La diosa une a 200 mujeres y conjura la lluvia

Ovación del público a la entrada de Himilce en el Oráculo, en el Parque Torres. / j. m. rodríguez / agm
Ovación del público a la entrada de Himilce en el Oráculo, en el Parque Torres. / j. m. rodríguez / agm

El Oráculo de Tanit regresa al auditorio del Parque Torres con el aforo completo

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El Oráculo de Tanit supuso ayer, más que nunca, un toque de atención sobre la importancia que las Fiestas de Carthagineses y Romanos dan al papel de las mujeres. Doscientas festeras participaron, como actrices y como figurantes, en la representación de la revelación de la diosa a la princesa Himilce sobre el negro futuro que aguarda a su esposo, el general Aníbal, que será derrotado por Roma. En su regreso al auditorio del Parque Torres, quince años después de su última representación allí, la readaptación de la revelación a la deidad íbera confirmó los negros presagios sobre el canciller carthaginés, pero se libró de la amenaza de lluvia. Fuera o no por acción de Tanit, la predicción de chubascos dada a conocer por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), para toda la jornada, quedó aplazada 24 horas.

La precipitaciones previstas quedaron solo en un mal presagio para el espectáculo, que ganó en fuerza en el escenario al que volvió tras 15 años

Media hora antes del inicio del Oráculo, los espectadores más tempraneros pudieron disfrutar de la Noche de Asteria, un entremés organizado también por el Consejo Carthaginés, en el Parque Cornisa, que se asoma al Teatro Romano junto a la Catedral Vieja. Los protagonistas fueron un grupo de druidas pertenecientes a una docena de tropas. Cada uno de ellos hizo su propia invocación a los dioses y pronunció sus conjuros contra los malos augurios.

Tras este aperitivo de unos 30 minutos, la acción se trasladó al interior del recinto. Lo primero fue la imposición a Félix Vivancos, dirigente histórico de la tropa V Colinas, de todos los honores como Hannón el Navegante. Por su parte, Noelia Ferez, de Caballeros e Isis de Carthago, y María Gloria Caballero, que se ha convertido en una actriz veterana en las representaciones de las Fiestas, fueron nombradas, al alimón, grandes damas de Carthago. Los prolegómenos se extendieron algo más de lo previsto e hicieron que el inicio del Oráculo de Tanit se retrasara unos minutos. Fue tiempo más que suficiente para que los espectadores más tardones ocuparan las últimas butacas disponibles. Así, el lleno fue completo.

Como en un templo

La fisonomía del auditorio del Parque Torres permitió escenificar mejor la representación como si fuera en un templo. El escenario desmontable del puerto ha sido descartado porque responde mucho peor a las particularidades del texto escrito por Rosa Juaneda y que fue modificado en algunos aspectos cuando se dejó de hacer en el Parque Torres.

Tras un primer acto en el que el sacerdote del templo de Tanit recibió las peticiones de un anciano y de un guerrero a la diosa Tanit, Himilce reveló, un año más, el contenido de un sueño en el que presagia la muerte de Aníbal durante su campaña contra los romanos. Presa del nerviosismo, recurrió a la deidad, que le confirmó sus peores temores.

A diferencia de lo que pasaba en el puerto, donde la entrada de la princesa íbera tenía lugar sobre alguna plataforma móvil, este año el director de escena, José Ros, recuperó su bajada por las escalinatas, por su propio pie y acompañada de un numerosísimo séquito femenino. La iluminación del castillo árabe proporcionó una bella estampa a los espectadores.

Fue una de las imágenes que quedaron en la retina de muchos asistentes, junto al tramo final con el escenario lleno de mujeres, tras la revelación de Tanit y como colofón al filo de las once de la noche.

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