Carmen Gauger: Pasión por la literatura en alemán

Traductora (Cartagena, 1937). Méritos: Premio Nacional a la Obra de un Traductor en 2018, concedido por el Ministerio de Cultura

Carmen Gauger. /
Carmen Gauger.
Manuel Madrid
MANUEL MADRID

Un buen puñado de títulos de la literatura escrita en alemán han pasado primero por las manos de Carmen Gauger antes de llegar a miles de lectores en español. La traductora de 'Cartas a Milena' de Kafka, o 'Un día del año', de Christa Wolf, o 'Quiero dar testimonio hasta el final', de Victor Kemplerer, ha saltado a la palestra mediática este año por la concesión de un galardón, el Premio Nacional a la Obra de un Traductor, la última convocatoria a la que tenía previsto presentarse tras tres intentos fallidos. Carmen Gauger, especialista en lenguas clásicas, catedrática de instituto en Alemania de Francés y Latín (tuvo que repetir la carrera porque no le homologaron el título español) y traductora literaria de alemán (en Alemania lleva más de cinco décadas; reside en Friburgo) es conocida en el mundo editorial por hacer bien las traducciones de los autores más complicados. Principalmente de autores germanos, aunque uno de los libros que más satisfacciones le han reportado es una traducción del francés, 'Memorias de Agripina', de Pierre Grimal. Sus introducciones en una decena de obras son muy apreciadas en el mundo académico; ella solo las considera «aportaciones interesantes». En una reciente entrevista mostraba, con la elocuencia de una aventurera intelectual en la que anida todo, o casi todo, lo que ha leído, su escepticismo de este mundo en el que ni la cultura es garantía de humanidad. «Afina el sentido estético, pero no el moral», porque, como indicaba, grandes nombres de la literatura, como Céline o Hamsun fueron nazis feroces. Para Carmen Gauger, la traducción supone «un enorme descanso»; a sus 81 años mantiene su actividad por puro placer. «Cuando estoy harta de todo, cierro la puerta y me pongo a traducir. Te hundes en un libro y no puedes pensar en otra cosa; durante esas horas me olvido del mundo». Su nombre es garantía de calidad. Alianza, Seix Barral, Galaxia Gutenberg, Anagrama o Pre-Textos, algunas de las editoriales para las que ha trabajado, nunca se atreverían a darle autores malos. Ella tampoco se prestaría. Uno de los últimos libros que ha traducido al español está escrito por su hijo Klaus, que narra, sin pseudónimos, su experiencia como enfermo de esquizofrenia para combatir el estigma.