«Antes solo nos divertíamos; ahora tenemos el deber de divertir a otros»

Husaí de León y Salvador, con la vestimenta romana. / pablo sánchez / agm
Husaí de León y Salvador, con la vestimenta romana. / pablo sánchez / agm

Husaí de León y Salvador, general Escipión

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

A Husaí de León y Salvador (Tenerife, 1979), le acompañan un nombre y unos apellidos propios de algún héroe mitológico, en su cometido de encarnar al general romano Publio Cornelio Escipión. Se trata de un personaje histórico con mucho de legendario, y que es básico en las Fiestas de Carthagineses y Romanos.

-Este es su segundo año. Ya se sabe el papel, ¿no?

- Desde luego. Este es el segundo y último año y saberme el papel va a ser una de las cosas buenas. He visto cómo funciona todo y ya voy sobre seguro. En el estreno estás tan nervioso, por la responsabilidad y por no cometer errores, no disfrutas de la participación en algo tan importante que reúne a tanta gente. Tienes que renunciar a algunas cosas.

- ¿A qué renunció en 2017?

-A estar más tiempo en el campamento. A disfrutar de aquí para allá. Varios días, cuando más animada estaba la cosa, me tuve que ir a repasar los textos de los actos del día siguiente. Pronto vi que era mejor estar sereno y con la cabeza despejada.

-Pertenece a Adoradores de Venus y Dioses del Olimpo. ¿Lo hace conn algún cargo importante?

- No lo he sido antes y ahora me resultaría imposible, porque la agenda de Escipión es muy absorbente, sobre todo de unos años a esta parte. Con la Declaración de Interés Turístico Internacional de las Fiestas, esto no es ninguna broma. No se diferencia mucho de tener un segundo trabajo sin remunerar, por el nivel de compromiso y de dedicación que exige.

- ¿Hay alguna novedad importante en su grupo este 2018?

- Estrenamos fondo en el campamento, con unos frescos de aire muy romano. E incorporamos a 16 novatos, lo cual está muy bien para asegurar el relevo. También estrenamos traje de guerrero en la batalla, más fiel al original. Parece casi griego. Este pueblo estaba asentado en una colonia griega.

- Los festeros siempre miran al cielo con temor, cuando llegan las celebraciones de septiembre.

- Las previsiones meteorológicas no suelen ser buenas. Este año hace mucho calor, pese a que hemos pasado la mitad de septiembre. Eso concentra el riesgo de 'gota fría'.

- Usted presidió la cena del Estado Mayor Romano hace unos días. ¿Cómo encontró de ánimos a las legiones?

- Con muchas ganas de fiesta. Fue un llenazo completo. Esperábamos a 150 comensales y nos juntamos 200. Los ánimos están a flor de piel y las caras se iluminan con un brillo que transmite ese «¡venga que ya llegamos!, ¡que ya falta muy poco!». La gente está metidísima y eso se va a notar en los díez días.

- Parece que cada año se lo toman ustedes más en serio. Los festeros más viejos dicen que antes todo era más espontáneo.

- Yo llevo trece metido, la mitad de la historia de Carthagineses y Romanos, y puedo decirle que he vivido esa evolución. La batalla, por ejemplo, apenas tenía unas líneas de guion antes. Lo demás se organizaba sobre la marcha. Ahora se cuida todo al milímetro, para que cuadre con los efectos especiales y de sonido. Se nos exige un trabajo muy serio. Antes destacaba la fiesta y la diversión de los festeros. Ahora tenemos el deber de que mucha gente más se divierta, de que todos los que vienen a ver las fiestas se integren. Eso te divierte porque te realiza, pero también es una gran responsabilidad.

- Dicen que dentro de poco no tendrá que afrontarla solo. Usted no solo está casado con Emilia Paula en la vida real, sino que también espera un hijo con ella ¿verdad?

- Será una romana. El embarazo ha alcanzado el séptimo mes y eso se nota. De hecho, le diré que incluso ha habido que cambiar algún texto en los actos cuando hablamos de los «hijos que vendrán». Con ese 'bombo' no resultaba creíble, así que este año decimos «los hijos que vienen»' y la gente puede ver que uno va a llegar bien pronto.

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