Julio Navarro: Arqueología en vena

Arqueólogo y científico titular de Arqueología Islámica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (Murcia, 1956). Méritos: director de excavaciones en el Castillejo (Sitio histórico de Monteagudo)

Julio Navarro. /Vicente Vicéns / AGM
Julio Navarro. / Vicente Vicéns / AGM
Antonio Botías
ANTONIO BOTÍAS

Ya contaba el dramaturgo griego Esquilo, medio milenio antes de Cristo, que «la mayor parte de los hombres, falseando la verdad, prefieren parecer a ser». Y no son pocos quienes recuerdan esta frase, aunque jamás hayan oído hablar de Esquilo, al acordarse de Julio Navarro. Pero a la inversa. Porque el respetado arqueólogo es exactamente lo que parece y parece en igual medida lo que es: un apasionado de la historia, de principios firmes y bellos de los que jamás ha renunciado ante poder alguno, lo que no pocos quebraderos de cabeza le han costado en su extensa y nutrida vida académica. Julio Navarro Palazón nació en Murcia, en la remota calle Cadenas, en noviembre de 1956. Allí descubrió su inclinación por la arqueología, pues la ciudad, por aquellos años, andaba patas arriba con las obras de saneamiento. Ni imaginó que llegaría a convertirse en arqueólogo municipal. Ni que dirigiría la excavación de Las Claras o la de Medina Siyâsa y tantos otros proyectos que recuerdan los manuales científicos, como el Palacio Omeya de Amman (Jordania) y el Real Alcázar de Guadalajara.

Su trayectoria de éxitos lo convirtió en científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), doctor en Arqueología Islámica y coordinador de los trabajos del grupo de investigación Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de la Ciudad (LAAC), adscrito a la Escuela de Estudios Árabes de Granada, además de impartir clases de postgrado en la universidad de aquella ciudad. Su última ocupación ha sido la fortaleza nazarí de Salobreña y pronto comenzará a excavar en el palacio de El Partal Alto, en la Alhambra. Eso, sin contar los logros alcanzados en sus investigaciones en El Agdal de Marrakech, tan parecida al Castillejo, donde estos días ha vuelto a revolucionar Murcia con el descubrimiento de nuevas estructuras en la gran finca de recreo del Rey Lobo. De hecho, sus hallazgos han obligado al Ayuntamiento capitalino a ampliar la excavación más meses y a organizar visitas guiadas en grupos.

En esta urbe, Navarro fue director del Centro de Estudios Árabes y Arqueológicos Ibn Arabí. Y también fue profesor asociado de Arte Islámico en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia hasta 2001. Sería imposible citar sus publicaciones, conferencias y artículos en revistas de reconocido prestigio. La última de ellas, de la que es editor junto a Carmen Trillo San José acaba de salir de la imprenta y se titula 'Almunias. Las fincas de las élites en el Occidente islámico: poder, solar y producción'.

 

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