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Perro y Rockola, cuando dos 'rara avis' se encuentran

Los cuatro componentes de Perro, durante su concierto en el Rockola este verano. / Álvaro Rabadán

La banda murciana protagonizó en La Azohía uno de los conciertos más interesantes de todo el verano en la Región

CARLOS GARCÍACartagena

Despegarse del asfalto de la ciudad de Murcia en agosto es poco menos que una necesidad vital. Huir del agobio de las calles vacías y las terrazas repletas de nada. Los hay quienes no nos podemos permitir un refugio en la playa desde donde comprobar que la marabunta sigue viva, pero desplazada. Que David Broncano tome buena nota: la resistencia somos nosotros. Eso sí, seremos pobres, pero no tontos. Y entre semana nuestro trabajo es buscar un plan para el viernes y el sábado.

Lo del Rockola Summer Club de La Azohía es para quedarse sin manos de aplaudir. Su programación, verano tras verano, es simplemente espectacular –Neuman, Second, La Habitación Roja, Viva Suecia, Arizona Baby, Carolina Durante, Él Mató a un Policía Motorizado y Rufus T. Firefly han pasado por allí durante las últimas temporadas estivales– y un regalo (literal) para todos los que nos acercamos a su empedrada playa varias veces cada año.

Si revisamos desde Águilas a Guardamar, chiringuito a chiringuito, veremos unos cien que son normales, pero solo un Rockola. Algo parecido sucede con Perro. La banda más fresca y sorprendente no ya de la Región, algo obvio, sino del panorama nacional. Si paseamos por todos los escenarios de festivales de España, veremos cien bandas normales y solo un Perro. Así pues, el pasado 10 de agosto . Buena ocasión para matar dos 'rara avis' de un tiro.

Perro es dos baterías, un bajo, una guitarra y un calefactor gigante que aumenta la temperatura ambiente veinte grados siempre que el grupo toca. Al menos esa es la impresión que uno tiene tras sudar en cada uno de sus conciertos. Sudar, sí, porque a estos chavales no se les ve ni se les escucha, se les suda. Y en el Rockola, sin foso, sin artificios, sin mucho más que unos cuantos amplificadores y añadiendo a la ecuación la humedad de La Azohía y las cervezas a euro y medio, se les sudó.

Disección casi completa de su último disco, 'Trópico Lumpen', y aderezo con sus éxitos más bailables. Pogos, algo de 'crowdsurfing' y mucha actitud por parte de quien un día toca en un tablado sujeto por cajas de Coca Cola, y al siguiente en el escenario de un festival como el FIB o el Primavera Sound delante de miles de personas. Dios salve a los Perros y a los Rockolas –y a la reina de Inglaterra–. Y que acoja en su regazo a los que cada verano y cada gira ayudan a que sobrevivan acudiendo a sus conciertos.