Vencedores y vencidos unidos por el fuego

Nova Carthago Spartaria, con bengalas en las manos, a su paso por la calle Puerta de Murcia, abarrotada de público. / Pablo Sánchez / agm
Nova Carthago Spartaria, con bengalas en las manos, a su paso por la calle Puerta de Murcia, abarrotada de público. / Pablo Sánchez / agm

Cuatro mil personas escenifican en tres horas y media la historia de dos pueblos en un desfile rápido y vistoso

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Tras la despiadada batalla del día anterior, ya sin distinción entre vencedores y vencidos, tropas y legiones, carthagineses y romanos, escenificaron ayer en la calle la unión de aquellos que un día fueron los líderes del Mare Nostrum. Con el fuego como protagonista en gran parte de un desfile vistoso, entretenido y rápido, los cerca de cuatro mil participantes mostraron a los centenares de espectadores que abarrotaban cada calle, plaza y esquina del recorrido sus mejores atuendos, armas y atrezos. La temperatura cálida que reinó durante toda la tarde noche en la ciudad ayudó a un mayor lucimiento y a que el público disfrutara de un espectáculo que duró poco más de tres horas y media.

Los saltimbanquis y acróbatas, las carrozas del Pueblo de Carthago, los repartidores de licores y vino de los Magistrados de Roma y la puesta en escena de Guerreros de Uxama, ayudados por festeros numantinos, abrieron un cortejo encabezado por el grupo invitado, en este caso una representación de las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo.

Sorprendieron las bailarinas del Club Rítmica Cartagena, que precedían a la Caballería Lusitana, que arrancó los aplausos del público con sus gritos, al igual que los Honderos Baleares. Ellos, seguidos de su numerosa cantera, también repartieron buen 'caldo' del Campo de Cartagena. Después desfilaron Ara Pacis, tropas de Baal Hammon y Tropas de Asdrúbal, que se llevaron sendas ovaciones cuando encaraban la Alameda de San Antón.

Un 'speaker' para animar

El desfile, que comenzó a las siete en punto de la tarde en la Plaza del Ayuntamiento, acabó en el campamento de Benipila pasadas las diez y media de la noche. Sirvieron las explicaciones del 'speaker' situado junto en la tribuna presidencial, en la calle Puerta de Murcia, para que el público conociera detalles de cada grupo, sobre todo a los muchos turistas y visitantes que se agolpaban, cámara de fotos y móvil en mano, sobre el desfile para inmortalizar el paso de los pueblos. En algunos momentos, el sonido del locutor se distorsionó y fue absorbido por las bandas de música y grupos de tambores, entre ellos los Quillo, muy aplaudidos.

El público vibró y disfrutó mucho, pese a los continuos cortes que hubo a lo largo del recorrido. Llamó la atención, también las tiendas abiertas durante gran parte del paso del cortejo histórico, pese al jolgorio y la fiesta que había en la calle.

Se escucharon palmas al paso de las Amazonas de Capadocia o de la Legio Vernácula, cuando pasaban por la grada instalada en Puerta de Murcia. Allí, numerosos concejales vieron el espectáculo. Entre ellos el primer teniente de alcalde, Juan Pedro Torralba, que actuó de primera autoridad al estar ausente la alcaldesa, Ana Belén Castejón.

Vítores a los generales

Los más vitoreados fueron el general Aníbal (Adolfo Sánchez) -iba sobre una nueva plataforma muy vistosa- y la princesa Himilce (Sara Reñasco) a su paso por la Calle Mayor, Plaza del Icue o Calle del Carmen. También lo fueron Escisión (Husaí de León) e Emilia Paula (Pilar García). Estos cuatro personajes lucieron sus galas sobre las carrozas más suntuosas y engalanadas, no en vano son lo cuatro personajes más importantes de las fiestas.

Fue de destacar la importancia que se le dio a los personajes infantiles, sobre todo los de Escipión y Aníbal. Ambos iban sobre plataformas, escoltados por dos grupos de tamborileros juveniles. Ellos también lograron, con su gracia y saber desfilar, el aplauso del público en varios puntos del recorrido. La presencia de numerosos niños, algunos de ellos incluso en carricoches, en el pasacalles sobresalió

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