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Enric Montefusco: «Me parecería marciano volver a Standstill»

El músico barcelonés Enric Montefusco./Marta Pérez
El músico barcelonés Enric Montefusco. / Marta Pérez

El músico barcelonés, que acaba de publicar su segundo álbum en solitario, 'Diagonal', reflexiona sobre el compromiso social de los artistas, que nunca deben «mirar hacia otro lado ni edulcorar la realidad»

CARLOS GARCÍA

El viaje de Enric Montefusco (Barcelona, 1977) es realmente fascinante. Movido por su indomable inquietud artística, transformó Standstill de una banda hardcore undergroud en santo y seña del indie nacional de inicios de la década del 2000, cuando lo alternativo aún sonaba a alternativo. Tras la ruptura del grupo y después de una gira donde todos los fans de Standstill pudieron llorar su pérdida, comenzó su carrera en solitario con 'Meridiana' (2016), una vuelta de tuerca más a su sonido, ya con tintes de cantautor y brochazos folk. «Toda mi vida ha sido como un camino de quitarme prejuicios estilísticos e irme acercando a más gente, pero no soy consciente del cambio, todo me parece un mismo recorrido», reflexiona. La crítica, siempre de su lado, aplaudió este último movimiento y la espera hasta 'Diagonal' (2019) se ha hecho larga. En este segundo LP, el artista barcelonés continúa el sendero abierto por 'Meridiana', parecido en lo musical, pero ahondando en lo social, dejando atrás las casitas de colores y afrontando la parte más dura y amarga de la vida.

–El nuevo disco, 'Diagonal', lo consideras como el «reverso» de tu debut en solitario, 'Meridiana'. ¿Qué te hace catalogarlo así?

–De alguna manera, 'Meridiana' reflejaba todo el contexto en el que crecí, que tiene que ver con las clases populares y con aquello que toda una generación nos encontramos por defecto en la televisión, en la escuela o en casa. Y creo que no solo mi generación, pero hablo de lo que me encontré yo, y tiene que ver sobre todo con esa crudeza con la que en los barrios populares se muestran los valores imperantes. Y, de alguna manera, 'Diagonal' es su reverso en el sentido de que es casi lo contrario: el poder, el dinero, la ambición… Tiene que ver con Diagonal, que es ese barrio de Barcelona que se identifica y donde se concentra todo el poder. Es su reverso, porque no existe el uno sin el otro no y, a la vez, son medio opuestos. Lo bonito es que nada resulta tan sencillo, sino que es más complejo. Intento quitar el análisis simplista y clasista, aunque evidentemente existe. Simplemente, esos valores imperantes se muestran de manera diferente en cada ámbito.

–Eres un artista muy inquieto, tanto en lo musical como en las letras. ¿Crees que en algún momento podrás hacer un 'paralelo', un disco que transite en la misma línea que el anterior?

–No lo sé. Creo que… Me cuesta porque siempre intento no estar parado. Trato de vivir la vida. En primera instancia, vivir; y cuando uno vive, pues tiene cosas diferentes que contar cada vez. Soy inquieto y me gusta leer y escuchar música. Todo eso se acaba reflejando en mis inquietudes estéticas y es difícil que repita. De todas maneras, tengo la sensación de que ahora, entre 'Meridiana' y 'Diagonal', tampoco hay tanto salto estilístico como en otros discos de Standstill, aunque supongo que no me toca a mí valorar ese tipo de cosas.

–Lo que parece evidente es que se trata de un disco muy comprometido socialmente. ¿Crees que el artista debe tomar posiciones claras en según qué aspectos de la vida?

–Tengo bastante claro el tipo de artista que me gusta: el que tiene un compromiso muy claro y fuerte. Y también tengo claro que no me interesan aquellos que se comprometen o se adhieren a un partido político o a una opción concreta de poder o con aspiraciones de poder. Creo que para estar ahí, uno tiene que simplificar la vida demasiado, y el artista está justo para lo contrario. Para ver el reverso de las cosas y, en ese sentido, el compromiso ha de ser fuerte, pero es un compromiso con la vida, no con una opción a resolverla. Siempre tenemos que estar como a la contra, o por lo menos es el tipo de artista que a mí más me interesa.

–El disco incluye canciones con letras muy desgarradoras, como 'Himno de Europa' y 'Hermosa España'. Quizás no tomas parte de una solución, pero pintas un cuadro de cómo se encuentra la situación actual.

–Creo que la función de la música y de la cultura que a mí más me interesa es la que hace aflorar cosas problemáticas que vivimos íntimamente cada uno de nosotros y que, hasta que un artista no lo convierte en algo concreto o lo hace visible, pues muchas veces queda sin resolver o ahogado en la intimidad de los individuos. La función de los artistas es, en parte, hacer compartible eso. Y, en ese sentido, nuestra realidad es desgarradora. Siento que no es mi función mirar hacia otro lado o edulcorar esa realidad.

–¿Crees que para el artista, o al menos para ti, resulta más sencillo escribir cuando las cosas van mal o fijándose en los aspectos más negativos de la vida?

–Por definición o naturaleza solo escribo cuando algo me duele. No tengo opción. Para las cosas más bellas y cuando todo fluye y está bien, pues no sale mi lado artista. Simplemente vivo la vida, que es lo que me gustaría hacer, vivir la vida y ser feliz. Cuando hay alguna problemática que me duele, que me afecta o que me preocupa y que necesito sacar, supongo que entonces sale el artista que hay dentro de mí, como lo hay dentro de todos, y trato de hacer algo positivo o constructivo con eso.

«Por definición, solo escribo cuando algo me duele. Cuando todo fluye y está bien, pues no sale mi lado artista»

–Ahora que has sido padre hace poco, ¿cuánto ha cambiado tu vida, que seguro que mucho, así como tu visión sobre ella, y también tu faceta artística?

–Para todo el mundo es un cambio radical, pero de alguna manera ha seguido confirmando muchas de las intuiciones y de las cosas en las que tenía fe. Esa sensación o intuición de que nacemos con todo por hacer y que la cultura tiene la capacidad de hacer de esa hoja en blanco cualquier cosa positiva, y que en realidad tienen potencial de ser la más bella y libre posible. Según mi experiencia, se confirma que nacemos puros y limpios y eso es un privilegio verlo e intentar preservar esa pureza. Es la función como padre, y como cultura, que debemos tener. Tratar de hacer que todos esos males que se perpetúan, pues que no lo hagan. Y para mí, haber resistido a ello confirma que hay que seguir luchando por ello. En cada generación volvemos a tener la oportunidad.

Prejuicios estilísticos

–Tu viaje musical ha sido fascinante y probablemente seas el músico español con sonidos más cambiantes de las últimas décadas. ¿Qué queda hoy en ti del chico que hacía hardcore en los inicios de Standstill?

–Creo que en esencia hay lo mismo. Lo que hago sigue saliendo del mismo lugar. Incluso, los temas son los mismos. La energía se parece, aunque hayan cambiado los estilos. Obviamente, con el tiempo he ido encontrando más herramientas y registros y he tenido más experiencias, más cosas que decir y un poco más de perspectiva, pero en el fondo hay cosas muy parecidas. Y si atiendes a lo que hay de fondo en una letra del primer disco, y de lo que hablo en este último, son muy parecidas en realidad. Quizás he ido encontrando una manera de expresarme que pueda entender más gente y un lenguaje cada vez más abierto. Toda mi vida ha sido como un camino de quitarme prejuicios estilísticos e irme acercando a más y más gente. Ese es el camino, pero en el fondo es exactamente lo mismo.

–¿Te abruma el cariño que sigue teniéndole la gente a Standstill? ¿Crees que volver es una opción o agua pasada no mueve molino?

–Mi vida y mi manera de hacer los discos, además del tipo de álbumes que hago y la relación con el público, lo he vivido todo con mucha continuidad. Es un paso más del mismo camino. Entre el primer disco y el segundo de Standstill, y el último de la banda y el debut en solitario, pues no he vivido muchas diferencias. Incluso los saltos de gente que se suma al carro, o se baja. O los cambios de ámbito. Como lo he vivido toda la vida, ese vértigo lo tengo incorporado. En ese sentido, sigo mirando hacia delante. Y tengo la sensación como si nada hubiera cambiado y siguiera en Standstill. Ni me doy cuenta. Obviamente han cambiado los compañeros de viaje y ahora soy más libre si cabe, pero en la realidad estoy haciendo lo mismo, de la misma manera.

–¿Y ese camino te podría llevar algún día a volver a Standstill?

–A día de hoy, y después de más de 20 años, cuando uno decide tirar hacia delante, rara vez vuelve a pasar por el mismo punto, por donde ya ha pasado; pero bueno, nunca se sabe. Me parecería marciano ahora mismo.

-¿Te veremos pronto por Murcia?

–No puedo confirmar todavía la fecha y el lugar, pero sí que tenemos ya cerrado un concierto. Pronto lo anunciaremos.

Bonus tracks

–¿Qué disco ha marcado más tu carrera?
–'Repeater', de Fugazi.
–¿Cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?
–'Stairway to heaven', de Led Zeppelin.
–¿Qué banda nunca faltaría en un festival organizado por ti?
– Tortoise.
–¿Qué canción debería sonar en un bar para que decidieses irte?
–Ninguna.
–¿Cuál es tu mejor recuerdo musical?
–Un concierto de Standstill cuando estábamos a punto de separarnos en 1999, a los dos años de empezar con la banda, y después de la recepción inesperada e increíble de nuestro público, decidimos seguír hacia delante, y hasta aquí.
–¿Cuándo fue la última vez que te pusiste nervioso al conocer a alguien?
–Con Paco Ibáñez, el otro día.
–¿Liam o Noel?
–Ninguno de los dos.
–Si te llama C. Tangana y te pide hacer una colaboración musical, ¿qué le contestarías?
–Depende del criterio artístico, pero dudo que lo que haya detrás de esa colaboración, me anime. Pero escucharía la propuesta.