Los carthagineses desafían a la historia ganando la regata de la batalla marítima

Un grupo de espectadores, viendo la regata femenina de la batalla marítima. / p. s. / agm
Un grupo de espectadores, viendo la regata femenina de la batalla marítima. / p. s. / agm

Los romanos rompieron el timón, algo que facilitó la victoria de los púnicos, que como marca la tradición se dieron un chapuzón

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

La historia está escrita y no hay quien pueda cambiarla dos mil años más tarde. Pero a veces, los perdedores aprovechan la ocasión para tomarse la revancha. Eso es lo que le ocurrió ayer al bando carthaginés, que lleva algunos años doblegando al romano en la batalla marítima que cada viernes festivo dirimen en aguas del puerto. Las embarcaciones de Aníbal, pintadas de azul, vencieron tanto en categoría masculina como en femenina, en una jornada que fue seguida por decenas de personas, muchos de ellos turistas, desde el cantil del puerto.

El acto comenzó con un cuarto de hora de retraso. A las once de la mañana fue la primera regata, la de la categoría masculina. En ella, el triunfo estuvo empañado por la rotura del timón de la embarcación romana. Eso les dio ventaja. En este caso tuvieron que dar cuatro vueltas al circuito, cuya salida estaba establecida en el muelle del antiguo Real Club de Regatas. En total fueron 2.000 metros de esfuerzo, cuya recompensa se vio después en la entrega de premios.

La segunda dio comienzo sobre las once y media. En el desafío de las mujeres, la victoria fue rotunda, una vez que acabaron sus mil metros de distancia. Vestidas con camisetas verdes asestaron un duro revés a sus contrincantes, de amarillo. Fue la edición número 27 y se celebró un sol radiante que hizo muy agradable la estancia en el puerto. Algunos remeros aprovecharon la ocasión para zambullirse en las aguas de la dársena, tras dejar sus barcos. Consiste en una competición en las modalidades masculina y femenina, con faluchos de 8 remeros y un patrón.