Andros logra su deseada libertad en el Circo Romano

Tres gladiadores sobre bigas, durante un momento de una carrera del Circo Romano. / P. S. / AGM
Tres gladiadores sobre bigas, durante un momento de una carrera del Circo Romano. / P. S. / AGM

Dos mil personas vibran con las carreras de bigas y las luchas de seis gladiadores, en un acto muy aplaudido

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Andros el 'Macedonio' se postró ante el ferviente público sabedor de que había conseguido la libertad. Con el puño lleno de arena se incorporó, abrió los brazos y bajó la cabeza en señal de agradecimiento. Lo había conseguido. Le costó sangre y sudor, pero había sobrevivido a una lucha sin cuartel en la que solo podía ganar uno de los seis gladiadores que ayer se enfrentaron en el coso romano. Él y sus otros cinco valerosos compañeros supieron hacer vibran a las más de 1.500 personas que llenaron la plaza de toros portátil instalada junto al Eroski, en uno de los últimos grandes actos de las Fiestas de Carthagineses y Romanos: el Gran Circo.

Los aplausos, las arengas, los gritos y los vivas resonaron durante casi la hora y media que duró el espectáculo, recuperado tras un año de paréntesis. Los juegos, las carreras de bigas (carros de caballos), los enfrentamientos entre los luchadores, los saltos a caballo por un aro de fuego, la pericia de los jinetes con el lanzamiento de picas y, sobre todo, la puesta en escena de la treintena de actores, gustó a un público que participó activamente. Tanto que en algunos tramos del espectáculo fueron los verdaderos protagonistas. Los entreactos fueron amenizados por bailarinas y acróbatas.

La actuación la abrió la entrega a los Dioses del cuerpo inerte de la reina Amazona, Pentesilea, que prendido supuso una ofrenda. Tras ella la diosa Ceres, de la Legión de Escipión y sus ayudantas entregaron a los espectadores pan (mini bocadillos de crema de cacao) y después comenzó el circo.

Los enfrentamientos entre los luchadores y los saltos por un aro de fuego, lo más aclamado

Al galope de espuela

Tras ellos fueron saliendo al ruedo Tricítides el 'Macedonio', Crasso el 'Lusitano', Andros el 'Macedonio», Apolo, Arón el 'Germano' y Bigus el 'Hispano'. En parejas formaron los equipos blanco, rojo y azul. A cada uno de ellos se les asignó una parte del graderío.

Primero jugaron al juego del pañuelo y después a cortar sandías y repollos, que debían partir en rodajas a lomos de sus corceles. Por último, más difícil todavía, se enfrentaron al reto de pasar a través de un aro de fuego con sus monturas, pero solo dos lo lograron. En este caso ganó el equipo azul.

En varios lances de estos juegos, el gladiador Bigus el 'Hispano' llegó a subir hasta en dos ocasiones a la grada. Una a la blanca, donde se estuvo peleando con unos de sus contrincante perteneciente a ese mismo color. Después, su unió a los suyos para arengarles.

Las arengas, los gritos y los vivas resonaron durante casi una hora y media

Las carreras de carros fue lo más aplaudido. El polvo inundó la plaza. La habilidad de los conductores, la rapidez de los caballos y los golpes fortuitos e intencionados de cada contendiente a sus rivales hicieron que resultara muy entretenida. Ganó el equipo compuesto por Tricítides y Crassus.

El último asalto dirimió las diferencias de los seis gladiadores. Primero Arón mató a Apolo, luego, Bigus a Crasso y después, Andros a Tricítides. Los tres que quedaron se volvieron a enfrentar, pero solo quedó uno, que consiguió la libertad y la gloria del Circo Romano.

El público en pie lo ovacionó y pidió más. Cuando la noche ya caía, el presentador dio cabida en el ruedo a todos los personajes y despidió el acto instando a los organizadores a dentro de dos año, o quién sabe, para el treinta aniversario de las Fiestas que se celebra el año que viene.

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