Irene Pardo: Excelencia juvenil

Doctoranda en Biología Molecular y Biotecnología (Cartagena, 1995). Méritos: Investigadora de la UMU que ha conseguido una beca de la AECC para innovar en el tratamiento del melanoma

Irene Pardo. /Nacho García / AGM
Irene Pardo. / Nacho García / AGM
Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

La excelencia juvenil suele ser poco visible en sociedad, por ese motivo y por la beca de investigación de la Asociación Española Contra el Cáncer que acaba de conseguir, la cartagenera Irene Pardo es una de las murcianas del año para 'La Verdad'. Graduada en Biotecnología y con un máster en Biología Molecular, hace un par de meses que ha iniciado, a sus veintidós años, su primer curso de doctorado. A pesar de que su carrera acaba de empezar y es todavía incierta, el nombre de Irene Pardo ya despunta en el sector de la investigación de la Región por su proyecto 'Hacia la medicina de precisión: El melanoma. Identificación de nuevos marcadores de pronóstico y desarrollo de nuevos fármacos'. Gracias a su enfoque innovador para la búsqueda de tratamientos que encaren este tipo de cáncer, la joven ha conseguido que la AECC financie, durante un periodo de tres años y con 20.000 euros anuales, su trabajo en el laboratorio. Una carrera de fondo en la investigación que realizará en la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia, con el grupo de Inmunidad, Inflamación y Cáncer que lidera el doctor Victoriano Mulero. Para llevar su investigación a cabo, Irene Pardo trabajará con peces cebra,«porque es una especie transparente en sus primeras fases de vida y eso nos permite visualizar en vivo el desarrollo del cáncer, algo que con ratones sería imposible y mucho más lento», explica. En ellos estudiará cómo es «la implicación de dos enzimas relacionadas con el estrés oxidativo y la inflamación, porque lo que queremos ver es cómo afecta eso al desarrollo y la progresión del melanoma», un tipo de cáncer que, según cuenta, ha sido muy poco estudiado hasta ahora. De momento, todavía no puede adelantar mucho más de su proyecto, aunque espera que sus hallazgos permitan el desarrollo de «tratamientos personalizados en pacientes que tengan esas enzimas afectadas». Para la joven, recibir la beca de la AECC no solo ha sido «una sorpresa muy grande, porque no esperábamos que me la dieran», sino también es una oportunidad para dedicarse sin preocupaciones económicas a su verdadera vocación investigadora.