni en una cosa ni en otra quiero olvidarme de mis raíces». Con 'Apariencias', espectáculo por el que recibió este año el Premio Max a la Mejor intérprete femenina de danza, hoy se subirá al escenario del Teatro Circo Murcia (TCM), acompañada por músicos y bailarines, como ella dice, «de los que te garantizan el éxito». «Incluida», destaca durante la entrevista, «la murciana Maise Márquez. Yo procuro rodearme de gente mejor que yo».

Tome nota

Espectáculo.
'Apariencias'. Danza.
Compañía.
Compañía de Eva Yerbabuena. Bailarines Cristian Lozano, Mariano Bernal, Fernando Jiménez, Ángel Fariña y Maise Márquez.
Dónde y cuándo.
Teatro Circo Murcia (TCM), hoy a las 21.00 horas. 12, 15 y 18 E.

-Como artista, ¿qué anhela?

-Hay personas que en el arte crean tendencia, y otras que simplemente se dejan influenciar, y a mí me gustaría estar en el primer grupo. Quiero ser aceptada y entendida, pero sobre todo quiero ser sentida. Se trata de compartir con el público lo que siento, y de que todos, de algún modo, nos dejemos llevar por sentimientos nobles y por la belleza de la vida. Tengo la impresión de que hay demasiada agresividad en el ambiente, de que se está perdiendo el respeto a los demás...; todo eso me preocupa mucho. Tanta intolerancia y tantos insultos, sobre todo en las redes sociales, me alarma. Estamos ya como anestesiados, nos da igual que a los demás les vaya de pena mientras a nosotros nos vaya bien.

«Parece que vivimos en un plató gigante, creyéndonos libres cuando no lo somos, siguiendo las tendencias de la moda sin cuestionarnos nada»

-¿Usted se acepta como es?

-No me resulta fácil, yo también tengo comportamientos de los que no me siento orgullosa. Soy muy crítica conmigo misma, no me conformo nunca, cada vez soy más curiosa y perfeccionista, y eso implica que te pases muchas noches sin dormir, dándole vueltas a todo. Me quiero superar siempre, cada nuevo día estoy empezando. No me dejo nunca en paz, y eso es lo que Eva María Garrido le reprocha a Eva Yerbabuena; soy muy pesada conmigo misma, sí, aunque, por otro lado, ahora tengo más claro que nunca que lo que quiero es disfrutar con el baile y con todo lo que hago. Menos sufrimiento y más disfrutar [risas].

-¿Qué tiene siempre en cuenta?

-Trato de ponerme en la piel de los demás, de no juzgar a nadie a la ligera y de no perder ese equilibrio emocional tan necesario para vivir en paz; ese equilibro se puede perder en un segundo.

-¿Qué le gusta de usted?

-Soy agradecida, reconozco la labor de los demás, sobre todo la de quienes nos han allanado el camino, y no me olvido jamás de todos los que en algún momento de mi vida me han tendido su mano.

-¿A qué le da mucho valor?

-En el flamenco, que considero algo grandioso, soy punto de mira de mucha gente joven, y eso para mí es muy importante. Tener hoy una empresa privada, tu propia compañía, te cuesta la vida; no merecería la pena si no creyese tanto en lo que hago y entregase mi alma.

-¿Qué sigue siendo?

-Muy tímida todavía. Ir superando poco a poco la timidez me ha costado una barbaridad. Todavía hoy, tener que acercarme a alguien que no conozco... ¡uff, me cuesta! A veces sé que me confunden con una estúpida o que dicen: '¡Va de diva'!, pero qué va, de estúpida y de diva nada de nada. [Risas]

-¿Qué le encanta hacer, además de bailar?

-A mí, ser ama de casa es algo que me encanta. Me gusta el orden, la limpieza... Una de las cosas que yo reivindico es que la labor de un ama de casa, que no tiene horario, que empieza cuando se levanta y acaba cuando se acuesta, debería estar reconocida por el Estado. Un ama de casa tendría que tener su paga y sus derechos. Jamás se ha tenido en consideración este trabajo, y eso me parece muy injusto.

-¿Claro qué tiene?

-Que la verdadera libertad está en tu imaginación, de la que solo tú eres dueño y en la que no puede entrar nadie. Y que es una maravilla que el hombre y la mujer seamos tan diferentes.

-¿Qué es una realidad?

-Para mí, que tal y como pasaba en 'El show de Truman' (1998), que me marcó mucho cuando la vi de niña, es cierto que nos manipulan por todos lados, que nos manejan para que consumamos unas cosas u otras, que nos empujan a ver esto o lo otro; es verdad que parece que vivimos en un plató gigante, creyéndonos libres cuando no lo somos, siguiendo las tendencias de la moda sin cuestionarnos nada.

Eva Yerbabuena es consciente de que «toda esa inocencia tan maravillosa de la infancia se va dejando en el camino». Si bien ella se empeña «en no perderla toda, igual que no renuncio a confiar en los demás, aunque me haya llevado muchos palos. Para mí sería insoportable estar rodeada de gente de la que desconfías».

-¿De los palos aprende?

-No mucho. Yo suelo decir, después de una decepción, ¡ya no me vuelve a pasar más! Pero vuelvo a caer en lo mismo. He nacido con la condición de persona confiada. He sido traicionada, pero me olvido enseguida de los recuerdos feos y me empeño en no ser rencorosa.

Familia

-¿Apasionada?

-A veces, demasiado. En general, amo la vida y a mí me parece que eso implica ser apasionado.

Para Eva Yerbabuena, que se siente libre «solo en algunos momentos, muchos de los cuales tienen lugar en el escenario», lo más importante es «mi familia. Sonará como suene, pero es una gran verdad que lo más importante es la familia y tener salud». Y bien de salud y con el apoyo y el cariño de su gente, huye del «escándalo, de los ruidos, de los chismes y de una fama que te deje sin intimidad».

La bailaora y coreógrafa, cuyo nuevo espectáculo se titula 'Cuentos de azúcar' y está inspirado en las músicas populares de la isla japonesa Amami Ōshima, aparece sin pelo al inicio de 'Apariencias'. Sobrecoge. Se ríe cuando recuerda lo que le pasó con su familia cuando estrenó este montaje: «Ni mi propia familia me reconoció. Tras la representación, me dijeron: '¡Nos ha encantado la bailaora del principio!'. Y yo: 'Pero, cariños míos, ¡si era yo!'. Como verá usted, está claro que las apariencias engañan. Por eso, yo nunca, desde bien jovencita, he estado muy de acuerdo con eso de 'dime con quién andas y te diré quién eres'».

 

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