https://static.laverdad.es/www/menu/img/aquihayciencia-desktop.jpg

Sobre el bisfenol A, tiques y calcetines

Sobre el bisfenol A, tiques y calcetines

El compuesto químico, que se utiliza desde hace años para la fabricación de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas, hizo saltar las alarmas recientemente en dos artículos

JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS

En el campo de la ciencia hay temas que, cada cierto tiempo, se ponen de moda. Uno de ellos es el famoso bisfenol A, uno de los compuestos más polémicos de los últimos años. Hace unos meses nos despertamos con este titular: «Los tiques de la compra en los que se borra la tinta contienen sustancias como el bisfenol A que provocan cáncer e infertilidad». Como se imaginarán se dispararon todas las alarmas. Rápidamente las principales agencias oficiales tranquilizaron a la población. Cuando parecía que todo volvía a la normalidad otro titular nos hizo echarnos las manos a la cabeza: «El 90% de los calcetines para bebés tienen restos tóxicos de bisfenol A y parabenos. Estas sustancias son disruptores endocrinos que pueden provocar enfermedades graves en niños y adultos». Así que antes de que alguien decida quemar todos los calcetines de sus hijos, he decidido escribir sobre el demonizado bisfenol A.

El bisfenol A es un producto químico que se utiliza desde hace muchos años como componente para la fabricación de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas. El policarbonato es un tipo de plástico rígido transparente que se usa tanto para hacer envases de alimentos como otros muchos objetos no relacionados con la alimentación con los que día a día estamos en contacto, como pueden ser los CD o DVD, cristales de gafas, faros de coches, cajones de frigoríficos, juguetes, etc. Por otra parte, las resinas epoxi-fenólicas se utilizan en recubrimientos y revestimientos de conservas y envases de alimentos. La dieta es la principal fuente de exposición del bisfenol A en todos los grupos de la población y rangos de edad, suponiendo el 78%-99% del global. Detrás vendrían el papel térmico, con el 7%-15% en todos los grupos de población de más de 3 años de edad, y el polvo, con el 2,1% en niños menores de 3 años.

¿Por qué el bisfenol A es una sustancia tan conflictiva? A este compuesto se le ha relacionado con algunos tipos de cánceres o con la obesidad. Pero de lo que realmente algunos le acusan es de tener una alta capacidad estrogénica, es decir, de reproducir las propiedades de ciertas hormonas. Debido a la fuerte polémica existente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó en 2015 una reevaluación completa del riesgo de bisfenol A, incluyendo toda la investigación realizada sobre un gran número de estudios toxicológicos recopilados.

Como resultado, la EFSA concluyó que este compuesto probablemente podía causar efectos adversos en el riñón y el hígado, así como efectos en las glándulas mamarias de roedores. También se concluyó que, aunque no era probable que el bisfenol A pudiera tener efectos adversos en el sistema reproductivo, nervioso, inmunológico, metabólico y cardiovascular, ni en el desarrollo de cáncer, tampoco podía descartarse definitivamente su relación.

Entonces... ¿debemos preocuparnos por el bisfenol A? En absoluto. Hace casi 500 años, el médico y químico suizo Paracelso expresó el principio básico de la toxicología: «Todo es veneno y nada es veneno, solo la dosis hace el veneno». Pues bien, la conclusión general que EFSA reflejó sobre bisfenol A en dicho informe es que no plantea ningún riesgo para la salud humana. Los niveles de exposición calculados se encuentran muy por debajo (de 3 a 5 veces) de la ingesta diaria tolerable de 4 g/kg de peso corporal/día establecida desde ese momento para todos los grupos de edad y poblaciones sensibles, como embarazadas y ancianos. Los expertos de la EFSA también llegaron a la conclusión de que, aun considerando todas las posibles fuentes de exposición a bisfenol A (productos alimenticios, juguetes, polvo, cosméticos y papel térmico), no se superaría la ingesta diaria tolerable. Para una mayor tranquilidad, la FDA americana aclaró que, en el caso de ingestión, el bisfenol A es metabolizado inmediatamente por nuestro hígado para dar lugar a otra sustancia llamada glucurónido de bisfenol A... que ya no tiene actividad estrogénica alguna y, además, es eliminado casi completamente a través de la orina.

Entonces..., ¿qué pasa con los famosos tiques cancerígenos? En el artículo que disparó las alarmas los investigadores seleccionaron 112 muestras de papel térmico en comercios de Brasil, Francia y España. Posteriormente, analizaron su contenido en bisfenol A. Finalmente estudiaron la actividad hormonal de extractos obtenidos a partir de esos tiques. Como era de esperar, la gran mayoría de las facturas en papel térmico analizadas contenían bisfenol A y sus extractos poseían actividad como disruptores endocrinos. Pero en ninguna parte del estudio se demuestra que una persona, al entrar en contacto con ese papel térmico, tenga riesgo de cáncer, de infertilidad... ni de nada. Además, se han llevado a cabo varios estudios en los que se analiza la cantidad de bisfenol A que se transfiere a través de la piel de una persona, teniendo en cuenta factores como el tiempo de contacto con el tique o la humedad de las manos. La conclusión es clara: la dosis transferida es prácticamente insignificante. No hay nada de lo que preocuparse.

¿Y qué ocurre con el estudio de los famosos calcetines de los bebés? Que tampoco hay motivo de alarma. Al igual que en el caso de los tiques, ya se sabía que el bisfenol A estaría presente en casi todos los calcetines analizados, mostrando una actividad estrogénica nada preocupante. Pero lo mejor viene ahora. Los científicos reconocen que los análisis de bisfenol A se hicieron... ¡¡con los calcetines sin lavar!!! ¿Qué pasaría si los laváramos? El catedrático de Química-Física de la Universidad del País Vasco, Yanko Iruín, ha publicado un artículo en su recomendable blog, en el que analiza la cantidad de bisfenol A que habría en los dichosos calcetines si los laváramos. En su estudio tiene en cuenta la solubilidad del bisfenol A en agua pura y en agua con detergente, el volumen de agua que cabe en una lavadora 'standard' o la temperatura usada para lavar. La conclusión es contundente: si lavamos los calcetines, cosa que por la salud de los bebés deberíamos hacer nos importe o no el bisfenol A, se elimina la práctica totalidad de este compuesto en los calcetines. Nada más que decir, señoría.