Una de bigotes

Expositor de mariscos y otros productos frescos de Neptuno. / juan carlos caval / agm
Expositor de mariscos y otros productos frescos de Neptuno. / juan carlos caval / agm

El cocedero de marisco Neptuno se instala en el centro de ocio Zig Zag ampliando la oferta gastronómica de comida rápida del centro de ocio

SERGIO GALLEGO

El camarero del cocedero de marisco Neptuno me ofrece una caña bien fría antes de darme tiempo a decir buenos días. Las escaleras que dan a la primera planta del centro de ocio Zig Zag, donde se encuentra el restaurante, ni son empinadas ni abundantes, pero al mediodía, a treinta y pico grados y tras haber llegado con quince minutos de caminata en las espaldas, al abrirse las puertas automáticas de la marisquería y recibir el primer golpe de fresco, mi cara pide a gritos algo que me refresque por dentro. El nivel de este camarero se mantiene en el notable alto durante todo el servicio, tanto en el traslado de platos, los tiempos, la respetuosa distancia con la que me atiende y por la información que me aporta sobre los procesos de elaboración de los platos y de la frescura de los productos de la vitrina. «Todo es fresco y todo lo elaboramos aquí», me indica.

Las mesas de la terraza son apetecibles para una velada nocturna; aire fresco, una buena temperatura de la noche murciana y tener a los niños entretenidos en los espacios libres del centro de ocio a cambio de que alguna bocanada de humo -de tabaco- te golpee de vez en cuando gracias a la política de humos vigente. O si no, puedes pasar dentro. Hay pocas mesas, por lo que es aconsejable reservar con cierto tiempo.

NEPTUNO MURCIA

Dónde
Centro Comercial Zig Zag (Juan Carlos I)
Precio
Unos 40 euros
Horario
De lunes a domingo, comidas y cenas
Teléfono
868 210 653

Yo visito el cocedero un martes, dato que entiendo que es importante para medir la calidad de un restaurante de este tipo, ya que un sábado al mediodía es más probable que un producto tan delicado como el marisco sea más fresco y que el servicio vaya un poco más liado de lo que se encuentra un día entre semana. Efectivamente, si las cigalas cocidas me parecen frescas, jugosas y muy recomendables, las quisquillas las encuentro secas y con una exposición a la vitrina de un par de días por lo menos -no me las como y no me las cobran-. Las cigalas son de tamaño mediano, pero todas las que me sirven con los deliciosos corales anaranjados -a 90 euros el kilo de la mayoría del marisco-. Imagino que a estas alturas de la película no hace falta decir que en cualquier especie animal, las hembras son siempre las más preciadas, excepto en la gamba roja, que se prefiere el gambón por su calibre.

Precisamente, la gamba roja que me ofrecen hecha a la plancha es mediana. Siendo fresca, la cabeza no queda todo los rellena que me gustaría para absorber los jugos del interior en el que sin duda es uno de los sabores más potentes y ricos que nos ofrece la naturaleza sin apenas manipulación.

Para empezar, el local dispone de tres ensaladillas: rusa, de marisco y la denominada Neptuno: una base de mahonesa con atún, maíz, palitos de surimi y un persistente toque de puerro que no está nada mal. Además, el local dispone de croquetas de sepia, de pollo y de jamón, tigres caseros, pulpo roquero, almejas de carril, cañaíllas, letones, pescado fresco según mercado -yo veo en la vitrina unos espectaculares salmonetes-, hueva y mojama y arroces marineros de todo tipo a unos 12 euros por cabeza el plato.

La freidora está bien cogida en la cocina. Unos buenos boquerones y una hueva de merluza dan buena cuenta de ello. El punto de la croqueta de gamba con un rebozado de fideos finos -el primero que yo vi fue en El Pasaje de Zabalburu- también es correcto, aunque la masa resulta demasiado densa y compacta y el sabor muy liviano. Bastante mejorable.

Termino con una tarta de queso demasiado compactada que difiere demasiado de la textura que uno espera y busca de este dulce, síntoma de que la cocina es casera aunque se haya pasado con los sobres de cuajada.

En definitiva, Zig Zag abre el abanico gastronómico a sus clientes con un cocedero de marisco que, aunque puede mejorar en algunos aspectos, por su servicio de camareros y la relación entre producto y precio bien merece una visita.

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